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¿Quieres cambiar algo en ti mismo? Ok, pero primero acéptalo…

AKCEPTACJA SIEBIE

Giulia Bertelli/Unsplash | CC0

Małgorzata Kwiecinska - publicado el 23/06/19

El auto desarrollo es un proceso que generalmente no tiene un final definido, por eso no nos enfoquemos en la búsqueda de un objetivo imaginario, sino en darnos apoyo para convivir mejor (con nosotros mismos).

Hay ciertas palabras que, en mi opinión, contienen la instrucción perfecta, tanto del enfoque de la vida como de la relación con uno mismo. Se llaman la oración por la serenidad del espíritu, recitada regularmente por miembros de la comunidad de Alcohólicos Anónimos. Suena así:

«Dios, dame la serenidad del espíritu,para aceptar lo que no puedo cambiar,coraje para cambiar lo que puedo cambiar,y sabiduría, para distinguir lo uno de lo otro«.

En realidad, estos tres puntos, simples en teoría, son un problema en la práctica, no solo para los adictos, sino también para la mayoría de nosotros.

¿Cómo hacer cambios en nuestra vida? ¿Qué debemos cambiar y qué podemos aceptar? ¿La aceptación significa que no habrá cambio?

¿Cómo reconocer si un cambio en un área determinada es posible y cómo aceptar que no lo es? Estas son preguntas con las que nos topamos de vez en cuando y que son particularmente frecuentes en el curso de una psicoterapia.




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¿Quieres cambiar pero no puedes?

¿Todo cambiará?

A menudo me encuentro con una expectativa, o más bien con un deseo por parte de los pacientes, de que, bajo la influencia de la terapia, todo cambiará. Su vida, funcionamiento, e incluso su personalidad. Que van a dejar de temer por completo el contacto con otras personas, que van a actuar como un reloj planificando perfectamente su trabajo, incluso que se convertirán en robots, en los que se puede controlar cada mecanismo.

© Shutterstock

Cuando les digo que esto es imposible, su reacción típica es la sorpresa y luego la decepción. Bueno, porque si algo no funciona como queremos, significa que tenemos que arreglarlo. Lo mejor sería cortar, descartar, eliminar. Bajo ninguna circunstancia hay que aceptar, porque esto significa que así será para siempre … ¿Seguro?

La aceptación no es pasividad

La aceptación, desafortunadamente, todavía se identifica de forma errónea con la permisividad y la pasividad. Por lo tanto, tenemos miedo de que, si nos aceptamos a nosotros mismos, aquí y ahora, nos acomodaremos y dejaremos de perseguir cualquier objetivo.

Sin embargo, nadie puede responder a la pregunta de por qué debería ocurrir esto. Porque, si aceptamos a nuestro lado a un compañero como nuestra pareja en la vida, ¿no le llamamos la atención cuando hace algo mal?

Y si acepto a mi hijo incondicionalmente, ¿se lo permito todo? Bueno … Al igual que en relación con el mundo exterior, esto funciona en una relación entre sí. Es posible aceptar lo que eres y al mismo tiempo identificar áreas por desarrollar y buscar formas de mejorarlas.




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Pero entonces … ¿si me acepto, por qué cambiar? Este es otro mito frecuente: creemos que, para tener la motivación de cambiar, debemos odiar nuestras imperfecciones.

El problema es que, en la mayoría de los casos, este cambio nunca llega … A veces es simplemente imposible (como aumentar nuestra estatura, reducir la sensibilidad o deshacerse de la ansiedad) y, a menudo, porque no existen condiciones que lo hagan posible. La ira, la aversión, el asco ciertamente no crearán tales condiciones.

Reconoce los hechos

Ayudar a comprender que no puedes manejar lo que no aceptas puede ser una situación conocida por todos: aunque no aceptes que está lloviendo y aunque te enfades y pelees, terminando todo mojado, enojado y agotado, no se detendrá la lluvia.

En su lugar, tienes la opción de aceptar que está lloviendo y cuidar de ti mismo vistiendo una chaqueta con capucha y un paraguas (también hay una versión avanzada: ¡sal a pasear con los niños, poneos botas de agua y jugad saltando sobre los charcos!)

Solo el reconocimiento de los hechos y la comprensión de las limitaciones y las posibilidades que se derivan de ellas brindan la oportunidad de una introducción acertada de cambios reales.

MIRROR
Shutterstock | Dean Drobot

El mismo principio funciona en relación con uno mismo. Así que no: “Tengo que cambiar para ser aceptado por mí mismo” (que desafortunadamente es el objetivo de por vida de muchas personas), sino “Tengo que aceptar el estado real para poder cambiar”.

¿En qué trabajar?

La pregunta sigue siendo: cómo identificar aquellas áreas en las que realmente vale la pena trabajar. La buena noticia es que, si nos dirigimos a nosotros mismos con comprensión y amabilidad, la respuesta generalmente aparece sola.

Porque en lugar de imponerse estándares abstractos, como “no tengo derecho a estar triste” o “debo estar más delgado”, podemos preguntarnos: “¿qué es lo más difícil para mí?”, “¿con qué puedo lidiar?”. Esto establecerá las direcciones correctas para el auto desarrollo.

Con este enfoque es mucho más fácil implementar cambios, porque ya no nos obstaculizamos con la autocrítica, no nos asustamos a nosotros mismos, ni tenemos sentimiento de culpa.

Finalmente, recordemos que el desarrollo es un proceso que por lo general no tiene un final definido, por eso no nos enfoquemos en lograr objetivos imaginarios, sino en darnos apoyo para poder convivir mejor con nosotros mismos.

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