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El diálogo entre los dos líderes coreanos abre muchas esperanzas para una paz duradera

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Las confesiones cristianas, especialmente la Iglesia católica, han manifestado también su satisfacción y apoyo a los intentos de los dos líderes coreanos

El mundo entero ha reconocido que el diálogo entre las dos coreas, Norte y Sur, en la frontera de Panmunjeom, entre Kim Jong-un y Moon Jae-in, ha comenzado con buen pie, y si bien estamos en los comienzos, los primeros pasos dan esperanzas a un diálogo y entendimiento más profundo y duradero entre los dos países. Kim Jong-un ha anunciado –incluso con presencia de observadores norteamericanos y surcoreanos—que este mes de mayo desmantelaría su central de producción de cohetes y armas nucleares, situada en Punggye-ri. Pero no es la única que existe en territorio norcoreano.

El país más escéptico, sin embargo, es Corea del Sur, que ya ha vivido otras “ocasiones perdidas” en el pasado, como en 2007. Las grandes potencias de la zona (China, Japón, Estados Unidos y Rusia) han aplaudido los pasos dados por los dos presidentes coreanos, así como las Naciones Unidas, tras el viaje del Secretario General, Antonio Guterres, a Pekín el pasado mes de abril.

Falta, sin embargo, la entrevista entre el presidente Donald Trump y el presidente Kim Jong-un, que debe dar un espaldarazo a los acuerdos intercoreanos. Los Estados Unidos son los garantes de la seguridad de Corea del Sur y Japón y un acuerdo con Corea del Norte es fundamental para la desnuclearización y pacificación de la Península de Corea. Todavía se desconoce dónde y cuándo será la entrevista, pero es seguro que esta tendrá lugar a finales de mes o primeros del otro, según han anunciado los portavoces de ambas presidencias.

De momento, el Secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, ha manifestado su confianza con la paz entre las dos coreas, después de una reunión, mantenida en principio en secreto, con el presidente Kim Jong-un, en Pyongyang. Pompeo asegura que Kim es un hombre preparado y abierto al diálogo.

De seguir Corea del Norte con sus experimentos nucleares estaba abocada al aislacionismo total, pues ya ni China ni Rusia estaban dispuestos a mantener el régimen de Pyongyang. Y Corea del Norte solo tiene fronteras con China, Rusia y Corea del Sur, además del Océano Pacífico surcado por la marina de los Estados Unidos y de Japón.

China quiere ser el árbitro de esta situación y para ello ha desplegado un esfuerzo diplomático con visitas de su Ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi, a Corea del Norte invitado por su colega Ri Yong-ho, y las previas visitas a Moscú y los contactos con Estados Unidos, Japón y Corea del Sur en Nueva York.

Las confesiones cristianas, especialmente la Iglesia católica, han manifestado también su satisfacción y apoyo a los intentos de los dos líderes coreanos y las potencias de alcanzar un acuerdo de paz y la desnuclearización en la Península de Corea. “Es un acontecimientos histórico, una piedra básica para la paz”, ha dicho el arzobispo de Gwangju, Hyginus Kim Hee-Joong, presidente de la Conferencia Episcopal de Corea del Sur. Este encuentro entre los dos líderes coreanos es un “punto central para la reconciliación y la paz en el mundo”.

El obispo de Daejeon, Lázaro You Heung-sik, presidente del Comité para la Paz de la misma conferencia de obispos, dijo que “lloraba mientras veía las imágenes. El proceso de reconciliación no tiene marcha atrás”. El obispo, hablando con la prensa, dijo cuán importante fue el llamado del papa Francisco, el pasado miércoles en la Audiencia General, en la que pidió un diálogo transparente y un recorrido concreto hacia la pacificación.

Por su parte, el secretario general del Consejo Ecuménico de las Iglesias, Olav Fykse Tveit, ha manifestado la satisfacción por la reunión entre los dos líderes coreanos, y dijo que la firma del futuro tratado de paz “será el comienzo, no el final, del trabajo hacia una paz sostenible y segura para las actuales y futuras generaciones”.

Corea del Norte no reconoce y persigue a los cristianos por ser una religión extranjera. El estado es ateo.

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