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Coronavirus: un juez de 76 años que se la juega por los sin techo en Los Ángeles

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Russ Allison Loar-(CC BY-NC-ND 2.0)

Jaime Septién - publicado el 22/04/20

La ciudad y el condado de Los Ángeles agrupan a 56,000 personas que viven, literalmente, en la calle

El juez de distrito de Estados Unidos, David O. Carter, no se anda por las ramas. Tiene 76 años y ha decidido que la pandemia del coronavirus es una gran oportunidad para cambiar la manera como son tratadas las personas sin techo en Los Ángeles (California).

Esta ciudad y el condado del mismo nombre, conocida como la ciudad del glamour de las estrellas (de cine y televisión), también es conocida la capital de los sin techo en la Unión Americana.

Según los últimos datos la ciudad y el condado de Los Ángeles agrupan a 56,000 personas que viven, literalmente, en la calle. De hecho, concentran tres por ciento del total de la población de Estados Unidos y siete por ciento del total de las personas sin techo del país.

El infierno de Skid Row

Carter –que por su edad esta en riesgo de contraer, con consecuencias fatales, el COVID-19—está enfrentando una demanda de la Alianza de los Derechos Humanos de Los Ángeles sobre Skid Row, el mayor de los campamentos de los sin techo en el centro de la ciudad (cerca de 2.000 personas “viven” ahí).

Según la propaganda del gobierno de Los Ángeles se había puesto en funcionamiento una cantidad suficiente de estaciones de lavado de manos para el área de Skid Row, y éstas “deberían” estar funcionando bien.

Pero Carter, conocedor del barrio y habiendo hecho personalmente el recorrido, invitó a funcionarios y a abogados a que, realmente, comprobaran en ese campamento de los sin techo si, efectivamente, era así.

Una misión grande

Tras un recorrido de dos horas, bajo la lluvia y en condiciones muy complicadas para un anciano, junto al oficial de policía de Los Ángeles, Deon Joseph, Carter y otros abogados comprobaron que los dispensadores de agua para el lavado de manos de Skid Row, funcionaban mal. Algunos llevaban sin agua semana y media.

Carter, un abogado inclinado a defender causas sociales, ha decidido cuidarse pero no dejar a los sin techo más desamparados. Su esposa, Mary Ellen Carter, dijo al periódico Los Angeles Times (LAT) que esos sacrificios “eran pequeños” en comparación con el tamaño de la misión de su esposo.

Cercanos a Carter han dicho que, lejos de buscar notoriedad, lo que el juez federal no podría tolerar es quedarse en su casa encerrado (como todos se lo aconsejan y como es obligatorio en Los Ángeles para contener al coronavirus); simplemente le pareció inaceptable sentarse en su casa mientras la pandemia se desarrolla en la calle.

No es un mártir

“Lejos de ser un mártir, dicen que Carter simplemente ve el coronavirus como una oportunidad para ayudar a las personas sin hogar de una manera que no ha sucedido durante décadas de políticas públicas y litigios entre los defensores y la ciudad y el condado”, escribe en su largo reportaje Benjamin Oreskes en LAT.

El juez federal es conocido por el enfoque práctico y muy poco convencional que tiene para enfrentar demandas de los defensores de los derechos humanos de los sin techo. Al Anderson, uno de los amigos de Carter, no le sorprende que el juez arriesgue su vida por personas sin hogar durante la pandemia de coronavirus.

Los dos se encontraron en la Infantería de Marina durante la Guerra de Vietnam. Hace 52, la unidad de Carter intentó tomar una colina en la batalla de Khe Sanh. Fue gravemente herido y pasó el año siguiente en el hospital. La experiencia, dijo Anderson, dejó a Carter marcado, pero también definió el resto de su vida.

Nadie te va a aplaudir

Carter ha centrado gran parte de su atención en este centro de la comunidad de personas sin hogar de Los Ángeles. Y está ganando batallas. Pequeñas batallas significativas. Como por ejemplo, ésta.

“Por Dios, vamos a ser criticados por las vidas que no salvamos. Nunca seremos responsables ni seremos conocidos por las vidas que salvamos”, ha dicho Carter una y otra vez.

Y ante los invisibles que se volvieron visibles por la pandemia, aunque sea por el lavado de manos, ha estado salvando vidas en Skid Row.

Con información de Los Angeles Times

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