¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

¿Cómo se enfrentan nuestros hijos al fracaso?

SAD CHILD
Eakachai Leesin - Shutterstock
Comparte

Un estudio reciente afirma que dejar que nuestros hijos experimenten las emociones negativas de sus fracasos los ayuda a ser mejores

Ver a nuestros hijos fracasar es difícil para todo padre. Y lo primero que queremos hacer es remover los sentimientos de tristeza, decepción y rabia que esto produce.

Frases como: “No te sientas mal”, o “No pienses en eso” o incluso distraerlos con otras actividades son los mecanismos que utilizamos para alejarlos de ese desagradable estado emocional.

Sin embargo, un reciente estudio afirma que, dejar que las personas experimenten las emociones que produce el fracaso, los motiva a mejorar y a aprender.

El estudio titulado Las emociones saben más: la ventaja de las respuestas emocionales frente a las cognitivas ante el fracaso ha sido liderado por Noelle Nelson, Selin Malkoc y Baba Shiv de la Universidad de Ohio, se concentra en observar la diferencia entre las respuestas emocionales y las cognitivas frente al fracaso.

La mayoría de las teorías afirman que las personas no deberían sentirse mal por sus errores, sin embargo, en el estudio se comprobó que las personas que se permiten reflexionar a partir de las emociones negativas que le produce el fracaso, están más motivadas a hacerlo mejor y a lograr sus objetivos en futuras oportunidades.

DEPRESSED,MAN
CC0

Para el estudio buscaron a 100 estudiantes y les ordenaron realizar una búsqueda sencilla de internet, arreglando los resultados para que todos fracasaran. A la mitad de estos estudiantes les pidieron que se concentraran en sus emociones mientras que a la otra mitad les pidieron que reflexionaran desde su racionalidad.

En una siguiente búsqueda se determinó que los estudiantes que habían reflexionado sobre su fracaso desde sus emociones negativas estaban más motivados a hacerlo mejor, mientras que los estudiantes que habían racionalizado su fracaso no tenían esa motivación, ya que internamente habían culpado a otros.

“Si tus pensamientos son acerca de cómo distanciarte del fracaso, no vas a aprender de tus errores”, dijo Malkoc. Pero “cuando los participantes se centraron en lo mal que se sentían por haber fallado la primera vez, intentaron más que otros cuando tuvieron otra oportunidad similar”.

El consejo de Malkoc es claro: debemos aprovechar el dolor emocional de fallar. Reflexionar sobre ello, y usarlo puede ayudarnos a hacerlo mejor la próxima vez.

“Las respuestas emocionales al fracaso pueden doler. Te hacen sentir mal. Es por eso que las personas a menudo eligen pensar pensamientos autoprotectores después de cometer errores “, dijo.

“Pero si te centras en lo mal que te sientes, vas a trabajar más duro para encontrar una solución y estar seguro de no volver a cometer el mismo error”.

Así que la próxima vez que tengamos la urgencia de comprar un helado cuando nuestro hijo fracase, o de decirle que no se sienta mal, pensémoslo dos veces.

Nuestra labor como padres es acompañar a nuestros hijos en sus triunfos y en sus fracasos, y ojalá entendamos que salvarlos de esas emociones negativas puede ser lo mejor para nosotros, pero ellos deben aprender a sentirlas, a reconocerlas y a reflexionar sobre ellas, para que los ayuden a ser cada vez mejores.

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.
Los lectores como usted contribuyen a la misión de Aleteia

Desde nuestros inicios en 2012, los lectores de Aleteia han crecido rápidamente en todo el mundo. Nuestro equipo está comprometido con la misión de proporcionar artículos que enriquezcan, inspiren y nutran la vida católica. Por eso queremos que nuestros artículos sean de libre acceso para todos, pero necesitamos su ayuda para hacerlo. El periodismo de calidad tiene un costo (más de lo que la venta de publicidad en Aleteia puede cubrir). Por eso, los lectores como USTED son fundamentales, aunque donen incluso tan poco como 3$ al mes.