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Niño de ocho años le “robó” el show al famoso músico André Rieu en Bogotá

ANDRE RIEU
Twitter-@andrerieu
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Con una flauta artesanal, Daniel Sanabria Torres, interpretó música colombiana desde las tribunas mientras se solucionaba un fallo de sonido en el espectáculo del afamado músico holandés

Cuando el show estaba en su primera parte, una falla en la amplificación hizo pensar a más de 15.000 espectadores que el publicitado concierto iba a ser una frustración. El mismo artista —sereno y sin micrófono— dijo desde el escenario que este percance era el primero en 30 años de presentaciones por todo el mundo con su Orquesta Johann Strauss.

Aunque en un principio el afamado músico y director de orquesta intentó seguir con su presentación con la esperanza de que el inconveniente fuera solucionado, según varios espectadores, “unos fuertes e insoportables chirridos hicieron imposible que él y la orquesta continuaran”. Luego, el artista —famoso por quitarle la solemnidad a la música clásica—regresó al escenario, pidió disculpas y dijo que los técnicos estaban trabajando en la solución del problema.

En ese momento el show pasó del escenario a las tribunas del Movistar Arena, en Bogotá, donde un público respetuoso y alegre empezó a corear cumbias como La piragua y Colombia tierra querida y el vals Pueblito viejo, canciones folclóricas que para muchos son auténticos himnos populares. Al ver el inespeprado gesto, el propio maestro y su orquesta salieron de nuevo al escenario, pero no para continuar con su programa, sino para interpretar a capella, sin amplificación y con el público, el Himno Nacional de Colombia.

Sergio Guevara, uno de los tantos espectadores, relató a Aleteia que Rieu salió al escenario para excusarse por tercera vez y anunciar que si no se solucionaban los problemas su espectáculo de ese viernes 13 sería repetido el domingo 15 en la noche. Enseguida, las pantallas de video enfocaron a un niño de sombrero a cuadros y chaleco de tela que en una de las tribunas más altas tocaba una rústica flauta traversa elaborada con un tubo de PVC (plástico) y corcho. El pequeño, de pie y sin ningún temor, interpretó con gran propiedad varias piezas folclóricas, entre ellas el Sanjuanero huilense, famosa canción del interior de Colombia que fue acompañada en coro por el público.

La apoteosis fue total. André invitó al ocasional artista que bajó de las graderías y llegó hasta el escenario en donde toda la orquesta de 50 músicos, bajo la batuta del holandés, tocó con Daniel Sanabria Torres la popular canción mexicana Cielito lindo. Aplausos, vivas, lágrimas y abrazos se apoderaron del moderno coliseo —el más grande de Colombia— para agradecer al maestro, los músicos y al niño bogotano por esos momentos inesperados que muchos asistentes calificaron en redes sociales como “tiernos”, “fantásticos” y “mágicos”. Y fueron tan emotivos esos instantes que tan pronto concluyó este improvisado número de André, la Johann Strauss y Daniel, el sonido regresó y hasta una monja que asistía al concierto fue enfocada cuando brindaba por la música con una copa de champaña.

¿Y quién es él?

Daniel tiene ocho de edad, va a la escuela primaria, hace parte del proyecto educativo de la Orquesta Filarmónica de Bogotá y asiste a clases de un programa de música folclórica promovido por la Alcaldía de la capital.

En entrevista con el periodista Ricardo Ospina el niñó contó que es aficionado a la música colombiana porque en sus clases le han inculcado el buen gusto por los ritmos autóctonos. También señaló que su “vena musical” se la debe a su madre, Katherine Torres, quien tocaba en una banda de guerra, y a su padre, Julián Sanabria, exintegrante de una banda de rock.

Su presencia en el segundo de los cuatro conciertos del Rey del vals en Bogotá fue un regalo sorpresa de su padres que con engaños lo llevaron hasta el coliseo para que viera y escuchara a su ídolo, al que solo había apreciado en internet. Allí, al ver la gigantesca pantalla que anunciaba sus conciertos, el niño se emocionó y vio cumplido su sueño de asistir a uno de los magníficos conciertos en los que el holandés y su orquesta interpretan melodías clásicas y populares y permiten que el público baile vales como el Danubio azul.

Desde su inesperada irrupción no han cesado las noticias sobre el chico que desea ser músico profesional. Radio, prensa, televisión y redes sociales se han ocupado de él y sus padres. En todas las entrevistas Daniel sorprende por su seguridad y los conceptos que tiene sobre la música. Incluso, en una entrevista con la cadena Blu Radio dio un consejo a los mayores: “Invito a todas las madres a que lleven a los niños a aprender música, porque todos tienen un talento que Dios les dio”.

Las emociones para Daniel continuaron el sábado 14 cuando André Rieu lo invitó a su tercer concierto. Allí, tras bambalinas, junto a sus músicos, el artista lo sorprendió regalándole una flauta traversa profesional, lo felicitó otra vez, le dio un abrazo y en inglés lo invitó a tocar en su orquesta cuando sea músico profesional. Daniel, con aplomó, le contestó: “¡Thank you!”.   

El artista plasmó en Instagram los insusuales momentos vividos en Colombia: “Tuvimos una velada inolvidable en Bogotá ayer. Debido a un problema técnico, tuvimos que detener el concierto. La multitud de Bogotá respondió fantástico; ¡Seguían cantando, animando y haciendo la ola! De repente, un niño pequeño agarró su flauta casera y comenzó a tocar. ¡Toda la sala cantó! ¡El público de Bogotá es el mejor! ¡Gracias a todos por su paciencia!”.

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