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¿Qué consecuencias tienen las políticas de Trump en los niños?

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Uno de cada cuatro niños menores de ocho años en Estados Unidos tiene, al menos, un padre inmigrante

Mientras la Guardia Nacional reconoce el terreno –el primer contingente movilizado hacia la frontera con México patrulla ya el territorio de Nuevo México (en el lado estadounidense) y las redadas contra inmigrantes siguen en varios puntos de la Unión Americana- el informe “Los efectos de la política de inmigración sobre los niños pequeños” señala que quienes más sufren las consecuencias de las políticas de la administración federal y su retórica sobre inmigración son los más pequeños.

El reporte proviene del Cetener for Law and Social Policy (CLASP) y en él se constata que los niños más pequeños de las familias inmigrantes—bebés y niños menores de 8 años—son los que están sufriendo las consecuencias a corto y muy posiblemente largo plazo de una política migratoria que los está dejando sin padres, sin futuro, aislado por el miedo y la inseguridad.

Los datos provienen de una investigación de campo realizada recientemente en seis estados de la Unión Americana: California, Georgia, Illinois, Nuevo México, Carolina del Norte y Pensilvania.  Son los primeros reportes en documentar cómo la administración Trump está causando estragos en la vida de los niños menores de ocho años.

“Estos niños son de gran importancia para el futuro de Estados Unidos: uno de cada cuatro niños tiene al menos un padre inmigrante y casi todos estos niños son ciudadanos de Estados Unidos”, según se desprende de los trabajos del CLASP.

No se trata de “fake news”, como rápidamente podría responder el entorno de la Casa Blanca, sino de un trabajo serio de entrevistas con más de 100 profesionistas sobre el cuidado infantil y educación temprana que tienen a su cargo educar a bebés y niños menores de 8 años, junto con grupos de enfoque de docenas de padres de familia.

En este contexto el CLASP encontró efectos generalizados en los niños pequeños por las amenazas a sus familias y comunidades. Los reportes detallan signos perturbadores y comportamientos de angustia, así como serios riesgos al desarrollo saludable de los niños.

La constancia del miedo

Según los reportes, los niños tienen miedo de que se lleven a sus padres al país de donde viene por no tener documentos en regla, dejándolos a ellos en soledad.  Incluso, temiendo la adopción por otras familias o el acompañamiento a sus padres en un país que no es el suyo.

Según el CLASP, niños de tres años de edad ya expresan el miedo a que se lleven a sus papás y de que cuando ellos regresen a casa del centro preescolar, sus padres ya no estén ahí. Su angustia es evidente en comportamientos como causarse daño a sí mismos, retirarse de las actividades que disfrutaban y hasta algunos muestran regresión en su desarrollo.

Los niños—quienes son ciudadanos estadounidenses—tienen menos acceso a programas de nutrición, cuidado de salud y educación temprana porque sus familias están aisladas y con miedo. Este factor –las redadas del ICE que comenzaron bajo el concepto que se trataba de redadas en contra de inmigrantes con antecedentes penales y han derivado en actos indiscriminados—“está aislando a las familias en sus casas y aumentando su inestabilidad económica, problemas de vivienda y explotación”.

Los estudios dan a entender que tanto los padres como los educadores se encuentran “abrumados” ante esta nueva realidad en Estados Unidos, acumulando un efecto negativo que está dañando a cientos de miles de niños.

“El estudio sobre los efectos de la política de inmigración sobre los niños pequeños, es una llamada de atención a la comunidad, líderes de negocios, oficiales públicos y a todos los preocupados con el futuro de la nación, para que pongan atención a la devastación que los niños de inmigrantes enfrentan hoy y a sus posibles consecuencias a largo plazo”, dijo Hannah Matthews, directora de CLASP en el área de cuidado de los niños y educación temprana, así como uno de los autores del reporte.

“Nuestros niños más pequeños están viviendo en un estado continuo de miedo. En lugar de enfocarse en ser niños, temen la pérdida de sus padres – y sus vidas se sacuden por la inestabilidad. Como madre, no me puedo imaginar cómo es que podemos poner a un niño a sufrir así; como defensora de la niñez, yo sé cuánto daño causan estas políticas al futuro de nuestro país”.

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