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Harvey Weinstein, el productor hollywoodense que abusaba sexualmente de las artistas

WEINSTEIN
Denis Makarenko - Shutterstock
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Una historia que, de nuevo, nos hace reflexionar sobre el silencio como acto de complicidad

Más de 75 premios Óscar y 300 nominaciones, esa era la aparente buena reputación del productor de cine Harvey Weinstein quien, junto a su hermano Bob, cofundó la productora Miramax y luego la suya propia, logrando subir a la cima a estrellas de la talla de Matt Damon, Meryl Streep, entre otros.

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Joe Seer - Shutterstock

Films tan famosos como El paciente inglés, El discurso del rey, Shakespeare enamorado y La dama de hierro llegaron de su mano a la gloria del Premio de la Academia, por no nombrar otras películas tan icónicas como Kill Bill, La vida es bella o Pulp Fiction.

Pero todo se derrumbó hace un par de días cuando el New York Times publicó una historia donde se le acusaba de acosador y abusador sexual, y no de data reciente, sino desde hace más de dos décadas, obligando a las actrices a hacerle “favores” para estar o permanecer en sus producciones.

El artículo además hacía referencia a dos artistas reconocidas como Ashley Judd y Rose McGowan, quienes contaban su experiencia. Por ejemplo, Judd dijo que fue invitada por Weinstein al hotel Península Beverly Hills para una reunión, pero la recibió vistiendo únicamente una bata de baño y le preguntó si podía darle un masaje o mirarla mientras se duchaba. Ambas actrices confesaron que llegaron a un acuerdo a cambio de su silencio al sentirse amenazadas ante un hombre tan poderoso en una industria donde ellas eran unas novatas.

El productor abandonó el cargo de su compañía a los pocos días de publicado el artículo; sin embargo, según su abogado, la historia era exagerada y hasta pensarían demandar al diario estadounidense.

Entonces vino otro artículo, esta vez de The New Yorker, que lo acusaba de lo mismo tras 10 meses de investigación por parte del periodista Ronan Farrow, hijo de la legendaria actriz Mia Farrow.

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Everett Collection - Shutterstock

Por si fuera poco, a la historia del New York Times se sumaron los testimonios de otras actrices, esta vez de pesos pesados como Angelina Jolie y Gwyneth Paltrow, quienes también confesaron que él había intentado propasarse con ellas. Fue el inicio de una ola de testimonios.

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Carlavanwagoner - Shutterstock

Jessica Chastain confesó que era un secreto a voces, ya que ella había sido advertida para que no trabajara o se reuniera nunca a solas con él. La modelo y actriz británica Cara Delevingne dijo que el productor trató de besarla a la fuerza y le hizo pregunta incómodas sobre su sexualidad. Léa Seydoux le confesó al diario The Guardian que una vez, mientras conversaban sentados en un sofá, “de repente saltó sobre mí e intentó besarme. Tuve que defenderme. Salí de su habitación completamente asqueada”.

Otras actrices como Jennifer Lawrence y Meryl Streep han dicho que ellas personalmente no fueron víctimas de Weinstein pero que condenaban su comportamiento y apoyaban a todas las mujeres que habían tenido la valentía de denunciarlo.

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Featureflash Photo Agency - Shutterstock

Streep sobre todo ha sido muy enfática en sus declaraciones (quizá porque dijo que Weinstein era un “dios” en su discurso de los Golden Globes del 2012), aclarando que ella no sabía de esas ofensas ni de los acuerdos económicos con ciertas actrices a cambio de su silencio. Asimismo, la actriz dijo que ella no consideraba que fuera un secreto a voces porque, de lo contrario, la prensa hubiera escrito antes sobre ello.

El problema está en que la prensa sí escribió antes sobre ello aunque no con tanta contundencia, probablemente por no contar con tantos testimonios. La última vez fue en el 2015, cuando la modelo italiana Ambra Battilana lo denunció públicamente y ante la policía de Nueva York por tocarle sus senos “para ver si eran reales” pero el fiscal general Cyrus Vance dijo que no habían pruebas contundentes para procesarlo.

¿Lo curioso? Justo ayer fue publicado un audio bastante comprometedor de Weinstein hablando con la modelo el día después del incidente (que fue grabado por la misma Battilana con micrófonos de la unidad de víctimas especiales de la policía buscando una confesión) donde se le escucha decir: “Es lo que hago. No eches a perder tu amistad conmigo por cinco minutos, no me hagas una escena. Soy muy famoso”.

Algunos (muy pocos) artistas hombres se han pronunciado aunque con algo de polémica. Por ejemplo, Ben Affleck lamentó que el productor “usara su posición de poder para intimidar, acosar sexualmente y manipular a tantas mujeres durante décadas”; sin embargo, Rose McGowan enseguida replicó diciendo que él y muchos otros actores estaban al tanto de la situación.

El mundo político también se vio involucrado. Weinstein es uno de los principales benefactores de Hollywood al Partido Demócrata y ha hecho decenas de eventos de recaudación de fondos tanto para Barack Obama como Hillary Clinton.

Obama (cuya hija mayor incluso fue becaria en la compañía del productor) enseguida se pronunció al respecto en un comunicado: “Cualquier hombre que menosprecia y humilla a una mujer de esa manera tiene que ser condenado y responsabilizado, independientemente de su riqueza o situación”. 

Ayer la esposa de Weinstein anunció que se separaría de él por el bienestar de sus hijas. No obstante, según la actriz Heather Graham, una vez él le dijo que “tenía un acuerdo con su esposa: podía acostarse con quien quisiera cuando estaba fuera de la ciudad”.

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Jstone - Shutterstock

Lo cierto es que, lamentablemente, ésta no es la primera ni la última historia de acoso sexual, tanto en Hollywood como en el mundo de las grandes empresas, donde los hombres siguen siendo mayoría y, sin caer en extremismos feministas, las mujeres a veces no son víctimas sólo por silencio o miedo sino también por culpa de la corrupción y la complicidad. 

Como escribió Lena Dunhan sobre el silencio de muchos de los actores masculinos (el diario The Guardian contactó a 26 sin recibir respuesta) sobre este caso: “¿Tienen miedo porque escucharon los rumores pero aceptaron un papel, o una posición en un comité anfitrión, o una copa de champán y una palmada en la espalda?”

Pero siendo justos, ¿por qué cuando surgió la noticia de la modelo italiana las actrices que hoy se atreven a hablar no lo hicieron? ¿Habrá una investigación al entonces fiscal de Nueva York? ¿Qué tanto puede hacer la policía si no hay denuncias formales? ¿Por qué no se hacen las denuncias formales? ¿Cuántos otros Weinstein quedarán en la industria? ¿Por qué todavía hay tanto silencio? ¿Se tomarán medidas serias en Hollywood para evitar estos hechos y abrir una investigación seria sobre otros posibles casos? ¿Por qué muchos sabían o ahora no les extraña “conociendo al personaje” pero nunca se hizo nada?

Como dijo el actor Mark Ruffalo: “Ojalá estemos comenzando a ver el comienzo del final de estos abusos” que, valga acotar, no son exclusivos de Hollywood.

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