¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete a nuestra newsletter

Aleteia

Papa Francisco le explica a Daniel Ortega lo que es la verdadera independencia

NICARAGUA
Comparte

Un nuevo intento del Papa para pacificar Nicaragua

Francisco no deja oportunidad de buscar la paz y el diálogo en Nicaragua. Con un tono pastoral ha llamado a la “una fraterna reconciliación y una pacífica y solidaria convivencia” en este país, atravesado, desde abril de este año, por protestas, manifestaciones, represión gubernamental y muerte.

El lunes el Papa envió una carta personal al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, con ocasión de las fiestas nacionales de independencia, mismas que se celebran en este país centroamericano el día 15 de septiembre.

En la misiva, el Pontífice además de felicitar al pueblo de nicaragüense por su fiesta cívica, la acompaña “con una ferviente plegaria para que el Señor conceda a todos los hijos de ese país concordia y prosperidad en la búsqueda de una creciente y pacífica convivencia”.

Nicaragua celebra 195 años de Independencia en medio de la crisis humanitaria y política más grave de los últimos años, con un saldo de, al menos, 350 manifestantes –muchos de ellos jóvenes—asesinados por las fuerzas policiacas y los grupos paramilitares afines al régimen sandinista. El gobierno de Ortega reconoce “solo” 198 fallecidos durante las protestas. Los desaparecidos suman más de mil.

Por ello mismo, las palabras del Papa, en un mensaje aparentemente laudatorio, no dejan de penetrar en el corazón del conflicto (desatado a mediados de abril por protestas en contra de una reforma al sistema de pensiones) en el que lo último que ha habido, por parte del gobierno, es, justamente, “la búsqueda de una creciente y pacífica convivencia”.

La Iglesia católica ha querido ser la mediadora del diálogo entre gobierno y los grupos inconformes, pero ha sufrido en carne propia la violencia con que se han conducido las huestes de Ortega, incluso condenando a los sacerdotes llamándolos “asesinos” y haciéndolos culpables de los “desmanes” públicos que hacen imposible –según la versión oficial—tanto el diálogo como el retorno a la paz.

El Papa ha aprovechado varios foros públicos para empujar el diálogo nacional en Nicaragua. Fiel a su costumbre ha pedido en todos los tonos que haya un encuentro fecundo entre las partes negociadoras, sin que hasta el momento haya podido torcer el brazo del presidente Ortega, quien se aferra al poder en su segundo mandato que ya lleva once años.

Durante el rezo del Ángelus, el pasado tres de junio, el Pontífice, uniéndose a los obispos locales encabezados por el cardenal Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua y por su obispo auxiliar, Silvio Báez, expresó su dolor por las graves violencias, con muertos y heridos, perpetradas por grupos armados para “reprimir las protestas sociales”, y rezó por que no volviera a derramarse más sangre.

Fuentes de la Iglesia católica nicaragüense han manifestado su deseo –lo mismo que el pueblo, que ha acompañado a la Iglesia y la ha defendido en todas las agresiones del régimen en estos meses—que Francisco visite Nicaragua en su próximo viaje de enero de 2019 a la Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará Panamá.

Creen, quizá con razón, que sería la única posibilidad de que el presidente Ortega y su esposa, la vicepresidente Rosario Murillo, accedieran a la demanda planteada en las mesas de diálogo nacional que abandone el poder y convoque a elecciones anticipadas en 2019. Ortega ha maniobrado para perpetuarse en la presidencia de Nicaragua, y después de él, dejarla en manos de su esposa.

Pudiera ser uno de los gestos de Francisco para pacificar uno de los puntos del continente que lo vio nacer. También de manera extra oficial se ha dicho que el Papa argentino tiene la intención de visitar la tumba del que, por entonces, ya habrá sido proclamado santo (a través de una decisiva acción del Papa), el salvadoreño Óscar Arnulfo Romero.

Veremos si esto se cumple: podría ser el inicio de una nueva temporada de paz para la atribulada región de Centroamérica. Y para la Iglesia católica que peregrina en Nicaragua.

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.