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La extinción de las especies vegetales: una catástrofe que aún se puede detener

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Kamonrat - Shutterstock
3. Hay un contacto mucho mayor con las plantas y los animales. Por la mañana, uno se despierta y desayuna con el sonido de los pájaros. Ve el paso de un tallo de invierno al nacimiento de las hojas y la floración.
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El 40% de las especies de plantas están en peligro

Si bien es cierto que en la evolución de nuestro mundo se ha dado la selección de las especies, la humanidad, sobre todo nuestra época, está propiciando la destrucción de las especies. Por lo menos, de las poblaciones de plantas y de hongos.

Cerca de cuarenta por ciento de las especies de plantas que hay en la Tierra se encuentran muy cerca, al borde, de extinguirse, dejando un vació no solo en la naturaleza, sino también en la vida de los hombres, incluyendo el desarrollo sostenible y la alimentación.

La llamada de atención proviene del informe que, bajo el nombre de “Estado de las plantas y los hongos del mundo 2020”, difundió esta semana el Real Jardín Botánico de Kew (RBG Kew, situado al este de Londres) y que resume las investigaciones de 210 científicos de 42 países alrededor del mundo.

Medicinas para todos

Las causas de esta pérdida son: la deforestación para sembrar alimentos, las emisiones globales que están provocando el cambio climático, los nuevos patógenos que amenazan a los cultivos y el comercio ilegal que ha erradicado poblaciones enteras de plantas y propiciado que especies no nativas se impongan sobre las especies locales.

Las pérdidas son enormes, y el conocimiento sobre el potencial de las plantas (y, por tanto, la riqueza que estamos perdiendo como humanidad) es, aún, muy precario por lo que el informe del RBG Kew señala como “catastrófica” la desaparición de poblaciones de plantas que podrían mejorar las condiciones de vida del hombre y del planeta.

Dentro de las especies que están seriamente amenazadas por sobreexplotación se encuentran cientos de plantas medicinales. El informe evaluó 5.411 especies de plantas medicinales de las cuales 723 están en peligro de extinción.

Una de las peticiones del estudio del RBG Kew es el financiamiento para buscar –y conservar—especies de plantas y de hongos que puedan ser medicinales y, sobre todo, enfrentar dos grandes catástrofes que se avecinan (quizá no son dos, sino la misma): las hambrunas y el cambio climático.

El estudio deja muy en claro que solamente utilizamos 15 especies de plantas para satisfacer el 90 por ciento de las necesidades alimentarias que tiene la humanidad. Los científicos identificaron 7.039 especies de plantas que podrían usarse como alimento humano y la mayor parte de ellas podrían resistir agentes patógenos e, incluso, al cambio climático.

Alimentos del futuro

Algo similar a los alimentos ocurre en el campo de la producción energética. Solamente se utilizan seis cultivos (maíz, caña de azúcar, soya, aceite de palma, canola y trigo) para producir 80 por ciento del biocombustible mundial.

En este renglón, los investigadores identificaron 2.500 plantas que podrían utilizarse en la producción de energía limpia y sostenible, con la que se dote de electricidad (sin necesidad de sobreexplotar cultivos básicos como el maíz o sin tener que quemar combustibles fósiles) a 840 millones de seres humanos que carecen de ella.

La investigación científica corre en contra del reloj de la deforestación, el calentamiento global y las demás causas por las cuales se están perdiendo poblaciones enteras de plantas en nuestro mundo, puesto que, recientemente, se han podido identificar nuevas especies que pueden servir para alimentación o para producir energía.

Por ejemplo, dice el reporte, se han descubierto dos especies parientes de la yuca brasileña que podrían prepararse para el cultivo del futuro, haciéndolas más resistentes tanto a las plagas o enfermedades que ahora atacan, ya sin posibilidad de solución, a la yuca. Sin embargo, serán imposibles estos desarrollos si las especies que todavía no nombramos, desaparecen.

Hacer caso al Papa

En el aniversario de la encíclica Laudato Si’ el 25 de mayo pasado, el Papa Francisco envió tres mensajes claves para la conservación de la naturaleza y la lucha contra el cambio climático que están en sintonía con este informe: reducción de los combustibles fósiles, respaldo al consenso científico que indica que la actividad humana es en gran parte responsable del calentamiento global y meditar sobre el medio ambiente.

Dios quiera y los hombres hagamos caso y, en unidad, como termina diciendo el informe del RBG Kew, respondamos al proceso de extinción de plantas y hongos. En ello está el futuro de la vida en el planeta y en juego la Creación misma.

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