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No existe el pretendido «derecho al aborto», advierte Estados Unidos a la ONU

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Estados Unidos se planta ante las presiones sobre este tema de Naciones Unidas

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En la declaración universal de los derechos humanos no existe ningún apartado en el que se hable del derecho que tiene una mujer a abortar. Ninguna ley internacional lo reconoce.

Tal es el meollo de una carta enviada recientemente por Andrew Bremberg, quien es el embajador en la Misión de Estados Unidos para las Organizaciones Internacionales dirigida a la sede de la ONU en Ginebra (Suiza).

La carta es la respuesta al Grupo de Trabajo sobre Discriminación contra Mujeres y Niñas, así como otras relatorías y mandatos de la ONU, que acusaron, también a partir de una carta del pasado 22 de mayo, a Estados Unidos de vulnerar el «derecho al aborto».

Extraña e inexplicable carta

La carta enviada por mandatos de derechos humanos de la ONU en Ginebra, fue calificada por Bremberg como «extraña e inexplicable», pues refería supuestas «restricciones indebidas tomadas en el contexto de la pandemia COVID-19 que impiden el acceso a los servicios de aborto» en Estados Unidos.

«Como titulares de mandatos de derechos humanos de las Naciones Unidas, sin duda saben que el derecho internacional de los derechos humanos no reconoce ningún derecho al aborto», dice en su misiva Bremberg.

Estados Unidos «está decepcionado», escribió el embajador ante la sede de la ONU en Ginebra. «Esta es una perversión del sistema de derechos humanos y los principios fundacionales de las Naciones Unidas», agregó.

Contra los verdaderos abusos

El embajador aseguró que Estados Unidos está «particularmente decepcionado» de que los mandatos de la ONU desperdicien el tiempo y los recursos «en acusaciones tan falsas», en lugar de concentrar sus energías en áreas donde su atención es necesaria.

Bremberg pone, por ejemplo, lo realizado por el Partido Comunista de China quien, según él, está dirigiendo actualmente el uso del aborto forzado, la esterilización forzada y el control de la natalidad forzado en Xinjiang.

«Se trata de abusos reales de los derechos humanos, que implican a millones de mujeres y niñas y su salud, a escala industrial, dirigidos a una minoría étnica y religiosa vulnerable», refiere en su misiva Bremberg.

Más adelante, acusó al sistema de las Naciones Unidas, incluido el Secretario General, el Consejo de Derechos Humanos y la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, de haber sido «notablemente silencioso sobre este tema».

Un sistema roto

Una de las razones por las que Estados Unidos y otros países ven cada vez más el sistema de derechos humanos de la ONU como «completamente roto», refiere Bremberg en su misiva a la ONU, «es la tendencia de sus autoproclamados guardianes a etiquetar ciertas preferencias políticas como derechos».

Para Estados Unidos, se trata de «una práctica que devalúa toda la empresa de derechos humanos» y conduce a la ONU «a resultados absurdos como la carta antes mencionada».

No solamente eso, sino que, al mismo tiempo, se perciben «violaciones de derechos humanos y libertades fundamentales a una escala masiva que generan poco o ningún comentario por parte de estos mismos guardianes».

La dura misiva del embajador Bremberg termina advirtiendo a la ONU que si realmente le preocupa la integridad del sistema de derechos humanos, reconsidere el enfoque, pues ahora mismo está muy lejos «del noble propósito para el que se fundó esta institución hace 75 años».

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