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Miles de hondureños emprenden la primera caravana migrante del otoño

CARAVAN
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Empujados por la pandemia 3.000 personas entrar a Guatemala

Las alarmas sobre el drama migratorio en América Central y América del Norte se han vuelto a disparar. Esta semana cerca de 3.000 personas provenientes de Honduras iniciaron la primera caravana del otoño del 2020 y entraron por fuerza a Guatemala para seguir su camino hacia Estados Unidos.

En esta ocasión los hondureños que han podido hablar con la prensa no van huyendo solamente de la violencia que se registra en su país, sino también de las desastrosas condiciones económicas que privan tras el parón económico provocado por la pandemia del coronavirus.

La caravana ha salido de San Pedro Sula con la idea de cruzar México e internarse en Estados Unidos, aunque recientes informes de las redes de protección a los migrantes en México muestran que cada vez más personas provenientes de América Central, concretamente de Honduras, El Salvador y Guatemala, se quedan a vivir en México.

Las restricciones migratorias puestas por el gobierno de Estados Unidos, y la militarización de la frontera de México con Guatemala, paso obligado de las caravanas, han hecho que el éxodo de centroamericanos sea cada vez más peligroso y más incierto. La mayoría de ellos son hombres jóvenes, pero también hay mujeres y niños, casi ninguno viaja con mascarilla.

Han dicho a la prensa que no tienen otra opción. No temen al coronavirus más que a la desastrosa situación económica que está dejando a su país, la falta de empleos, educación y oportunidades de tener una vida digna. Según los integrantes de la caravana, la economía hondureña “está peor que nunca”.

¿A dónde podemos ir?

La forma cómo pasó la caravana de Honduras a Guatemala, rompiendo el cerco de policías y militares en el paso de Corinto, da idea de la determinación con que los hondureños quieren huir de su país, sin embargo, el presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, ordenó la detención y expulsión de todos los miembros de la caravana.

«En Guatemala somos respetuosos del derecho humano de migrar, pero no seremos tolerantes de que se haga de forma violenta e ilegal como se hizo hoy (por el jueves) afirmó Giammattei. Les pedimos a todos los que entraron ilegalmente que, por favor, procedan a regresar, porque en este momento se ha dado la orden de que sean detenidos todos los que han entrado ilegalmente y sean retornados a su país».

«El Gobierno no sirve, no ha aportado nada, sobre todo en la pandemia. Muchos hemos perdido el trabajo y entonces, ¿para dónde vamos? Para adelante porque no tenemos trabajo, no tenemos nada», dijo un migrante hondureño entrevistado por los medios de comunicación en la línea fronteriza con Guatemala.

Para no presentar un bloque común, la caravana se ha dividido y ha tomado varias rutas por Guatemala, camino a México y a Estados Unidos. Saben que en ninguno de los tres países serán bien recibidos. Los presidentes de Estados Unidos y de México, Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador, lo dijeron nada más saber la partida de la caravana el miércoles.

Pero los hondureños y personas de otras nacionalidades que se les han unido, como en otras ocasiones, dicen que no tienen nada que perder. Una misión imposible que cada día se vuelve única opción para miles de familias centroamericanas a las que la pandemia y la injusticia social han arrojado a enfrentarlo todo, incluso la cárcel, el maltrato, la deportación, la separación y la muerte.

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