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No al aborto forzado en China

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US President Donald Trump arrives in Philadelphia on January 26, 2017 to attend a Republican retreat. / AFP PHOTO / NICHOLAS KAMM
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Revés estadounidense al Fondo de Población de Naciones Unidas

Las decisiones tomadas por la administración Trump –en apenas dos meses y medio que lleva al frente de la Casa Blanca el controvertido magnate estadounidense—suelen tener un alto impacto mediático, sobre todo entre los militantes del Partido Demócrata, sus adversarios políticos.

Tal ha sido el caso de la reciente decisión del Departamento de Estado de los Estados Unidos –misma que fue enviada al Senado, cuya mayoría es Republicana—en la que se avisa del corte de toda financiación de este país al Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA, por sus siglas en inglés).

Se trata del primer gran recorte de la administración Trump a la ONU, acción que había anunciado desde su campaña política, lo mismo que a la OTAN y a otros organismos multilaterales.

El argumento esgrimido por el Departamento de Estado al UNFPA fue que éste apoya el programa de abortos forzados en China. Un argumento que ya había sido usado por otras administraciones Republicanas y que, tradicionalmente, era desechado por administraciones Demócratas.

Se trata del llamado “aborto inducido” que el gobierno de China considera como “imprescindible” para llegar a estabilizar su enorme población.

Saben que es coercitivo

La política establecida por el gobierno chino se conoce como “la política del hijo único”, aunque ahora, frente al inevitable invierno demográfico que podría enfrentar el gigante asiático, ya son permitidos dos hijos.

Sin embargo, los abortos continúan sucediéndose en China, sobre todo cuando el diagnóstico prenatal es el de una mujer.

El basamento jurídico es que en Estados Unidos hay una regulación –la enmienda Kemp-Kasten– que prohíbe que se financien organizaciones o programas de apoyo al aborto bajo coacción o esterilización involuntaria.

El Gobierno chino –afirma la carta al Comité de Relaciones Internacionales del Senado– emplea estas medidas para llevar a cabo sus políticas de control de la población.

Por su parte, la asociación civil Derechos de las Mujeres Sin Fronteras, a través de su presidente, Reggie Littlejohn, aplaudió la decisión de Estados Unidos porque, según, dijo tras la propuesta de la administración Trump, que la UNFPA claramente apoya este programa de control de la población, que saben que es coercitivo.

En enero pasado, Trump prohibió el uso de fondos gubernamentales destinados a subvencionar a grupos en el extranjero, que practiquen o asesoren el aborto, la llamada Iniciativa Ciudad de México, que fuera expedida por el gobierno del Republicano Ronald Reagan en 1984.

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