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Una Maratón en equipo: Eduardo pone las piernas y Jesús el corazón

MARATON
Facebook-Eduardo Mulet
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Lo empujó en su silla de rueda durante 42 kilómetros para que pueda correr la maratón

Haga click aquí para abrir el carrusel fotográfico

Por segundo año consecutivo, Eduardo Mulet completó la Maratón Internacional de Mendoza junto con Jesús Picón. Como dice Eduardo, él pone las piernas y Jesús el corazón. Este equipo integrado por un ex maratonista profesional y un joven con parálisis logró bajar su tiempo en 23 minutos con respecto al tiempo que les llevó recorrer los 42 kilómetros el año pasado: de 3 horas 46 minutos a 3 horas 23 minutos.

Durante todo el trayecto, Eduardo empujó la silla en la que iba Jesús. La silla con Jesús pesaba 75 kilos. Eduardo 68. No obstante, se las arreglaron para llegar a la par de otros atletas que corrieron la misma distancia.

Cuando Eduardo dejó de correr de manera profesional, pensó en darle la posibilidad a otro que pueda hacerlo, en este caso, empujando su silla de ruedas. Y así fue que llegó hasta Jesús, y ya el año pasado formaron equipo para este bellísimo recorrido por la montaña en Mendoza, que año a año atrae profesionales y amateurs de todas las edades y de varios países.

La sinuosidad del recorrido que nace en Cacheuta, bordea ríos y montañas pasando por los viñedos de Godoy Cruz y Luján de Cuyo hasta terminar en el Parque San Martín de la capital mendocina fue una complejidad para el formato de carrera que siguieron Eduardo y Jesús: tanto para empujar la silla cuesta arriba, como para contenerla en los descensos.

El esfuerzo también tiene como finalidad colaborar con Jesús, cuya familia tiene muchas necesidades insatisfechas y necesita acondicionar su hogar. De hecho durante la misma carrera hubo quienes acercaron sobres a Jesús, o hicieron transferencias a la familia. Y los medios locales que se hicieron eco de la historia permanentemente difundieron los medios para ayudarlo.

El promotor de la reunión del equipo el año pasado fue el mendocino Mario Gutiérrez, un atleta paralímpico que corre desde hace más de 25 años, cuenta con varias maratones en su trayectoria, cruces de los Andes, e inició el proyecto “Corré conmigo” para buscar incluir personas con distintas discapacidades en el deporte.

Ya el año pasado la historia de Eduardo y Jesús había conmovido a los más de 5000 competidores que se acercan a la Maratón en alguna de sus distancias. Todos los alentaban, y hasta los policías los saludaban con el saludo jerárquico. Este año, el respeto se volvió a ver reflejado, por ejemplo, al momento de la largada. Delante de todos estaban Eduardo y Jesús, como si ellos marcaran el camino para disfrutar una carrera que más allá de los objetivos y desafíos personales, por paisaje, es un gozo para el alma.

No en vano fue la carrera elegida por Stella Maris del Papa para su maratón número 70. A los 65 años, madre y abuela, es una gloria del running argentino. Pero esa es otra historia.

El año que viene, Eduardo y Jesús quieren correr la Maratón de Buenos Aires, y además de seguir mejorando su marca, promover el mensaje para que pueda ser imitado por otros.

Los amantes de las carreras saben lo que significa correr una maratón. Algunos como Eduardo lo tienen tan claro, que hacen lo imposible para que otros puedan vivirlo. En este caso, empujando una silla de ruedas.

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