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Mi hijo adolescente ya no quiere pasar tiempo en familia

PARENTING
Shutterst-Iakov Filimonov
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Está cambiando. Quiere pasar más tiempo con los amigos, en casa se encierra en su cuarto y, si le propones hacer una excursión, te mira raro…

Nos sentimos frustrados cuando ves que cada día cuesta más hacer planes con los hijos. Nos parece que prefieren pasar más tiempo con otras personas o que nos rechazan todas las iniciativas que intentamos concretar con ellos.

Antes de planificar actividades, es importante entender sus necesidades y tener en cuenta ciertos aspectos prácticos. Toca no solo comprenderlos y mejorar la convivencia con ellos, sino también compartir tiempo con ellos, un tiempo que resulta cada día más valioso.

Quieren ser independientes

Muchas veces el problema puede venir porque los padres no tenemos en cuenta a nuestros hijos a la hora de hacer planes. A lo largo de su infancia, hemos sido nosotros los que hemos decidido sobre la agenda familiar. Nos hemos acostumbrado pero, cuando nuestros hijos llegan a la adolescencia, ellos también quieren proponer planes o decidir sobre su tiempo libre.

Solemos planificar, incluso pensando en ellos, pero cuando la reacción es negativa el rechazo nos lastima. Esto no significa que no quieran pasar tiempo con nosotros o hacer cosas en familia: simplemente ya tienen planeado cosas con sus amigos y no quieren venir con nosotros.

Cuando tratamos a nuestros jóvenes como niños, hacemos planes por ellos sin consultarles o esperamos un día antes para decirles lo que hemos pensado. En cambio, si reconocemos que ya tienen capacidad de decisión, cierta independencia e identidad propia, podremos dialogar con tiempo sobre lo que queremos hacer y tal vez escoger juntos algo que pueda interesarles.

Tener amigos

Una situación que podemos malinterpretar es que nuestros hijos tengan más interés de pasar tiempo con sus amigos que con la familia. Damos por sentado que no quieren estar con nosotros, pero lo normal es que la adolescencia sea una etapa en la que ellos se centren en construir amistades profundas.

Tener un grupo de amigos es algo muy positivo: les ayuda en la transición hacia la edad adulta como apoyo social y emocional, les ofrece criterios para juzgar su propio comportamiento y experiencias, así como también la oportunidad para formar relaciones interpersonales y habilidades sociales en un contexto donde desarrollan el sentido de identidad propia.

Salir con sus amigos y estar en contacto con ellos es algo que se incrementa de manera automática cuando el niño se transforma en adolescente. El grupo de amigos le ayuda a satisfacer una necesidad de compañerismo y diversión, con apoyo emocional, comprensión e intimidad. Esto lo puede tener de su familia, pero es vital que lo reciba de sus amigos.

Hacer cosas que les interesan

Otra de las razones por las que nuestros hijos adolescentes a veces son reacios a responder positivamente a las actividades que les proponemos, es porque fallamos al considerar sus intereses y lo que les gusta compartir con nosotros.

Cuando les forzamos demasiado a hacer cosas, no podemos esperar que vivamos experiencias de tiempo de calidad con ellos. Esto no significa que tienen que estar de acuerdo con nosotros en todo lo que hacemos, o que nunca les obliguemos a hacer cosas como acompañarnos a visitar a los parientes; pero es clave que pongamos el foco en trabajar con sus intereses.

Podemos planear juntos actividades que serán importantes para ambos y con unas simples ideas pensar en un viaje o alguna actividad que quizá les resulte de interés y lo haga más atrayente. Mucho tendrá que ver el que se sientan escuchados y considerados y el modo en que les hablamos y lo que perciben de nosotros como adultos.

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