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El tsunami de los abusos sexuales toca ahora a Costa Rica

MAURICIO VIQUEZ
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La suspensión del padre Víquez y el compromiso de la arquidiócesis de San José en la lucha contra los delitos de este tipo

La ola de los abusos sexuales de sacerdotes en contra de menores de edad parece incontrolable.  Una especie de tsunami se abate sobre la Iglesia católica.

Toca el turno a la Iglesia católica de Costa Rica, concretamente la arquidiócesis de San José, quien este martes envío a Roma las pruebas con las que cuenta para suspender de su ministerio al padre Mauricio Víquez por abusos cometidos en contra de menores hace veinte años.

La suspensión vino tras la denuncia formal presentada por tres hombres que afirmaron haber sido abusados sexualmente por el padre Viquez hace un par de décadas, cuando ellos eran menores de edad.

Entre las sanciones impuestas a partir del lunes 20 de agosto al padre Víquez, de 54 años de edad, está el “no poder ejecutar actos propios del ministerio sacerdotal”.

Una carta, firmada por el presbítero Rafael Ángel Sandí López, canciller de la Curia Metropolitana de San José, reproducida por todos los medios periodísticos y de información en Costa Rica, da cuenta de esta suspensión.

Por su parte, José Rafael Quirós, arzobispo de San José, ordenó la investigación las denuncias presentadas por tres hombres adultos. El primero de ellos planteó su acusación formal el 15 de mayo del 2018, por hechos que se remontan a 20 años atrás.

Los tres adultos denunciantes afirman haber sido abusados sexualmente por el padre Víquez cuando tenían entre 13 y 16 años, en las comunidades parroquiales en las que ejerció su ministerio sacerdotal.

“En este momento el padre Víquez está suspendido, por lo que no puede ejercer ningún oficio propio del sacerdote. Ningún sacramento ni nada. Hemos tenido contacto con los que han declarado. Las normas que se han establecido muestran que la víctima es prioridad y se busca enmendar y ayudar a la persona que comete el error. Todo caso que ha llegado a la arquidiócesis se ha tramitado. La denuncia civil no se ha dado”, manifestó el arzobispo Quirós.

El prelado costarricense agregó que en los últimos cinco años se han llevado varios procesos contra sacerdotes, de los cuales seis han finalizado con su expulsión del estado clerical.

La arquidiócesis de San José confirmó –con el comunicado y, principalmente, con la sanción al padre Víquez- que “su compromiso con la lucha contra el abuso sexual” es clara, al tiempo que se solidariza “con las víctimas de estos graves delitos e injusticias cometidas”, según lo manifestó en el comunicado.

Y, además, dio un camino concreto a seguir: “Exhortamos a toda persona, en particular a afectados, padres de familia o encargados en situaciones similares, a que presenten su denuncia en la Cancillería de la Curia”.

La “tolerancia cero” contra los abusos sexuales cometidos contra menores, en Costa Rica y en muchos otros lugares del mundo católico, ha dejado de ser algo pensado para convertirse en algo ejecutado.  La reciente carta del Papa Francisco sobre los abusos de los clérigos no deja sombra de duda que la Iglesia va en serio.

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