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La Capilla Sixtina cada vez más cerca de la Argentina

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La creación, Capilla Sixtina
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Por primera vez, piezas del Museo Vaticano llegarán a la Argentina

Toma forma la intención, de la que informamos hace algunas semanas en Aleteia, de que el Museo Vaticano llegue con la réplica de la Capilla Sixtina a la Argentina, tal como lo hizo el año pasado a México. El Director del Museo Etnográfico de los Museos Vaticanos, el padre Nicola Mapelli, estuvo en la Argentina analizando la factibilidad del proyecto y recorriendo posibles locaciones, e incluso firmó un acuerdo con la fundación “Arte en las Fábricas” del artista bonaerense Alejandro Marmo, y dos diócesis argentinas.

El acuerdo confirma una relación que hace algunos años ya mantiene el Museo, iniciada con la llegada de dos obras de Marmo que están bajo su cuidado desde 2014. Las obras, que primero habían sido acogidas en el palacio veraniego de Castelgandolfo donde las recibió el mismo Papa Francisco, representan a la Virgen de Luján y a un Cristo Obrero, y fueron construidas con aceros y materiales de descarte de la residencia de Castelgandolfo. Toda la obra de Marmo gira en torno a ese concepto de construir con lo descartado. Símbolo, como expresó el Papa en aquella ocasión, “de que hasta que no venga el hijo de Dios nada está perdido, nada es de descarte. Todo tiene un significado dentro de la magnífica obra de Dios”.

Como parte del acuerdo firmado, una de las obras del Museo Vaticano que llegaría a la Argentina con el mismo concepto de la creación desde lo desechado, es una piedra del bombardeo atómico de Hiroshima, en agosto de 1945, transformada en una escultura imagen de la fe budista, pieza originalmente regalada por Japón a Juan Pablo II.

Estuvieron presentes durante el encuentro del Padre Mapelli y Marmo en el taller que el artista tiene en la localidad de Pilar dos obispos argentinos del conurbano bonaerense, Pedro Laxague, de Zárate Campana, y Fernando Maletti, de Merlo-Moreno.

Si se concreta la llegada de la Sixtina a la Argentina con un formato similar al mexicano, implicaría armar un espacio de 510 metros cuadrados, con 22 metros de alto. En la Sixtina mexicana, las paredes y el techo de la estructura armada están todas cubiertas por fotografías en alta resolución de la capilla real, recreando con maravilloso realismo los frescos de Miguel Ángel. Según consta en la página de la Capilla Sixtina en México, se tomaron de la original más de 2,700,000 fotografías durante 170 noches para luego ser montadas en la capilla réplica sublimadas en 3,000 metros cuadrados de tela.

El compromiso del padre Mapelli en nombre del Museo Vaticano con la región no sólo contempla en los últimos años este ilusionante proyecto. El año pasado inauguró en Roma la colección Las Américas, fruto de un recorrido cinco años por todo el continente americano verificando con las poblaciones autóctonas piezas que se encontraban en el Museo Vaticano, para confirmar el sentido y el valor de cada una.

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