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¿El bien que haces (o el mal) siempre vuelve a ti?

Por Antonio Guillem/Shutterstock
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La venganza plantada en el odio generará mal

Es posible que esa pregunta esté motivada por aquello que constantemente ha sido transmitido en la televisión, internet y en los libros, artículos y revistas.

En muchos casos la Ley de la Retribución está dirigida a cosas buenas, es decir, haz el bien para que regrese a ti. En ese caso, el bien que es realizado no es un bien de verdad, es sólo una artimaña egoísta para que vuelva a mí lo que hice y con intereses.

En otros casos, tiene que ver con cosas malas. Si hiciste mal, éste regresará de alguna manera a ti. En ese caso, dejo de hacer mal por miedo a que éste me alcance después y no porque no quiero que éste alcance a nadie. En los dos casos es una acción egoísta que está en curso.

Por otro lado, podemos aún añadir que la cuestión no está en la retribución, sino en la plantación.

Cuando plantamos algo, ese algo crece, crece y produce frutos. Esos frutos nos van a alimentar y generar otras semillas del mismo tipo que, al plantarlas, producirán y, así hasta el fin el bien o el mal que se planta. No es que vuelva, es que tenemos que lidiar con los frutos de lo que plantamos.

El Evangelio nos habla del perdón, de la misericordia, de la compasión. Ese es, sí, el mejor remedio, la venganza plantada en el odio generará el mal y éste plantado crecerá y producirá sus frutos maléficos.

He notado que el mal se ha vuelto más atractivo en diversas obras de ficción como en novelas, películas, pinturas, etc. No siempre ha sido raro mostrar el mal como algo bueno y la maldad, fruto generado por el mal, como algo deseado.

La afición ya no es por la muchacha o muchacho, sino por el villano, por la villana. ¿Qué estará por detrás de eso?

La gran mayoría de las novelas siempre han trabajado con villanas y las personas no se identificaban con ellas, las personas querían que ellas cambiaran y se volvieran personas mejores.

Últimamente las villanas son más deseadas y más admiradas incluso que las muchachas, y lo que más se desea es que la venganza, el mal y el poder se establezca y se destaque.

El bien siempre vencerá al mal, eso es verdad. Por eso, el regreso eterno o permanente del mal no es algo que, de hecho, se vaya a perpetuar. En ese caso, la Ley de la Retribución no funcionará para el mal. De ahí la necesidad de que el mal parezca bien para que las personas no deseen terminar con él, o peor aún, para que las personas no deseen vivir el bien de verdad.

La venganza produce un mal que no tiene fin, el perdón termina con el mal y produce un bien que no tiene fin. 

 

Por p. Pedro Cunha, a través de A12.com

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