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Cómo enseñar a tu hija a entender la menstruación

MOTHER AND DAUGHTER
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Enseña a una joven a entender su ciclo y lo verá como mucho más que una inconveniencia mensual.

Cuando empecé a tener mis ciclos menstruales, no estaba especialmente entusiasmada. Es decir, sí durante los primeros meses, porque me alegraba ver que ya no era una niña, pero la gracia de la novedad se perdió con bastante rapidez y solo quedó una especie de incordio por el hecho de que iba a tener que lidiar con esta nueva inconveniencia e incomodidad todos los meses del futuro previsible.

Sabía que esta nueva experiencia implicaba que mi cuerpo podría ser capaz de concebir hijos, pero esa realidad era demasiado lejana como para significar algo para mí. El orgullo que sentí por mi desarrollo quedó hundido cuando empecé a comprender que “ser mujer es un enorme fastidio”. Recuerdo pensar en lo injusto que me parecía que los chicos no tuvieran que pasar por lo mismo.

Ojalá hubiera pensado de otra forma en aquel entonces, pero no fue así, ojalá hubiera entendido que ser mujer, por supuesto, no es un enorme fastidio. No es ser un hombre más el peso añadido de los ciclos mensuales.

Sin embargo, parte del motivo por el que pensaba de aquella forma era que, cuando se nos enseña a las chicas sobre nuestros ciclos, se pasan por alto tres cuartos del ciclo y el foco se pone solamente en la única semana de sangrado. En realidad, el ciclo menstrual es mucho más que el periodo de sangrado.

Claro está que la regla es la parte que más notamos. No es algo que se pueda ignorar. Sin embargo, solamente es una cuarta parte de todo lo que sucede y las otras tres partes son, en realidad, algo sorprendente. Es simplista en extremo hablar del ciclo menstrual como si no fuera nada más que un sangrado y unos calambres recurrentes.

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Kinga Cichewicz/Unsplash | CC0

Así que, ¿y si enseñáramos a nuestras hijas toda la historia?

Podríamos enseñar que, durante la Fase 1, aunque pueda sentirse cansada al principio (es efecto del bajo nivel de estrógeno), a medida que avance la semana se irá sintiendo mejor.

En la Fase 2 el estrógeno aumentará hasta llegar a su pico, junto con sus niveles de testosterona. Aquí puede esperar un buen chute de energía y seguridad y otras ventajas adicionales.

Durante estas dos primeras semanas, el aumento de estrógeno va a hacer que desarrolle masa muscular con más eficiencia de lo habitual. El estrógeno extra va a fomentar la producción de endorfinas de su cerebro, lo cual implica que sentirá dolor con menos intensidad.

La semana de después, gracias a la combinación de estrógeno y al aumento de progesterona, las chicas queman un 30 por ciento más de grasa al hacer ejercicio que durante otros momentos de su ciclo.

El ciclo entero es algo fascinante. Enseña a tu hija qué puede esperar de cada una de las fases y la estarás ayudando a entender que nada es aleatorio.

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Dejará de sentir que está a merced de los cambios de humor de su cuerpo. Podrá utilizar ese nuevo autoconocimiento para aprovechar la energía y confianza del principio y para ser más paciente consigo misma cuando sea más propensa a sentirse cansada (contribución de la progesterona) más adelante.

A medida que se acostumbre a las respuestas únicas de su propio cuerpo ante el aumento y descenso de las hormonas durante el ciclo, aprenderá cosas sorprendentes sobre sí misma: cuándo es más creativa, cuándo es más optimista, cuándo está más motivada…

Recordará también que, incluso cuando se sienta mal (cansada, cínica, deprimida…), no es algo que vaya a durar mucho y quizás no es que ella sea simplemente perezosa o gruñona ni que tenga una mala vida.

Puede recordarle que, aunque algunos días le cueste más ponerse en marcha, habrá otros días que tendrá fuerzas redobladas. El autoconocimiento es poder.

Muchas mujeres terminan utilizando alguna forma de anticonceptivo cuando ni siquiera son sexualmente activas, solamente para suprimir sus menstruaciones. ¿Por qué pasar por algo tan desagradable, inconveniente y antinatural si no lo necesitas?

E incluso las mujeres que no toman este camino, quizás piensen como yo pensaba y vean su feminidad como un inconveniente, en el mejor de los casos, o como una maldición, en el peor. No tendríamos que ver nuestros ciclos de esta manera.

Este tipo de autoconocimiento es inestimable.

Enseñad a vuestras hijas sobre todo su ciclo y les estaréis enseñando a estar en paz consigo mismas y con su cuerpo. Las estaréis preparando para su futuro. Les estaréis dando el maravilloso regalo de saber que su feminidad es mucho más que una inconveniencia.

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