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Nueve puntos para ayudar al migrante o deportado

Víctor Manuel Espinosa-CC
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Respuesta de la Iglesia a la crisis humanitaria que se vive en México

La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) ha puesto en marcha una ambiciosa respuesta de la Iglesia católica para enfrentar la crisis humanitaria que se vive en México tanto por la gran cantidad de migrantes de América Central de paso a Estados Unidos, como por los que se quedan en el país o por los que está deportando la nueva administración encabezada por Donald Trump.

Bajo el lema “Mira el rostro de Cristo en nuestro hermano migrante o deportado”, la CEM ha puesto a disposición de éstos poco más de 70 albergues, casas de asistencia y dispensarios a lo largo del territorio mexicano y ha mandado imprimir, en todos los medios de comunicación católicos nueve puntos para ayudar a los desplazados de sus tierras por violencia, pobreza y falta de oportunidades de vida digna.

Se calcula que 400,000 centroamericanos cruzan anualmente México en dirección a Estados Unidos. Muchos de ellos ya no podrán internarse en el país del norte, y muchos mexicanos indocumentados serán repatriados, por lo que la CEM propone el siguiente comportamiento a los ciudadanos mexicanos:

· Sean sensibles y actúen ante la situación del hermano migrante o deportado

· Es importante que no desprecies al migrante o deportado que te pide una moneda en la calle; si no puedes darle una moneda, ofrécele un gesto amable

· Puedes ser voluntario en algún grupo de apoyo a los migrantes o los deportados

· Es necesario salir al encuentro del migrante

· Ayuda a los albergues o comedores que acogen a los migrantes llevando víveres

· Ofrece tu profesión al servicio del migrante

· Si eres empresario, brinda oportunidades de empleos dignos: evita que la gente emigre de México

· Si eres funcionario público, realiza tu trabajo con eficacia y honradez, para el aprovechamiento de los recursos públicos

· Saca lo mejor de ti y demuestra de qué está hecho México

Según el Instituto Nacional de Migración de México, en poco menos de dos meses, los mexicanos repatriados desde Estados Unidos ascienden a 17,000, un número casi igual al de 2016, por lo que es más la expectativa –y el miedo—que ha creado la administración Trump que la realidad; hasta ahora.

Lo que sí es un hecho es que la solicitudes de asilo de ciudadanos centroamericanos y de otros países, comienzan a ser significativamente mayores en México. Y conforme avance el año, muchos que se han quedado varados en el país tratarán de quedarse. Volver a Guatemala, Honduras o El Salvador, es –en gran cantidad de casos—volver a la muerte.

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