Aleteia

¿Qué tengo que saber sobre el síndrome premenstrual?

Shutterstock-Arman Zhenikeyev
Comparte
Comenta

Derribando los mitos en torno a la salud femenina

En occidente se han propagado varios mitos sobre el síndrome premenstrual (SPM): se lo considera normal, una condición denigrante para las mujeres o bien se niega su existencia. Todas consideraciones equivocadas.

¿Qué es el síndrome premenstrual?

Antes de la menstruación, las mujeres podemos presentar algunos signos no sólo físicos, sino también emocionales debido al cambio hormonal. No siempre estos síntomas se manifiestan de la misma manera o en la misma medida en cada mujer, pero lo cierto es que ocurren alteraciones, ya que nuestro cuerpo está sufriendo un cambio.

Dentro de los síntomas encontramos: hinchazón, fatiga, irritabilidad, depresión, cansancio, aumento de peso, sensibilidad en los senos, dolores de cabeza e insomnio, así como también alteraciones en la manifestación de la afectividad como por ejemplo la facilidad para llorar y que -en ningún caso- significa que exista un auténtico problema psiquiátrico o que las mujeres “estemos locas”.

El cambio hormonal puede producir estos signos visibles. Por eso, es normal esperar que existan síntomas. Pero, ¿cuándo estos síntomas son normales y cuándo hay efectivamente un SPM que necesita ser tratado?

El síndrome premenstrual es la condición donde una serie de síntomas ocurren regularmente y rutinariamente durante la fase premenstrual del ciclo menstrual de 7 a 10 días antes del primer día de la menstruación. Por eso, cuando estos síntomas ocurren tan sólo unos días previos al comienzo de la menstruación no deberíamos considerarlo como síndrome premenstrual.

Al SPM también se lo llama trastorno disfórico premenstrual (TDPM). La diferencia entre SPM y TDPM es generalmente la severidad o la terminología o nomenclatura. Los médicos de familia y obstetras tienden a usar el término de síndrome premenstrual, mientras que los psiquiatras se refieren a trastorno disfórico premenstrual. Sin embargo, la clasificación objetiva de cada condición muestra que el SPM sólo requiere un síntoma mientras que el TDPM requiere un grupo de cinco síntomas comenzando al menos en el dia 7 previo a la menstruación.

Lo que sabemos hoy en día es que es una condición que se da por una deficiencia hormonal. Las evaluaciones hormonales muestran que no hay sólo una disminución de la progesterona la cual es la principal hormona que genera los cambios, sino también una reducción en la producción de estradiol durante la fase lútea del ciclo y una disminución en los niveles de Beta endorfina (β-endorfina).

¿Por qué es tan importante reconocer esta condición?

Esta condición usualmente produce inestabilidad emocional y en etapas más avanzadas, puede ser una condición debilitante para aquellas mujeres que la padecen. De hecho, como afecta el humor de la mujer tiene un efecto en otros miembros de la familia, produce ansiedad, estados de confusión, mareos e incluso tendencias suicidas en casos extremos.

La tragedia de esta condición es que la mayoría de los médicos niegan que existe o simplemente creen que las mujeres periódicamente tienen cambios emocionales que son normales. Así, se ha dado un diagnóstico errado de psicosis depresiva o psicosis maníaca-depresiva cuando en realidad las mujeres sufrían un severo SPM. También se escucha decir que “si una mujer presenta estos síntomas, con darle un poco de Valium es suficiente, ya que todas las mujeres tienen este problema con el tiempo”.

Igualmente inquietante es la noción feminista de que el reconocimiento de la SPM es una condición real que denigra a las mujeres. De hecho, se podría argumentar firmemente que la negación de la existencia del SPM es en sí misma fundamentalmente denigrante para las mujeres y que el reconocimiento de su existencia y el trabajo hacia un tratamiento exitoso es lo que mejor puede ayudar a las mujeres con estos síntomas.

¿Cómo tratarlo?

Aunque muchas mujeres encuentran patrones que se repiten, el hecho de que pueda variar en cada mujer ha llevado a pensar que no existe como una condición que debería ser tratada.

Con un buen tratamiento las mujeres pueden curarse de estos síntomas y mejorar su calidad de vida. Desde la naprotecnologia, los profesionales de la salud y médicos capacitados que trabajan para cuidar la salud reproductiva, ayudan a las mujeres que sufren esta condición bajo un soporte nutricional, el manejo del estrés y la implementación de progesterona o gonadotropina coriónica humana (GCH) en la fase postovulatoria.

De acuerdo a un estudio realizado por el Instituto Papa Pablo VI especializado en salud reproductiva y ginecológica en Omaha, Nebraska, la mejor forma de tratamiento ha sido usando GCH resultando en un 86.5 por ciento significante de mejora de los síntomas de esta condición, mientras que la terapia antidepresiva considerada un tratamiento en la medicina actual, sólo ha producido un 43.0 por ciento de mejora de los síntomas.

Comparte
Comenta
Temas de este artículo:
mujer
Newsletter
Recibe Aleteia cada día