Desde la antigüedad -civilizaciones mediterráneas pre-cristianas, el mundo egipcio, el cretense y el greco-romano- las flores han sido ampliamente usadas en las celebraciones; pero no fue hasta la Edad Media que el uso de las flores se transformó, prestando una atención particular a sus propiedades terapéuticas. Estas propiedades curativas influyeron en su asociación con los santos, la Virgen María y la fe.
En De Corona Virginis -un pequeño tratado atribuido al obispo Ildefonso de Toledo, que vivió en el siglo VII- las flores son usadas tanto en sentido alegórico como simbólico, por su color y por las propiedades terapéuticas que se conocían de ellas.
Entre las flores "de Ildefonso" encontramos esas mismas ya usadas antiguamente en la devoción de grandes divinidades femeninas, como el lirio, el azafrán, la rosa y la violeta, pero también nuevas, como la caléndula y la manzanilla.
A continuación repasamos algunas de las flores que, a lo largo de la historia, han estado fuertemente relacionadas a Jesús y a la Virgen María
Rosa
La rosa es la flor mariana y mística por excelencia, capaz de conservar secretos e intuiciones espirituales. En ocasiones la rosa blanca se asocia a la asunción y la roja se volvió el símbolo del Amor perfecto, al poderse asimilar también a Cristo.
Para Piccolo Paci, probablemente así nació el rosario, o sea "corona de rosas", "práctica devocional que ve una serie de oraciones intercaladas en la reflexión sobre los principales misterios de la vida de la Virgen y de Cristo precisamente como se recoge un bouquet de rosas".
Cardo Mariano

Un simbolismo doloroso. El cardo era conocido tanto por su uso alimentario como terapéutico. Sus propiedades tónicas, antioxidantes y galactógenas la volvían una planta valiosa, a menudo usada por las mujeres recién paridas y por los ancianos, como regenerador.
Las pequeñas manchas blancas que se encuentran en las hojas dieron origen a la leyenda que cuenta sobre las gotas de leche de la Virgen que cayeron mientras amamantaba a Jesús durante la fuga a Egipto.
La presencia de las espinas la volvieron apta también para representar los dolores de María, además de evocar la imagen de la corona de espinas de la crucifixión.
El Lirio

En su Vallis Liliorum, el místico alemán Tomás de Kempis cita el Cantar de los Cantares: "'Yo soy la flor de todas las virtudes y el lirio de los valles'; "Esta es la palabra con que Cristo se dirige a su santa Iglesia en general, y más especialmente a cada alma piadosa. Cristo de hecho es el bellísimo esposo de la Iglesia católica […], la flor de todas las virtudes, el lirio de los valles. […] quien quiera servir a Cristo y agradar al esposo celestial, procure despojarse de sus vicios, recogerá los lirios de la virtud".
Jacopone da Todi, en El llanto de la Virgen de la pasión de su hijo Jesucristo le hace decir a María: "¡Oh hijo, hijo, hijo! / Hijo, amoroso lirio, / hijo, ¿quién da consejo / a mi corazón angustiado?
Naturaleza Muerta

"El gran éxito de aturaleza muerta en el área flamenca, tanto católica como protestante, podría estar fuertemente ligada al arte sacro durante la Reforma protestante.
"Con la naturaleza muerta se podían satisfacer las exigencias tanto de una clientela culta, profundamente religiosa, que aún necesitaba de un medio con el cual poder representar la realidad religiosa, espiritual y mística sobre las que meditar, como la de los críticos reformados más extremistas, para quienes la representación literal y tradicional de la historia de la salvación era algo a evitar. Esta doble posibilidad ofrecida por la pintura ilusionista de la Stilleben era completamente comprensible para el público católico y esto explica cómo muchos de los primeros clientes católicos fueron precisamente cardenales y obispos, como en el caso del cardenal del Monte que encargó a Caravaggio la famosa Canestra di frutta (Cesta de fruta) - hoy en la Ambrosiana de Milán - para regalarla al cardenal Federico Borromeo".
Tulipán
Entre las primeras plantas que fueron importadas a Europa con éxito fueron las del Cercano Oriente, en particular bulbosas de Turquía.
El tulipán encarnaba los conceptos de monarquía y de vida cortés, era expresión de paz y de renovación y, al mismo tiempo, de búsqueda espiritual. El tulipán es la expresión perfecta para representar el verdadero amor y el amor divino.
A partir del siglo XVII se volvió una de las flores más amadas y más representadas en la naturaleza muerta, y fue rápidamente asociada a las flores de María y Jesús.
"Nobles" o más sencillas, todas las flores son un don y hacen un jardín. En este sentido, Sara Piccolo Paci termina su libro con un pensamiento de santa Teresita del Niño Jesús:
"Jesús se ha dignado instruirme acerca de este misterio. Puso ante mis ojos el libro de la naturaleza y comprendí que todas las flores que él ha creado son hermosas, y que el esplendor de la rosa y la blancura del lirio no le quitan a la humilde violeta su perfume ni a la margarita su encantadora sencillez. Comprendí que si todas las florecitas quisieran ser rosas, la naturaleza perdería su gala primaveral y los campos ya no se verían esmaltados de florecillas. Eso mismo sucede en el mundo de las almas, que es el jardín de Jesús. Él ha querido crear grandes santos, que pueden compararse a los lirios y a las rosas; pero ha creado también otros más pequeños, y éstos han de conformarse con ser margaritas o violetas destinadas a recrear los ojos de Dios cuando los baja a sus pies. La perfección consiste en hacer su voluntad, en ser lo que él quiere que seamos"









![¡Las iglesias más coloridas del mundo! [fotos]](https://wp.es.aleteia.org/wp-content/uploads/sites/7/2019/03/san_andres_xecul_church_2009.jpg?resize=75,75&q=25)



