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Monjas iraquíes vuelven a Mosul tres años después de su expulsión por el ISIS

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"Con Dios no hay nada imposible", afirman las dominicas mientras se asientan en la ciudad destruida

Las hermanas dominicas que trabajan con la población cristiana en el norte de Irak han anunciado su intención de volver a la ciudad devastada de Mosul, aunque algunos sectores duden del futuro del cristianismo en dicha ciudad, recientemente liberada por el grupo Estado Islámico.

“Mosul ha sido liberada, pero el nivel de destrucción que hay en todas partes es abrumador”, reconocen en una carta sin firmar que aparece publicada en la página web de las Hermanas Dominicas de Santa Catalina de Siena. La carta está fechada a 6 de agosto, una fecha que coincide con el aniversario de su traslado desde Mosul y otras aldeas cristianas de la llanura de Nínive hacia Erbil, en el Kurdistán iraquí. “Se tardará años en reparar todo el daño, pero con Dios no hay nada imposible”.

En la carta reconocen que “volver a Mosul no es una decisión fácil. Algunas personas siguen intentando entender cuál es la voluntad de Dios. Que ISIS sea derrotado no significa que la llanura de Nínive quede limpia de esa mentalidad”.

Este mismo sentimiento ha sido expresado recientemente por un sacerdote asirio que dirige el Programa de Ayuda Cristiana en el norte de Irak. El padre Emanuel Youkhana, que hablaba desde los márgenes de una conferencia de las Naciones Unidas en Nueva York, declaró a Aleteia que “el entorno, la cultura, la mentalidad y la ideología” de ISIS siguen presentes en Mosul, y así permanecerá durante algún tiempo.

Sin embargo, las hermanas dominicas afirmaron que ellas, como comunidad, decidieron volver con su gente y que rezan y tienen la esperanza de que todas las personas reúnan el valor necesario para volver a sus hogares y empezar de nuevo.

“Dios está a nuestro lado y no nos abandonará”, escribieron.

La carta describe las emociones de las monjas al volver a las aldeas de la llanura de Nínive, donde habían vivido y donde fueron liberadas por el Ejército de Irak al inicio de la campaña militar en Mosul.

Cuando visitamos por primera vez las aldeas cristianas, nos quedamos atónitas al ver todo el daño que se había hecho. Nos afectó mucho ser testigos de toda aquella destrucción tan sobrecogedora. En seguida nos dimos cuenta de que no habían sido las fuerzas militares ni las armas lo que había causado ese daño, sino el odio. El odio deja gravemente herido tanto al oprimido como al opresor. Solo Dios sabe todo el amor que necesitamos para curar estas heridas tan profundas.

Afirmaron que el proceso de reconstrucción había comenzado ya y que, aunque era lento, algunas familias ya habían podido volver a casa:

En Batnaia, una aldea destruida en un 90%, el proceso de limpieza ha comenzado. Cada semana vuelven más familias a las aldeas cristianas. En Telskuf, cuyo daño ha sido menor, ya han vuelto unas 600 familias, y en Qaraqush unas 450.

Aunque en Qaraqosh se calcula un 30% de destrucción, la reconstrucción no está siendo una tarea sencilla, y las ONG que pueden permitirse participar en la reconstrucción no son suficientes en comparación con la devastación que hay.

En esta aldea hay unas 7000 casas y, de todas ellas, 2400 se han quemado completamente, 4400 se encuentran parcialmente destrozadas y quemadas y 166 están totalmente destrozadas. Tienen la esperanza de poder reparar el mayor número de hogares antes de que comience el curso escolar en septiembre, pero por supuesto existe un problema de financiación.

Hasta la fecha, solo la Iglesia y algunas ONG están colaborando. Nuestras hermanas han vuelto a Telskuf y esperamos encontrar un sitio para comenzar con el jardín de infancia. También volveremos próximamente a Qaraqush. Puesto que en esta aldea nuestro convento ha quedado parcialmente destruido, hemos arreglado una casa para vivir hasta que nos podamos mudar al convento. El orfanato también estaba completamente quemado, pero hemos encontrado un lugar para que las hermanas y las niñas puedan mudarse también a Qaraqosh.

Varias asociaciones católicas están prestando su ayuda para la reconstrucción, como Ayuda a la Iglesia Necesitada y Servicios de Auxilio Católico. Durante la reciente convención internacional en St. Louis, los Caballeros de Colón anunciaron que donarían 2 millones de dólares para salvar Karamdes, una aldea principalmente católica en la llanura de Nínive que fue liberada de ISIS a finales del año pasado.

“Esta acción permitirá que cientos de familias de comunidades religiosas minoritarias en Irak (sobre todo cristianos) vuelvan a su hogar”, afirman en un comunicado publicado en la página web de la orden fraternal.

El Ministerio de Desplazamiento y Migración de Irak comunicó que más de 250.000 personas han vuelto a sus respectivas zonas de origen en la gobernación de Nínive, según informó la agencia de noticias Fides el pasado 31 de julio.

“La población cristiana admite que siente miedo por el ambiente que los rodea, ya que los habitantes de algunas poblaciones cercanas no se muestran muy abiertos con ellos”, afirmó Marialaura Conte, directora de comunicaciones de la fundación AVSI, una organización con sede en Italia que trabaja en más de dos docenas de países, como Irak, Jordania, Siria y Líbano. “Pero este miedo no puede con ellos. También observo que los niños al principio se sienten un poco desorientados cuando vuelven”.

“Es muy importante para estos niños que se creen espacios donde se sientan cómodos”, cuenta Conte a la agencia de noticias Catholic News Service. “Estamos reconstruyendo un jardín de infancia en Qaraqosh precisamente por este motivo, para que los niños se sientan protegidos y los adultos seguros mientras reconstruyen sus hogares y vuelven a organizar sus vidas”.

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