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Ahora que Mosul es liberado de ISIS, ¿volverán los cristianos?

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Trabajadores humanitarios ven movimiento hacia las aldeas cristianas de la llanura de Nínive, pero un activista declara que la vida cristiana en la ciudad está acabada.

El primer ministro iraquí, Haider al Abadi, tras la declaración de la liberación de Mosul del grupo Estado Islámico, animó a los cristianos a regresar a la segunda ciudad más grande del país.

El 10 de julio, Al Abadi llamó a “todas las personas desplazadas y los hijos de todas las religiones, nacionalidades y credos [a que] regresaran, incluyendo en particular a los hermanos cristianos, a sus hogares en Mosul”, porque “la respuesta natural contra Daesh es la convivencia”.

Sin embargo, tres años después de que la mayoría de los cristianos de Mosul huyeran por la toma de poder allí del grupo Estado Islámico, ¿confiarán lo suficiente en la situación como para volver de sus lugares de refugio al norte de Irak? Un activista cristiano lo duda.

“La liberación de Mosul se aplica solo al nivel militar. Ahora está bajo el control del Gobierno iraquí. Pero no significa que Mosul esté liberada de la mentalidad, ideología, comportamiento y ambiente de Daesh”, dijo el padre Emanuel Youkhana, usando la jerga árabe para denominar al autodenominado Estado Islámico de Irak y Siria, o ISIS. “En la ciudad de Mosul, todavía están el ambiente y la cultura y la mentalidad y la ideología de Daesh, que estaban presentes en Mosul antes de ser ocupada por Daesh en 2014, y permanecerán en Mosul después de la liberación a nivel militar”.

El padre Youkhana, un sacerdote asirio que dirige el Programa de Ayuda Cristiana del norte de Irak (CAPNI), hablaba desde los márgenes de una conferencia de las Naciones Unidas del 14 de julio en Nueva York sobre el papel de los líderes religiosos en la lucha contra ideologías que puedan derivar en atrocidades.

“Ningún cristiano, ningún yazidí regresará a la ciudad de Mosul”, afirmó. Incluso antes de que Daesh controlara Mosul, los cristianos eran atacados sistemáticamente en la ciudad, declara Youkhana, que señalaba también que desde 2003 los cristianos y sus iglesias pagaban a grupos islamistas que controlaban Mosul.

El padre Youkhana explicó que había visitado la catedral asiria de Santa María en Mosul al inicio de la liberación de la ciudad. La catedral está en el barrio musulmán y la estaban usando como basurero, afirmó el sacerdote, a pesar de que María es una figura reverenciada en el Islam.

“Y ahora, después de tres años en los que Daesh controlaba todos los detalles de la vida en Mosul, el sentimiento hacia los no musulmanes es incluso más duro, más radical”, aseguró. Una vez que las cosas se asienten, los cristianos volverán para reclamar sus propiedades… para venderlas y mudarse a otro lugar, predijo el padre Youkhana.

“Por desgracia, la ciudad cristiana de Mosul, de 2000 años de antigüedad, tengo que decir con dolor que está acabada”, manifestó. “No habrá un solo cristiano o joven yazidí que vaya a estudiar a una universidad en Mosul. No habrá mujeres cristianas o yazidíes que vayan a dar a luz en los hospitales de Mosul. ¿Cuáles son las alternativas? No habrá cristiano o yazidí que vaya a comerciar con sus productos de la planicie de Nínive de su granja en Bashiqa o donde sea al mercado de Mosul. No se arriesgarán a eso. Así que, ¿qué alternativas hay?”.

Si los cristianos desplazados internos permanecen en Irak, afirmó el sacerdote, es más probable que se establezcan en las ciudades históricamente cristianas de la cercana llanura de Nínive, en particular en la parte norte, que ha sido retomada por los peshmerga, la milicia kurda, y está bajo el control del Gobierno Regional del Kurdistán (GRK), que disfruta de cierto grado de autonomía en Irak.

“Es un lugar estable y la gente está volviendo a sitios como Telekuf/Tesqopa, Bashiqa, Bahzani, todas estas ciudades cristianas y yazidíes”, afirmó el padre Youkhana. La parte sur de la región, añadió, que incluye las poblaciones cristianas de Bartella y Bajdida, está controlada por el ejército iraquí y la milicia chií. “Las personas vuelven, pero tienen preguntas: ¿Qué futuro les espera? ¿Quién se encargará de la seguridad? ¿Cuál será la estructura administrativa de la llanura de Nínive?”.

El padre Youkhana defiende el establecimiento de una provincia de la llanura de Nínive, “para que las personas puedan convencerse de que no están monopolizadas ni controladas por los árabes suníes, para convencerles de que están en su hogar y de que tienen un futuro allí”.

Mientras tanto, diez agencias humanitarias están colaborando en el Proyecto de Reconstrucción de la Llanura de Nínive para reconstruir las casas en ciudades y pueblos que han sido recuperados de la ocupación de Daesh.

“Hay siete u ocho localidades que son principalmente cristianas”, afirmó Edward Clancy, de la delegación estadounidense de Ayuda a la Iglesia Necesitada, una de las agencias involucradas. “Actualmente, quedan unos 95.000 cristianos de los 300.000 que huyeron de la llanura de Nínive. Hacemos lo que podemos para ayudarles a volver a sus hogares”.

Un análisis de Ayuda a la Iglesia Necesitada de comienzos de este año descubrió que hay unas 13.000 casas y unas 400 propiedades eclesiásticas en uno de estos tres estados: con daños menores, quemadas pero todavía en pie o totalmente destruidas. “Los ingenieros calculan que costará unos 250 millones de dólares reparar o reemplazar todos los hogares”, anunció. “Todavía no disponemos de una tasación aproximada para las propiedades eclesiásticas”.

Clancy dijo que las Iglesias y la jerarquía están animando a las personas a volver a sus casas. La mayoría de los cristianos desplazados internos en o en torno a Erbil ya no viven en campamentos, sino en apartamentos alquilados, subvencionados por la Iglesia y las agencias humanitarias. Pero los fondos terminarán por agotarse. Clancy afirmó que la archidiócesis de Erbil ha descubierto a través de sondeos que la inclinación de las personas es cada vez más la de volver a sus pueblos y ciudades. En 2016, menos del 5% de los encuestados dijeron que les gustaría regresar. En abril o mayo de este año, tras la liberación de las ciudades y aldeas de la llanura de Nínive, el 41% dijo que quería regresar y un 47% dijo que lo consideraría.

“Una vez haya bastante población [en las ciudades y pueblos], otros se lo replantearán”, predijo Clancy. “Habrá una comunidad allí, la Iglesia estará funcionando, habrá escuelas”.

Hani El-Mahdi, responsable en Iraq de Catholic Relief Services (CRS), dijo que CRS ha empezado a ver algunas de las familias cristianas desplazadas internas que vuelven a la llanura de Nínive.

“No son grandes números hasta ahora, pero estamos pendientes de lo que sucederá a lo largo del verano, en especial en las áreas que han sido declaradas liberadas”, afirmó El-Mahdi. “Todavía necesitan ayuda masiva, porque están regresando a unas ciudades y pueblos que todavía necesitan ayuda en infraestructuras para reconstruir sus casas”.

El-Mahdi declaró que algunas zonas de la llanura de Nínive están siendo reivindicadas por el GRK y el Gobierno central en Bagdad, “así que hay mucha preocupación sobre el futuro a largo plazo. La gente necesita estabilidad y seguridad para volver a esas zonas. Esto dependerá de que se logre un acuerdo político duradero entre el Gobierno kurdo y el Gobierno central”.

 

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