Aleteia

El demonio que Gaudí escondió en la Sagrada Familia

SAGRADA FAMILIA
Shutterstock | Catarina Belova
Comparte

Antoni Gaudí colocó la imagen del diablo que se lee en el Génesis en un lugar casi imperceptible pero cargado de simbolismo.

Gaudí quería que la Sagrada Familia fuera una catequesis en piedra. Por eso cada punto está lleno de imágenes y formas que remiten a la Biblia, a la liturgia y a la Naturaleza, ese «libro» que el Creador nos ha dado.

El creyente que se acerca a la Fachada del Nacimiento, la más famosa, encuentra en la parte superior de la puerta principal la imagen de la Sagrada Familia en Belén. Es uno de los motivos escultóricos más potentes de la basílica: colocada en el exterior, toda persona que se aproxima al templo ve en esa imagen una invitación a entrar en la Iglesia, porque la Virgen y san José nos ofrecen el Niño Jesús.

Gaudí podía haber hecho construir un parteluz (la columna que divide en dos mitades la puerta principal) liso, de piedra sin más. Sin embargo, quiso adornar esa columna que sostiene el Nacimiento con la genealogía de Cristo que se describe en el evangelio de Mateo. Por eso se la llama «la columna de Jesús».

GAUDI
Dolors Massot | Aleteia
Arriba, el Nacimiento con la Sagrada Familia. En la columna, los nombres de la genealogía de Jesús que cita el Evangelio de san Mateo.

Tal como aparecen en el primer capítulo de san Mateo, Gaudí hizo esculpir los nombres: Abraham, Isaac, Jacob… así hasta José.

GAUDI
Dolors Massot | Aleteia
Los nombres de la genealogía de Jesús van de la base de la columna hasta el Nacimiento en orden ascendente.

Pero hay una pieza curiosa en la columna, que podría pasar desapercibida. En la base está esculpida en piedra la serpiente con un fruto en la boca, imagen que en el relato del Génesis se da al diablo y a la tentación que hizo que Adán y Eva desobedecieran a Dios y cometieran el pecado original.

GAUDI
Dolors Massot | Aleteia
Cabeza de la serpiente (el demonio) sosteniendo el fruto en la boca.

Así, queda unido el pecado original a la promesa de Dios que va a enviar al Redentor para librarnos de él. Con una mirada ascendente, se comienza por la serpiente (el diablo y el pecado original), la estirpe de David y finalmente Jesús, en quien se cumple la promesa de la Redención.

El demonio existe pero Dios lo ha vencido

Más curioso resulta ver que la serpiente está cubierta por una malla de hierro gruesa, con la que Gaudí quiso mostrar que el demonio está vencido, atrapado. La serpiente está escondida a los ojos del visitante porque Dios frena su acción. Y no saldrá en la «foto» de la Fachada del Nacimiento: cero protagonismo para el diablo, aunque conviene no olvidar que existe.

GAUDI
Dolors Massot | Aleteia
La serpiente queda bajo la malla de hierro, en la base de la columna.

 

 

 

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.