Aleteia logoAleteia logo
Aleteia
miércoles 25 noviembre |
San Andrés Dung-Lac y 116 compañeros, mártires
home iconEspiritualidad
line break icon

¿Cómo rezar por los que me hicieron sentir que no valgo nada?

Daniela Brown-cc

Sergio Argüello Vences - publicado el 10/04/17

Una oración por todos los que agreden a otras personas

Desde hace unos días he tenido situaciones difíciles y necesito pasar más tiempo con mi Señor en el sagrario y me pongo meditar esta cita bíblica: “Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera” (Mt 11,28-30).

Yo me sentía así, cansado, agobiado, necesitaba su alivio.

Mientras estaba de rodillas lo único que le pedía a Dios era que me ayudara a aceptar su voluntad, que me diera la fe que me faltaba para saber que a pesar de que no estaba feliz con lo que estaba pasando sus planes eran perfectos y al final de mi vida entendería los porqués de todo lo que ahora me lastimaba.

Justo en ese momento, escuchaba a mis espaldas que alguien estaba sollozando. No quise mirar para no molestar, y seguí rezando, ahora también por la persona que estaba atrás de mí.

Al poco rato la joven se acercó y comenzó a platicarme sus penas, era una indígena de la sierra de Hidalgo que vino a estudiar a la universidad con una tía que prometió ayudarle.

Al inicio todo iba muy bien, pero poco a poco la tía comenzó a cambiar de actitud, primero le dijo que ya no podía comer en la mesa con todos, debía esperarse y comer lo que sobraba, luego le quitó su cuarto y la mandó a un pasillo con unas cobijas, tampoco le permitía ver televisión mientras ellos estaban allí, por último le exigió que hiciera todo el quehacer cuando llegara a casa.

La pobre muchacha estaba muy triste, lo que más le dolía es que no la trataban como un miembro de la familia, sus primos se burlaban de que era una indígena y su tío no la consideraba su igual. Sufría infinidad de humillaciones y últimamente pensaba en quitarse la vida.

Mientras ella hablaba, llegaban a mi mente cosas que había escuchado: «Padre, mi suegra no me acepta porque no soy de ciudad»; «Mis papás no me quieren porque no llevo tan buenas calificaciones como mis hermanos»; «En mi familia se burlan de mis hijos porque no tienen ropa de marca»; «Me hacen menos porque no estudié», «No me aceptan porque mi esposo me dejó», «No me invitan a fiestas porque piensan que no soy de su clase»,…

La discriminación que sufre esta muchacha es un extremo, pero cuántas veces al interior de nuestras familias, escuela y trabajo discriminamos «discretamente», con miradas, groserías, burlas… Aunque parece que es un juego inocente las personas sufren, pregúntenme a mí que soy sacerdote y que diariamente escucho el dolor de mucha gente. Las personas viven destrozadas por estas actitudes.

La escuché y le expliqué que nadie tenía el derecho de hacerla sentir mal pues Dios la había creado para ser feliz, le pedí que orara mucho para que el buen Jesús la mirara con ternura y le hiciera darse cuenta de su verdadero valor y nunca más permitiera que ni su familia ni nadie le quitara su felicidad y concentración para alcanzar sus sueños, después le pedí que juntos rezáramos por nosotros, pero también por la conversión de nuestros agresores:

Señor Jesús, te pedimos que nos fortalezcas con tu Santo Espíritu de tal forma que nos proteja contra las ofensas que recibamos y así nada ni nadie nos lastime, nos entristezca o nos quite la alegría.

Te suplicamos también que toques el corazón de todas las personas que intencionalmente o sin darse cuenta humillan, hieren y maltratan a su familia, amigos o conocidos sin darse cuenta del daño que les hacen.

Tú que fuiste humillado y maltratado en la cruz, concédenos la gracia de verte en nuestros hermanos que sufren pequeñas o grandes crucifixiones diariamente y concédeles la gracia de descubrir que es a Ti a quien hieren. Dales tu sabiduría para cambiar la violencia en amor, la discriminación en comprensión, el odio en ternura, la soberbia en humildad y los sarcasmos en sonrisas.

Terminamos de orar y espontáneamente me prometió: «Me comprometo delante de Dios y de usted a creerme la dignidad que me ha dado mi Dios y sobretodo a no lastimar de la misma manera, porque yo también puedo pecar de creerme superior a alguien más».

Sabias sus palabras. Cuánto deseo que todos hagamos la misma promesa en nombre de Cristo, quién sufrió y murió en manos de personas tan normales como tú y yo, pero que no supieron medir sus palabras y acciones.

Por cierto, sobre el cansancio y agobio que sentía, cuando terminé de hablar con esta muchacha me di cuenta de que gracias a mi buen Jesús, cuyos modos de obrar son maravillosos, salimos los dos muy reconfortados, no pude más que decirle: «Gracias Señor».
Padre Sergio
http://www.padresergio.org

Tags:
autoestima
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia hoy se publica diariamente en ocho idiomas: francés, inglés, árabe, italiano, español, portugués, polaco y esloveno.
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
EMANUELLE CUETO RAMOS
Jesús V. Picón
Sacerdote con cáncer terminal: Pierde los ojo...
IOTA
Lucía Chamat
La Virgen que se mantuvo en pie tras el impac...
Aleteia Team
Fotografiaron el martirio de este sacerdote p...
Orfa Astorga
¿Hasta qué edad es sano vivir en casa de los ...
Redacción de Aleteia
7 señales de personas con “depresión escondid...
Sempre Família
6 hábitos destructores de matrimonios y cómo ...
SAINT JOSEPH
Philip Kosloski
Esta antigua oración a san José es “conocida ...
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.