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Los sorprendentes beneficios espirituales y físicos de un baño caliente

CANDLES
RossHelen - Shutterstock
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Sumergirse en agua caliente puede quemar tantas calorías como un ejercicio físico ... y eso no es todo

Investigadores de la Universidad de Loughborough descubrieron recientemente algunas novedades emocionales – especialmente para aquellos a quienes les gusta relajarse con un buen baño de agua caliente y tener una buena salud.

Resulta que tomar un baño caliente quema tantas calorías como caminar durante media hora. Para ello necesitas pasar una hora en agua a 40 grados. Esa hora en un baño caliente puede aportarte otros beneficios porque otros investigadores descubrieron que el “calentamiento pasivo” puede reducir la inflamación y ayudar incluso a curar lesiones o a prevenir también enfermedades cardiovasculares.

Pero hay más porque los beneficios no son solo físicos. Pasar toda una hora sumergidos en una bañera mientras el mundo sigue girando y nuestras listas de tareas están desatendidas es visto por muchos de nosotros como un lujo más difícil de lograr de lo que parece. Pero si ahora os comentamos que los baños son buenos desde un punto de vista emocional e incluso espiritual, tal vez merezca buscar un hueco en nuestra apretada agenda para sumergirse en uno.

Según Keri Wyatt Kent, autora de GodSpace: Embracing the Inconvenient Adventure of Intimacy with God, sacar tiempo para un baño caliente es una práctica estupenda para el “cuidado del alma”.

Y es que, según Kent, “un baño caliente es un lugar especialmente óptimo para estar quieto y solo”. Y hacemos solo eso, bañarnos. “No llevemos el teléfono a la bañera (no lo intentes)”, por ejemplo. Y así, nuestra alma cansada que necesita tiempo para estar quieta, tiene ese tiempo para descansar. “Cuando sacamos tiempo para la calma – sea en la bañera o en otro lugar – podemos oír una voz que nos dice que somos amados, que no nos ganamos la gracia – que es solo un regalo”.

Este “regalo” no siempre es fácilmente recibido, observa Kent, especialmente en nuestra cultura ocupada que se conecta a través del mérito.

“Muchos de nosotros sentimos que estamos vacíos, y deseamos reposición”, dice Kent. “Piensa en la energía como agua en una jícara. Nosotros nos derramamos a los demás, y estamos siempre corriendo. Nuestras almas están agitadas. El agua se derrama, distribuye, se agota. Para rellenar un vaso, primero tienes que sostenerlo. Nosotros rezamos, ‘Dios lléname’, pero no aguantamos lo suficiente (física o emocionalmente) para dejar que Dios derrame esa paz, alegría y energía en nuestra alma”.

Un baño caliente puede darnos ese espacio si seguimos los siguientes consejos:

1. Reserva un tiempo para ello

“Para que el tiempo se vuelva un hábito, sea en el baño caliente o en cualquier otro lugar, necesitarás empezar a programar ese tiempo”, dice Kent. “Si esperas el tiempo para este tipo de auto-cuidado, otras cosas interferirán. Ponlo en el calendario como si fuera una reunión con tu jefe o tu mejor amigo. Aunque sea solo un baño caliente a la semana. Es un buen comienzo”.

2. Olvídate de los niños

“Si tienes niños”, dice Kent, “ponlos al cuidado de otra persona, para que no te quedes preocupado por ellos. Una niñera, tu esposo, tu madre, u otra persona. Mejor aún, mándalos con ese cuidador a otro lugar para que ellos no te interrumpan. Quizá quieras intercambiar con una amiga confiable – ella cuida a tus hijos una hora (en su casa) mientras tú tomas un baño caliente (en su casa), y tú haces lo mismo por ella”.

3. Crea un lindo espacio

¿No tienes una bañera maravillosa?

“No te preocupes”, dice Kent. “Ordena un poco porque tú mereces un buen espacio. Guarda los juguetes de baño de los niños. Usa buenas toallas. Pon una cantidad generosa de sales de baño en la bañera y llénala. Si no tienes productos de baño extravagantes, las sales de Epsom son excelentes, baratos y saludables y realmente reabastecen los minerales en tu cuerpo. Agarra un jabón nuevo. Enciende una vela. Ten una jarra de agua o un vaso de te de hierbas al alcance y aprovecha”.

4. Ten pensamientos bellos

Para ayudar a limpiar nuestras mentes de la naturaleza frenética de nuestras vidas, Kent aconseja que desconectemos nuestros teléfonos y los dejemos en otro lugar (el  mundo no dejará de girar). Y, entonces, sugiere que escojamos “una simple oración o pensamiento para meditar”.

A Kent le gusta algo simple como un versículo del Salmo 46: Dios es nuestro refugio y fortaleza, socorro siempre a mano en momentos de angustia”. O frases como: “Yo soy un hijo de Dios profundamente amado” o “Está todo bien con mi alma”.

“Cuando los pensamientos que distraen vienen en nuestras mentes”, dice Kent, “generalmente dirige tus pensamientos a tu frase u oración”.

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