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Google te está escuchando

BIG BROTHER
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Tu móvil te escucha y te usa

Esta semana saltó la noticia de la práctica de Google de realizar escuchas y almacenarlas de cada dispositivo que disponga el sistema Android. De acuerdo con lo expresado por la empresa y tal y como rezan las advertencias de petición de permiso que realiza el dispositivo, ésta práctica obedece a una forma de mejorar el servicio al cliente.

En efecto, poder registrar las diferentes búsquedas en Google tanto de voz como digitales permite adecuar la oferta de servicios y de productos a las preferencias del propio cliente. En principio, la normativa de protección de datos y la privacidad habían implicado una complicación a las grandes empresas para poder acceder a los datos de sus clientes sin pedir antes permiso.

Seguir la normativa para la petición de permisos con la expresión de motivos complicaba la explotación de las ventajas mercantiles de esta información. Pero Google ha encontrado la forma directa para sortear las barreras de la normativa.

Si una empresa acudiera a la Administración Pública para pedirle el dato de cuándo usted se encuentra resfriado, con plena identificación, lo normal es que la administración, en caso de disponer de dicha información, se niegue y proteja su privacidad de acuerdo con la normativa.

Pero si estando aquejado de un resfriado usted realiza una búsqueda o incluso su dispositivo móvil, personal e intransferible, puede grabar algún fragmento que pueda revelar su estado de salud, Google puede identificar que usted necesita un medicamento para aliviar los síntomas. 

De esa forma, podrá vender a empresas de comercialización farmacéutica anuncios dirigidos a quienes necesitan sus productos. Así pues, bajo el permiso que otorgamos a nuestro dispositivo móvil, se genera una transferencia de información valiosa y personalizada que se escapa rápidamente de los niveles de protección de datos por un simple click.

Así, la próxima vez que aquejado por un resfriado vaya a realizar una búsqueda por internet con su perfil, descubrirá que le asaltan anuncios de medicamentos y de servicios relacionados con su estado de salud.

Por un lado, sin lugar a dudas esta práctica se revela como una ventaja interesante por parte del usuario que de forma gratuita podemos acceder a ofertas adaptadas a nuestro perfil que pueda satisfacer mejor nuestras necesidades y que para encontrarlas no debemos invertir mucho tiempo, porque son ellas las que acaban acudiendo a nosotros.

Pero la pérdida del anonimato, el mercadeo de nuestra información, permite que las empresas puedan estimar de forma cada vez más precisa la disposición personal a pagar de cada individuo lo que es el sueño de todo monopolista. Disponer de información e identificación total le permite una discriminación total, pudiendo absorber todo el excedente del mercado.

Frente a una situación de monopolio, disponer de mayor información de este tipo eleva la eficiencia de la economía sin duda pero también entrega a manos del monopolista no sólo las ganancias de esta información, sino todo el excedente que se genera.

Y es que ya estamos en la era de la información y el mercado global, en la que se nos expone no sólo como agentes económicos que participamos en el mercado sino también como objetos de intercambio.

No olvidemos que si algo se nos ofrece gratis en esta economía de mercado, entonces el producto somos nosotros mismos. Tengámoslo presente en el próximo click de aceptación que realicemos desde nuestros dispositivos móviles.

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