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“Demoler, alterar o remover” una cruz, pide una asociación de humanistas estadounidenses

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Eliminarlo sería un gran deshonor para los hombres de la localidad que dieron sus vidas durante la Gran Guerra

Desde hace unos meses las estatuas están siendo objeto de discordia en Estados Unidos. La de Cristóbal Colón y la del ginecólogo J, Marion Sims en el Parque Central de Nueva York; la de San Junípero Serra en las misiones que fundó en California; la del general confederado Robert E. Lee en Charlottesville, son algunas que han sido ultrajadas o provocado enfrentamientos.

Las razones pertenecen al reino del misterio, como si se tratara de una especie de “baño de pureza” en el que las hazañas o, simplemente, las acciones que llevaron a cabo hombres que vivieron hacen siglos (como Colón) tuvieran que pasar ahora por el tamiz de lo “políticamente correcto” y de la censura.

Pero las polémicas, los jaloneos, los dimes y diretes en uno de los países que se jactan de gozar de la mayor libertad religiosa y que, incluso en su moneda (el dólar) apuestan a la presencia de Dios (“In God we Trust”) no habían llegado, al menos públicamente, a la cruz de Cristo.

Ya llegó. Se trata de la polémica que se ha armado en contra de la cruz erigida en 1925 por la Legión Americana, como memorial y homenaje a 49 hombres nativos de Bladensburg, Maryland, que perecieron durante la Primera Guerra Mundial.

Se trata de una cruz monumental de cerca de 13 metros de altura que –desde entonces—se ha venido llamando “Cruz de Paz” (“Peace Cross”).

En el año 2104 la American Humanist Association (Asociación Humanista Americana), un grupo cuyo lema es “Hacer el bien sin ningún dios”, introdujo una iniciativa de ley alegando que la cruz memorial era inconstitucional. Y que ésta debería ser “demolida, alterada o removida”.

Los argumentos de este colectivo se dirigen en torno a que el mensaje religioso inherente a la cruz crea una “indudable apariencia” de que solamente se está honrando la memoria de los cristianos que sirvieron a Estados Unidos durante la primera gran guerra.

En días pasados, el Tribunal del Cuarto Circuito de Apelaciones acordó y dictaminó que el histórico monumento debía ser derribado, todo porque el Memorial erigido en Bladensburg “tiene forma de cruz”.

Eliminarlo sería un deshonor

En su sentencia, el Tribunal concluyó que el monumento compromete “excesivamente al gobierno con la religión” porque la cruz es el “símbolo central del cristianismo” y “rompe” el muro que separa Iglesia y Estado.

De forma personal, el juez en jefe Gregory escribió: “Este memorial se erige como testigo del valor, la perseverancia, el coraje y la devoción de cuarenta y nueve residentes del Condado del Príncipe Jorge, Maryland, ‘que perdieron sus vidas en la Gran Guerra por la libertad del mundo’. No puedo estar de acuerdo en que un monumento así concebido y dedicado, un testigo así, viole la letra o el espíritu de la misma Constitución para la que murieron estos héroes”.

Por supuesto que la Legión Americana podría apelar directamente a la Suprema Corte esta decisión. En esta batalla está representada por el First Liberty Institute y la firma de abogados Jones Day.

“La decisión de hoy sienta un peligroso precedente al ignorar por completo la historia, y amenaza con la eliminación y destrucción de los monumentos conmemorativos de los veteranos en todo Estados Unidos”, dijo el abogado de First Liberty Institute, Hiram Sasser.

“Este monumento ha sido testigo del honor a los veteranos locales durante casi cien años y es legal bajo la Primera Enmienda”, dijo el abogado de Jones Day, Michael Carvin. “Eliminarlo sería un gran deshonor para los hombres de la localidad que dieron sus vidas durante la Gran Guerra”.

Un grupo militante de ateos, agnósticos y libre-pensadores quieren erradicar los signos cristianos de la escena pública. “La única forma de detener este malvado flagelo es que las personas de fe se unan y luchen en los tribunales”, subrayó Todd Starnes un invitado y comentarista de la cadena Fox News.

*Artículo publicado en US Catholic*

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