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De inmigrante a inmigrante: un ministerio entre pares

IMMIGRATION
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Iniciativas en Chicago a favor de los inmigrantes

Una consigna recorre gran cantidad de las organizaciones afines a la Iglesia católica de Estados Unidos: defender y afirmar la dignidad de los inmigrantes y de los inmigrantes indocumentados, en todo el territorio de la nación americana y en la frontera sur, en los 3.126 kilómetros que comparte este país con México…, y con el resto del continente americano.

Uno de estos ejemplos importantes se encuentra en Chicago, la segunda ciudad con mayor número de inmigrantes de origen hispano de Estados Unidos, solamente detrás de Los Ángeles.

Ahí han surgido varias iniciativas como el Instituto de Pastoral Migratoria que se ha convertido en el centro de capacitación de líderes diocesanos, pastorales y laicos de todo Estados Unidos sobre cómo iniciar el ministerio dirigido por inmigrantes para el servicio, la justicia y el acompañamiento en las comunidades parroquiales.

La idea de fondo que anima a este Instituto es la de satisfacer las necesidades de los inmigrantes y las de sus familias, tomándolos como sujetos de pleno derecho y aceptando, que son indocumentados, mas no “ilegales”.

Una voz potente

Semanas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump firmara una orden ejecutiva que rescindía la “política de tolerancia cero” para separar a las familias en la frontera, aún quedan muchos niños y adolescentes por reunirse con sus padres.

Cifras extraoficiales, suministradas por organismos no gubernamentales, hablan de, por lo menos, 2.300 pequeños que quedaron atrapados en el vacío legal que va desde el anuncio de la “tolerancia cero” hasta la revisión de la política, aproximadamente un mes y medio después de haberse iniciado en la frontera sur.

Mientras los estadounidenses observaban cómo su Gobierno responde a esta crisis humanitaria, quizá la de mayor envergadura que haya enfrentado el mandato de Trump, los líderes de la Iglesia han expresado su voz y han tomado medidas para ayudar a las familias inmigrantes, tanto en la frontera como en las comunidades de todo el país.

En un comunicado de prensa conjunto el 12 de julio, la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) y Catholic Charities USA (Cáritas Católica, CCUSA) abordaron los esfuerzos para reunir a las familias en la frontera.

“Como hace mucho tiempo, CCUSA y los Servicios de Migración y Refugiados de la USCCB estamos prestando nuestra experiencia y experiencia para apoyar a las agencias de Cáritas en sus esfuerzos por reunir a las familias y cuidar a los niños inmigrantes durante este momento delicado”, dijeron entonces en un comunicado ambos organismos.

Si bien se oponen “firmemente a las políticas que llevaron a estas familias a separarse, seguimos comprometidos con trabajar para garantizar su reunificación segura. La protección de las familias es un elemento fundamental de la Doctrina Social Católica y este momento llama a todas las personas de buena voluntad a cooperar para reunir a estos niños con sus padres”, se lee en el comunicado.

Un ejemplo a seguir

La arquidiócesis de Chicago, por su parte, tiene una forma única de ofrecer apoyo y asistencia a dichas familias de inmigrantes, separadas y atemorizadas, a menudo en extrema soledad. Se trata de la generación, a través del Instituto de la Pastoral Migratoria, de un ministerio entre pares, de inmigrantes a inmigrantes, mismo que celebrará su décimo aniversario en agosto.

El ministerio está completamente activo en más de cincuenta parroquias y proporciona recursos para cerca sesenta parroquias. Si bien la mayoría de las que operan el Ministerio sirven principalmente a inmigrantes de habla hispana, algunas parroquias también ofrecen el ministerio –por ejemplo– en polaco, dijo Raymundo Valdez, coordinador de alcance nacional de Pastoral Migratoria.

Los “ministros pares” pasan por un proceso de formación y capacitación. Luego llevan servicios y asistencia a sus parroquias, como visitas de representantes del consulado mexicano o abogados de inmigración de varias organizaciones de asistencia legal.

También caminan junto con familias en circunstancias desafiantes, como tener un padre deportado o, como sucedió en una parroquia recientemente, tener un padre que regresa a México durante meses para completar la documentación para obtener un estatus legal.

“Algunos de los líderes brindan clases de ciudadanía, ayudan a las personas a llenar solicitudes de inmigración, van personalmente a la entrevista”, dijo Valdez.

Y agregó: “En el caso de la parroquia de Santa Rita aquí (en Chicago), después de que pasan el examen y se convierten en ciudadanos, son invitados durante las misas para recibir una bendición especial”.

Una herramienta valiosa

Los “ministros pares” también pidiendo a los feligreses que llamen o escriban a legisladores, visiten oficinas del Congreso y organicen marchas.

Con fondos de la comunidad vicentina, la arquidiócesis de Chicago está tratando de expandir el programa a otras áreas. “Hemos notado que otras diócesis están ansiosas por brindar apoyo a las comunidades de inmigrantes locales, pero a veces no han desarrollado las herramientas”, dijo Valdez.

A principios de este año, la Pastoral Migratoria inició programas piloto en la arquidiócesis de Kansas City-St. Joseph, Missouri, y la diócesis de Stockton, California. La arquidiócesis de Kansas City invitó a la Pastoral Migratoria después de que había rumores en la comunidad inmigrante de que las personas indocumentadas serían detenidas en la iglesia.

“No pasó nada”, dijo Valdez. “Fue solo un rumor. Pero existía el temor de que ir a la iglesia o llevar a sus hijos a clases de educación religiosa significara que nunca volverías a ver a tu familia”.

El cardenal de Chicago, Blase J. Cupich ha dicho siempre que los inmigrantes no deben ser vistos como extraños, sino “como contribuyentes y, utilizando su espiritualidad, su herencia, enriquecen la vida de nuestra Iglesia y de nuestro país”.

*Con información de Michelle Martin / Our Sunday Visitor Newsweekly*

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