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La policía orteguista va a misa…y no es a rezar

MANAGUA
MAYNOR VALENZUELA | AFP
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La estrategia de intimidación de Ortega va también (disfrazada de civil) a Misa los domingos

Haga click aquí para abrir el carrusel fotográfico

Desde que inició la crisis en Nicaragua, hace un año y dos meses, el hostigamiento a la Iglesia católica, a los fieles y a la población en general, por parte del presidente Daniel Ortega y de las fuerzas policiacas y paramilitares afines al régimen sandinista, ha sido brutal.

La extracción a Roma por orden del Papa Francisco del obispo auxiliar de Managua, Silvio José Báez, cuando su vida peligraba significativamente, ha dado una idea de lo que el régimen de Ortega y sus fuerzas armadas han estado haciendo para acallar la voz de la Iglesia, defensora de los sin voz en Nicaragua.

Van a Misa, pero a espiar

La última de todas las “estrategias” de la policía orteguista ha sido infiltrar agentes disfrazados de civiles en la Catedral de Managua no para espiar a los sacerdotes, sino para fiscalizar a los ex presos políticos, muchos de ellos líderes populares que asistieron a Misa el domingo pasado.

Quien denunció este “seguimiento” a los liberados de las cárceles de Ortega Saavedra fue fray Silvio Romero, vicario de la Catedral, quien sentenció, dirigiéndose a los infiltrados: “Sabemos muy bien que la policía no está solo afuera, también está adentro. No les tomen fotos, no les tomen video, vienen, simplemente, a la Eucaristía y eso no es un delito”.

Al final de la Misa, en los avisos, el padre Romero también alertó sobre la existencia de un cinturón policiaco en los alrededores de la Catedral de Managua. La policía, señaló, “está rodeando el templo e impidiendo el ingreso de los feligreses, a los que atemorizan”.

Acto seguido invitó a los fieles a seguir orando para que Nicaragua “recupere pronto el Estado de Derecho”.

La lucha seguirá

En la Misa que ofició el vicario de Catedral estaban presentes varios de los preso políticos recientemente liberados por Ortega Saavedra, en un intento por enfrentar las amenazas internacionales en contra del régimen y la posible ejecución de embargos comerciales por parte de países europeos y de Estados Unidos.

El vicario de Catedral recordó a los policías disfrazados de civiles que el derecho constitucional a la libertad de culto y a la libertad religiosa y de conciencia de los nicaragüenses es algo que las fuerzas del presidente Ortega no pueden violar (cosa que, a la vista de los hechos, les tiene sin mucho cuidado)

En la Eucaristía estuvieron presentes varios de los líderes excarcelados, entre ellos los campesinos Medardo Mairena, Pedro Mena, Lener Fonseca, los estudiantes Nahiroby Olivas, el paramédico Chester Navarrete, entre otros presos políticos recientemente liberados.

A la salida de Catedral hubo disturbios y la policía lanzó balas de goma, gases lacrimógenos y amedrentó a quienes se manifestaban a favor de la liberación total de presos que siguen en la cárcel y cuyo “delito” fue protestar en contra de Ortega.

Uno de los ex presos políticos, Lener Fonseca, fue muy claro al decirle a los medios de comunicación situados en la Catedral: “Vamos a seguir pidiendo la libertad de los presos políticos que todavía están en las cárceles orteguistas, no vamos a dejar de pedir su libertad”.

Infundir miedo

El día anterior, sábado, se registró otro ataque de fuerzas paramilitares mandadas por el régimen sandinista en la Catedral de la ciudad de León, también al finalizar la Misa ofrecida en memoria del monaguillo Sandor Dolmus, asesinado el año pasado por la dictadura de Ortega Saavedra.

En Matagalpa, el obispo Rolando José Álvarez señaló que los dos actos son para intimidar a la población.

“Me parece –dijo el obispo Álvarez– que en primer lugar se trata de infundir el miedo en la población y, por supuesto, esto crea un ambiente de mucha tensión, de zozobra en la ciudadanía, entonces son definitivamente obstáculos demasiado fuertes que impiden buscar un clima de paz y de justicia, porque cuando se intenta buscarlo suceden este tipo de situaciones que oscurecen todavía más el panorama”.

Y monseñor Álvarez, quien ha sufrido en carne propia el embate del sandinismo oficialista, fue enfático al señalar que “no hay que ceder a las tentaciones del odio, de la desesperanza, del medio, porque eso sí nos podría sepultar. Hay que mantener viva la esperanza, vivo el amor y desde la libertad interior de cada nicaragüense vivir libremente”.

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