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Comidas familiares, ¿una batalla campal? Tips para evitarlo

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Reunir a todos a la mesa al menos una vez al día es importante, pero no puede convertirse en el momento de la pelea familiar

Uno de los momentos de encuentro más comunes en las familias es la comida familiar. Debería ser un momento de compartir, de servir y de comunicarnos con los demás miembros de la familia. Sin embargo, muchas familias confiesan que la comida familiar se ha dejado de lado, o en su defecto se ha convertido en una batalla campal en la que se desvirtúa este momento tan especial.

Aquí dejamos algunos tips para aprovechar al máximo este recurso en la vida familiar:

  1. Procura que una vez al día, o al menos a la semana, puedan estar todos los miembros de la familia: es importante recordarles a nuestros hijos, sobre todo jóvenes y adolescentes, que el tiempo en familia es importante. Traten de cuadrar horarios de estudio y deporte para que un día a la semana puedan estar todos.
  2. Adiós tecnología: el momento de la comida es para compartir con los que tienes cerca. Es una buena idea apagar los teléfonos o ponerlos todos en un sitio alejado de la mesa. Es importante recordar que los padres son los primeros que debemos cumplir con esta regla: la mejor herramienta educativa es el ejemplo.
  3. Preocúpate más del fondo que de la forma: aunque es verdad que la comida familiar es un momento para enseñar buenos modales en la mesa, no podemos tener ese como nuestro fin principal. Lo verdaderamente importante es que haya temas de conversación en los que todos puedan participar, que haya un clima de confianza para compartir experiencias y que sea un momento agradable para todos. Podemos corregir ciertas cosas, pero tratemos de no interrumpir los buenos momentos con muchas exigencias.
  4. Es el momento perfecto para enseñarlos a pensar en los demás: “para servir, servir”. La comida familiar es un momento muy propicio para preocuparnos por los demás, puede ser sirviendo la bebida al de al lado, preguntándole que pieza de pollo quiere o ayudando a levantar los platos. Si sabemos hacerlo bien, nuestros hijos se darán cuenta que bien se está en familia cuando sabemos pensar en los demás.
  5. Un poco de preparación no está mal: podemos ponernos creativos con alguna comida cultural, en la que además de probar un plato de un país o región, también aprendamos sobre su geografía o cultura; o simplemente tener algún tema de conversación pensado para poder animar a nuestros hijos a discutir temas relevantes y actuales. Con cocreatividad y un poco de preparación podemos convertir lo ordinario en extraordinario.
  6. Siempre: ser agradecidos. Ya sea con una oración para agradecer los alimentos, o simplemente mencionando razones por las que estamos agradecidos en ese momento. El agradecimiento es mucho más que buenos modales, es una actitud que reconoce que muchas de las cosas que tenemos nos han sido dadas, y como dice el dicho: “Es de bien nacidos ser agradecidos”.

Ojalá las comidas familiares sean un elemento más en la unión familiar, y sepamos agregar a la rutina ese toque humano que convierte la vida en familia en un verdadero tesoro.

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