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5 desafíos cuaresmales para parejas: ¿Podrían renunciar juntos a esto?

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Cómo trabajar para llegar a una relación más fuerte y feliz para la llegada de la Pascua

Con todas las “renuncias” debidas para Cuaresma, ¿por qué no asociarte con tu pareja este año y renunciar a algo juntos con el objetivo de mejorar su relación?

Toda pareja conoce esas pequeñas cosas “obvias” en las que necesitan trabajar. Por ejemplo, mi marido y yo tenemos que dejar de lado los ajustes de cuentas constantes: “Yo llevé a los niños a los entrenamientos cinco veces la semana pasada, ahora te toca a ti…” y “No pienso vaciar el lavavajillas otra vez hasta que alguien haga su parte…”.

Pero la Cuaresma es un tiempo apropiado para prestar atención a cosas más grandes también, más arduas. La Cuaresma debería ser un poquito difícil.

Las cosas dificultosas son las que nos hacen pensar y reflexionar de verdad sobre cómo podemos cambiar y sacrificarnos para servir a los demás y, quizás por encima de todo, a nuestros cónyuges.

Aquí tienen otros ámbitos más grandes de la vida familiar para explorar esa “renuncia” como pareja para trabajar por una relación más sólida y feliz para la Pascua:

1. Negatividad

¿Recuerdan sus primeras citas? Probablemente nunca se quejaban a su flamante pareja, siempre querían mostrar su lado positivo porque eso es lo que resulta más atractivo de las personas.

Sin embargo, cuando la relación creció, estrecharon los lazos y ganaron confianza, esa persona tan importante se convirtió en un permanente vertedero de quejas, desahogos y malestares.

Los cónyuges deberían estar ahí como apoyos reafirmantes mutuos, pero nunca deberían subestimar el poder de las palabras. La negatividad suele convertirse en algo adictivo y satisfactorio de una forma insana.

Los comentarios, las conversaciones y los cotilleos negativos con el tiempo pueden llevarlos a una espiral de despojo de las alegrías diarias del matrimonio y de la vida, según explica CatholicMatch.com. Después de un tiempo, las palabras empiezan a personificar al hablante.

Esta temporada, comprométanse a comunicarse solamente arrojando una luz positiva sobre su día, sobre las personas que conocen, sobre lo que ven en las noticias. ¡No será fácil!

Y, por supuesto, habrá cosas malas y problemas que señalar y debatir, pero intenten abordarlos de una forma más proactiva, con empatía y comprensión, de una forma que quizás no hayan verbalizado antes. Cuando se muestra optimismo, se sonríe mucho más, y ¿¡qué hay más atractivo que eso!?

2. Consumismo

Nos guste o no, nuestra cartera está íntimamente relacionada con nuestras relaciones, sobre todo entre cónyuges. En muchas familias, el consumismo llega a niveles descontrolados. Simplemente miren en la ducha y pregúntense, ¿de verdad necesitan cinco botes de champú? ¿Era realmente necesario comprar esa camiseta deportiva de oferta en el supermercado?

Unos buenos hábitos financieros no solo ahorran dinero familiar, sino que ayudan a evitar pequeñas (y grandes) trifulcas sobre facturas, deudas de tarjeta y trastos acumulados en sótanos y armarios… y además también despierta conciencia sobre la ética del consumidor.

Esta Cuaresma, adopten una actitud algo más minimalista. Decidan juntos qué compras del hogar constituyen una “necesidad” y cuáles no, e intenten comprar menos. Algo que nos lleva al siguiente desafío de la lista…

3. Acumulación de trastos

No, limpiar y organizar la casa juntos quizás no sea su idea de una cita de ensueño, pero ordenar la casa reducirá sus niveles de estrés y los dejará más felices y más tranquilos. Si de verdad se quieren poner ambiciosos, intenten deshacerse de 40 cosas diferentes, una por cada uno de los 40 días de Cuaresma.

4. Tecnología

Coge tu smartphone y mira tu aplicación de mensajería; cuenta cuántos mensajes enviaste a tu cónyuge ayer: ¿los mensajes son su principal forma de comunicación diaria? ¿Quizás el email?

Las parejas modernas no dan prioridad con suficiente frecuencia a reconectar durante el tiempo que están cara a cara. Es probable que tu ordenador o tu móvil hable mucho más con tu cónyuge que tú mismo.

En este caso pueden renunciar “por capas”, hasta donde puedan, basándose en su situación familiar: es imposible renunciar totalmente a los mensajes digitales cuando hay que gestionar horarios infantiles y coordinar reuniones y horas de recoger y llevar.

Sin embargo, puedes decidir no enviar ese vídeo divertido de YouTube a tu esposa durante el almuerzo y, en vez de eso, háblale del vídeo cuando se vean durante la cena.

Entonces, quizás al menos puedan verlo juntos después de fregar los platos. Y aquí viene una idea radical: puedes incluso intentar dejar una nota de vez en cuando en su mochila o bolso. ¿Serías capaz de reconocer su letra?

5. Atracón de tele

¡La actividad invernal favorita de todos! Aunque algunas investigaciones señalan que ver juntos la televisión tiene beneficios para las parejas, sigue sin llegar a ser un sustituto para una conexión real y auténtica entre personas.

Esta Cuaresma, calculen cuánto tiempo pasan cada día delante de la pantalla de la tele y acuerden dedicar la mitad de ese tiempo (o tres cuartos… ¡o todo!) a jugar a las cartas, ir a pasear, estirarse en el suelo o incluso a leer juntos la Biblia.

Sí, quizás renuncien a saber qué está sucediendo en su serie favorita al mismo tiempo que el resto del mundo, pero estarán consiguiendo algo mucho más satisfactorio y duradero a cambio.

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