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9 claves para recuperar el ritmo natural de la infancia

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Rawpixel.com - Shutterstock
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Porque son muchos los síntomas que nos llevan a replantear la educación de nuestros hijos

Para tenerlo ocupados hasta que lleguemos a casa, para que desarrollen sus talentos o para lucir sus habilidades ante nuestros familiares. Los motivos son variados: la realidad es la misma: cada vez más niños pasan más horas sometidos a la una agenda frenética de extraescolares, deberes, estímulos y ruido tecnológico. Expertos en educación como Catherine L’Ecuyer, Álvaro Bilbao o Inger Enkvist alertan de las consecuencias a corto, medio y largo plazo de esta sobre estimulación.

1. Niños hiperestimulados, niños estresados. Los expertos alertan de que cada vez hay más niños y adolescentes con sobre estimulación, lo que les causa problemas de impulsividad, estrés, mala concentración, frustración, bajo rendimiento escolar, aislamiento, rabietas…

2. Ruido, prisas, actividades… “En el saco de la hiperestimulación no solo caben la sobrecarga de extraescolares o de deberes; también el consumismo exagerado, el ruido tecnológico o el ritmo frenético de los padres”, afirma Catherine L’Ecuyer.

3. Padres angustiados. Hoy los padres tienen más información sobre cómo estimular a los niños, pero muchos sienten presión por pensar que están desaprovechando los talentos de sus hijos. Para contribuir a su desarrollo cerebral, la mejor estimulación que podemos darles es pasar tiempo en familia a un ritmo sereno y libre de ruido tecnológico.

4. Las pantallas distraen. “Se ha demostrado científicamente que la exposición prolongada a las pantallas altera el desarrollo de funciones cognitivas esenciales, como la atención y la motivación, y que tecnologías como videojuegos, tutoriales o vídeos de Baby Einstein no tienen ningún beneficio real”, alerta Álvaro Bilbao.

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Alohahawaii - Shutterstock

5. Lo primordial, la casa. Según Inger Enkvist, “es más determinante un hogar estable y unos padres que no estén siempre cansados que muchas actividades extraescolares”.

6. Ojo con el TDAH. El exceso de estimulación puede influir en el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad y también en un sobrediagnóstico. Ser inquieto no es lo mismo que ser hiperactivo.

7. El aburrimiento potencia la creatividad. “Proporcionar estimulación constante a un niño hará que tenga la seguridad de estar siempre entretenido, por lo que nunca buscará la forma de imaginar o inventar”, explica Mar García Sánchez.

8. El juego libre no es tiempo perdido. Gracias al juego, los niños crean roles, imaginan situaciones, desarrollan la motricidad fina, se relacionan con los demás y se divierten.

9. Deberes sí, pero… Los deberes escolares son una práctica discutida, porque roban tiempo a la vida en familia, pero en ocasiones son necesarios. Los expertos están a favor del refuerzo en casa, pero adaptando la tarea a la edad y necesidades del niño, de forma coordinada desde el colegio, y sin matar el deseo de aprender.

Artículo originalmente publicado en la Revista Misión 

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