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Enseñar a tu hija a llevar el calendario de su ciclo puede salvarle la vida

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El síndrome premenstrual no es una fantasía. Ni tampoco lo es hablar de lo alteradas que tenemos las hormonas. Puede afectar hasta tal punto que saber cuándo una adolescente está bajo sus efectos podría evitarle la cárcel

Llevar un calendario de tu ciclo es Planificación Familiar Natural, ¿no? Así que, ¿por qué deberías enseñárselo a tu adolescente cuando ni siquiera va al instituto y no es sexualmente activa? ¿Qué sentido tendría?

Bueno, ¿y si te dijera que aprender a llevar un seguimiento de su ciclo menstrual podría salvarle la vida, disminuir su riesgo de ir a la cárcel y mejorar su vida de otras muchas maneras?

Un estudio sobre más de 100 mujeres que habían sido hospitalizadas después de un intento de suicidio confirmó que “la mayoría de los intentos de suicidio por mujeres sucedió durante su periodo menstrual cuando los niveles de estradiol y progesterona estaban en su punto más bajo”. Otro estudio constató que “la primera (o menstrual) y la cuarta (o premenstrual) semana del ciclo menstrual podría estar asociada con muchos intentos de suicidio en mujeres”. Investigadores forenses del All India Institute of Medical Sciences llegaron a la misma conclusión: “Hemos observado que el ciclo menstrual tiene una vinculación positiva con el comportamiento suicida”.

El síndrome premenstrual (SPM) no es ninguna broma. En las mujeres con tendencias depresivas o que sufren alguna otra enfermedad mental, las fluctuaciones hormonales parejas al ciclo de la mujer pueden ponerlas en un grave riesgo.

Así que, ¿cómo ayuda el seguimiento del ciclo?

Leslie Carol Botha, horrorizada por la información del FBI de que en 2013 más de 250.000 muchachas –no mujeres, sino muchachas– habían sido encarceladas, quiso saber por qué la cifra era tan alta. Botha ya trabajaba con chicas en situación de riesgo, lo que le permitió descubrir que “más del 90% de las jóvenes con las que he trabajado (edades entre 13 y 17) terminaron en la cárcel mientras tenían el periodo. Actuaron mal mientras estaban en su fase premenstrual”.

Botha atribuye este sorprendente porcentaje a “la ausencia de una información pertinente sobre educación corporal y consecuencias hormonales sobre el comportamiento”.

De modo que decidió cambiar eso y empezó a enseñar a las jóvenes a su cargo a hacer un seguimiento de sus ciclos y tomar nota de sus cambios conductuales mensuales. Vio resultados casi de inmediato.

Atentas a la “madriguera de conejo”

La escritora Anna Migeon describe cómo “Botha involucró a las chicas en un completo programa de educación sobre salud menstrual que incluía monitorear sus ciclos como un proyecto de arte, completándolo con coloridos rotuladores y pegatinas. ‘La información que saqué era asombrosa (…). Independientemente de la chica, de su pasado, del tipo de abuso que hubiera sufrido, de su peso o imagen corporal ─escribe Botha─, todas caían en lo que yo llamo la “madriguera de conejo” de su mente’”.

Sin embargo, después de unos pocos meses, las chicas empezaron a anticipar esa “madriguera de conejo” de “incremento de ira, comportamientos perturbadores y autodestructivos, ideación suicida y ansia de drogas y alcohol” y así saber cuándo surgiría. Aprendieron a verlo como una tormenta pasajera, en vez de una señal de que perdían estabilidad, y empezó a resultarles más fácil resistirse a actuar siguiendo unos impulsos que luego sabían les traerían remordimientos.

Obviamente, no todas las adolescentes van a cometer crímenes a causa de un síndrome premenstrual, pero no es motivo para no tomárselo en serio. No todas las adolescentes están en situación de riesgo ni tienen una enfermedad mental o una adicción. Sin embargo, es totalmente normal que su comportamiento esté vinculado con las fluctuaciones mensuales normales de sus niveles hormonales.

Y no solo pueden beneficiarse las adolescentes aunque, como ellas tienen una especial tendencia a las conductas impulsivas, les resulta particularmente útil.

Personalmente, me ha resultado fantástico poder ver qué semana del mes es posible que sea más propensa a la irritabilidad, la fatiga o la depresión, y estoy muy agradecida de poder decir a mi marido o amigos cercanos: “Cuidado, esta semana quizás tenga más problemas de lo normal con mi paciencia”. Entonces, en vez de preguntarme qué diantres me pasa y concluir que simplemente es que soy una persona terrible, puedo decir: “Bueno, esto es lo que hace a las personas el nivel bajo de progesterona, pero solo es temporal” y seguir adelante con mi día.

La concienciación sobre la fertilidad no está relacionada simplemente con querer o no tener bebés. Está íntimamente relacionada con la salud mental de todas las mujeres y algo tan simple como una gráfica mensual puede suponer una enorme diferencia para tu salud, seguridad y felicidad.

Así que, ¿cómo se empieza con esto? Si te gusta leer, el libro Cycle Savvy: The Smart Teen’s Guide to the Mysteries of Her Body [Entender los ciclos: guía para chicas adolescentes sobre los misterios de su cuerpo] de Toni Weschler, es fantástico y muy completo. Si a tu adolescente le va más la tecnología, quizás quiera probar con una aplicación de seguimiento de la fertilidad. Clue y Pink Pad son geniales (¡y gratuitas!). Hay un servicio online llamado My Monthly Cycles que incluso te envía recordatorios al correo electrónico sobre cuándo puedes estar atenta al comienzo de tu periodo.

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