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¿Qué hago si mis hijos están siempre pegados al smartphone?

SELFIE
Gentileza Balmaceda Calambrogio
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Papa Francisco incluso ha bromeado, en alguna ocasión, con los jóvenes: “Hoy no se puede concebir un joven sin hacer un selfie. ¿Lo vieron?…"

“Mi hijo (o hija), está siempre pagado al smartphone, estamos desesperados”, es una frase recurrente entre los padres de familia. Es indudable que cada vez más niños, niñas y adolescentes utilizan los teléfonos móviles de ultima generación para descargar música, ver vídeos, hacer las tareas escolares, participar en redes sociales y, sobre todo, comunicarse con amigos y familiares.

“Entre selfies y whatsapps’ (Gedisa, 2018 Barcelona), es un libro donde se reúnen investigaciones de una veintena de universidades internacionales sobre el uso de las nuevas tecnologías en la infancia y adolescencia. Se trata de una análisis que puede ayudar a los padres y madres de hoy, en un mundo donde las personas nos relacionamos el entorno a través de internet, y los niños y niñas no son ajenos a esa realidad.

Según la experta Mailaen Garmendia, socióloga de la UPV/EHU en España, que ha recopilado junto a otros colegas artículos internacional en el libro antes mencionado, los niños cada vez son más precoces en el uso de la tecnología, las estadísticas demuestran que a 7 años de edad empiezan a navegar en la red, a los 8 tienen su primer teléfono y a los 9, un smartphone. 

El libro en varias de sus páginas recomienda poner normas a los niños, especialmente porque la secuencia anterior se suele acortar, dado que ya escasean los móviles sin internet. Sin demonizar estas herramientas, lo que se necesita es educar y guiar a los menores. 

Valores, capacidades y sanos hábitos pueden reducir el abuso de la tecnología, los casos de bullying sea en la vida cotidiana como en redes sociales. Los datos señalan que es más frecuente el acoso cara a cara que el ciberbullying. Esto significa que la tecnología es solo un medio y, en cambio, la educación en familia y en la escuela llenan los días de los niños y niñas y los modelos positivos son más fuertes para evitar la violencia escolar y otros males.

Los expertos explican que la percepción de la persecución digital de la víctima es igualmente letal que si fuera de persona. El acoso y sus consecuencias nefastas no tienen distinción, duelen, crean inseguridad, causan malestar sea que se trate de redes sociales que se presente en el aula de clases. 

Existen algunos casos de suicidio en el mundo. Adolescentes que se suicidan por la vergüenza de la difusión de sus fotos privadas o por el acoso que estas imágenes generan. Los adolescentes exploran y se exponen a experiencias nocivas. Sin embargo, los expertos indican que el el sexting -el envío de mensajes sexuales – es una práctica más usual entre los adultos que en los adolescentes. 

Papa Francisco y los selfies

El papa Francisco en más de una ocasión, especialmente narrando sus encuentros con los adolescentes y jóvenes, asegura que los jóvenes han perdido el gusto del contacto físico y las relaciones cara a cara. Jocosamente ha dicho que algunos jóvenes ya no le dan la mano, le dejan con ella estirada, sino que quieren la selfie: “Hoy no se puede concebir un joven sin hacer un selfie. ¿Lo vieron?…”.

Por eso, exhorta a los padres a tener un papel de guía en la vida de sus hijos para traerlos a la realidad de relaciones auténticas y satisfactorias emocionalmente. 

“Entre selfies y whatsapps” es una obra que expone los riesgos, pero también muestra de manera reactiva las ventajas del diálogo con los propios hijos y pasar tiempo con ellos,  incluso como alternativa al uso del smartphone y otras tecnologías (tabletas, portatiles, etc). Además invita a supervisar la actividad en la red, sin ser ogros de la privacidad de los chicos y las chicas.

Un papá dijo a su hijo una vez: “Si no quieres jamás correr riesgos, entonces quédate en el sofá”. En este caso, hay que mediar en no dejarlos demasiado tiempo en el sofá a tener en mano el smartphone y tampoco pretender de cortarles el internet y aislarlos para que “no corran riesgos”. Programar actividades al abierto y juntos, en familia u otros adolescentes y amigos, puede ser una opción en verano o vacaciones. 

Los padres, como dice la Biblia, son solo custodios de algo que es de Dios, por lo tanto, guiar a los hijos sin exasperarlos o hartarlos, es una sabiduría que viene de lejos y ayuda aún hoy. 

Los hijos pueden preparar sus propias defensas para enfrentar cualquier problema o riesgo bajo la guía amorosa, constante y respetuosa de sus padres, madres y mayores. Si un adulto contacta con ellos para pedirles la amistad o fotos privadas, por ejemplo, deberán saber que hacer para proteger su perfil en sus redes sociales y controlar la accesibilidad a sus imágenes colgadas en Instagram. 

Así, se trata también de usar el sentido común para no perderse de las cosas positivas de los smartphones y tampoco del gusto de la vida y de las relaciones con los otros.

Los buenos modales también se necesitan en las relaciones digitales. Por eso, se recomienda a los chichos y chicas no reenviar, o publicar, videos que puedan herir la sensibilidad de otros. Ellos tienen una oportunidad de ser buenos ciudadanos digitales, así como no debemos botar basura en las calles, tampoco podemos botar basura digital y desparramarla en las redes y en el mundo digital.

El libro también evidencia que la prevalencia de los infantes que han tenido acceso a contenidos dañinos, no llega de uno de cada tres.  “Entre selfies y whatsapps”, asimismo describe con rigor en cada capítulo el ciberbulling, el sexting, el contacto con desconocidos, el uso excesivo, la perspectiva de género, la gestión del desembarco de internet en la escuela o la labor de mediación de las familias, entre otros. 

Por citar un caso, el criterio de los expertos para determinar si el uso es excesivo depende de su interferencia en las actividades cotidianas, afirma la experta Mailaen Garmendia. No es una cuestión de cuántas horas pasan frente a la pantalla, sino si descuidan sus estudios, dejan de salir a jugar con sus amigos, no hacen deporte, etc. Se trata de mantener una armonía y una existencia equilibrada.  

El mundo de oportunidades que ofrece internet no está exento de problemas y situaciones peligrosas derivadas del mal uso de la red. Más allá de tópicos y alarmismo, es necesario formar en la prevención de riesgos y alentar a niños y niñas a que asuman su papel como internautas exigentes y conscientes con autonomía y seguridad. 

La media education ha siempre invitado a estimular el sentido critico, antes que prohibir por prohibir y estimular sanos hábitos en el uso de la tecnología. Por ejemplo, una recomendación práctica es retirar la televisión y el computador de las habitaciones de los chichas y chicas y evitar de usar el smartphone a partir de las nueve de la noche, cuando el cerebro recibe estímulos que pueden alterar el sueño y el reposo.

El papa Francisco también sugiere que en las comidas, las familias apaguen todos los aparatos y disfruten de compartir la mesa y lo sucedido durante la jornada: hablar, reír, contarse las frustraciones y dichas. A veces, se critica fácilmente a los chicos y las chicas, y los padres o adultos también parecen perderse en su papel educador cuando no apagan sus móviles, televisores con el pretexto de ver las noticias, o no se esfuerzan por crear un clima de diálogo y para la familia. La pedagogía enseña que los infantes aprenden siguiendo modelos y por imitación.

 

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