Recibe Aleteia gratis directamente por email

¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

¿La honestidad siempre tiene su recompensa?

HAPPY,JOYFUL,WOMAN
Shutterstock
Comparte

Motivos para ser honrados en una sociedad que a veces admira al que se salta las leyes

En su origen, en español la honestidad era una virtud que se refería a vivir la perfección moral en lo relacionado con el sexo. Sin embargo, cuando ahora la empleamos, su significado suele ser más amplio.

Se puede decir que un joven o una joven son honestos cuando se preparan bien para el matrimonio y luego siguen siendo honestos si viven la pureza una vez casados. Así, una casada puede ser honesta teniendo varios hijos o sin ellos. Y un adulto será honesto si vive los deberes propios de su estado.

En el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, sin embargo, hay cuatro acepciones de la palabra “honesto”. Atención:

1. adj. Decente o decoroso.

2. adj. Recatado, pudoroso.

3. adj. Razonable, justo.

4. adj. Probo, recto, honrado.

Las dos primeras acepciones hacen referencia a ese comportamiento virtuoso en lo que se refiere al sexo.

Sin embargo, es más frecuente escuchar “honesto” para referirse a la honradez en general.

Hablamos de “un político honesto”, “un ciudadano honesto”, “empresario honesto”…

La honestidad, en este sentido amplio, está valorada. Pero a veces surge la duda: ¿vale la pena ser bueno?, ¿no será cosa de ingenuos?, ¿no será lo mejor robar como hacen algunos?, ¿no será mejor que piense en mí y haga lo que más me beneficie en la cuestión económica o en cuanto al poder?

Si eres honesto, ¿tiene sentido?, ¿vale la pena?, ¿tiene recompensa?

¿Admiración por los corruptos? No, gracias

Porque no es extraño, además, ver que personas poco honestas son tremendamente admiradas: narcotraficantes como Pablo Escobar, al que muchos admiran por haber amasado una fortuna, por haber triunfado con (algunas) mujeres y por haber sido líder, dueño y señor de muchas vidas humanas, por ejemplo. O, en otro plano, políticos que han sido abiertamente corruptos en su país o en su ciudad; o, en otro grado, futbolistas internacionales que defraudaron a la Hacienda pública para no pagar impuestos.

En algunos textos antiguos, se dice que el mejor es el más astuto, no el más honrado. En “El Príncipe” de Maquiavelo, por ejemplo. Y en algunos textos de la tradición árabe se alaba al que sabe engañar al enemigo que es el infiel.

Entonces, uno se plantea por qué ser honesto y si tiene recompensa. Y la respuesta es más fácil de la que uno imagina.

Imprescindible para ser feliz

Lo primero que nos hemos de preguntar es qué sentido damos a nuestra vida. Saber cuál es nuestra meta hará que todas nuestras acciones se encaminen a conseguirla. Si yo quiero vivir para lograr una auténtica felicidad, eso compromete todo mi ser y me llama a obrar en consecuencia.

La honestidad forma parte del “libro de instrucciones” para alcanzar la felicidad, como la laboriosidad, la alegría, la transparencia, la humildad… Sin honestidad no podría avanzar ni un paso.

¿Y logro premio si la vivo? Pues tal vez en la tierra no del todo, para ser francos. Hay muchas personas que son honestas y a cambio reciben la injusticia de otros, que se aprovechan de ellos.

Dormir con la conciencia tranquila

Pero, ¿a qué llamamos premio? He dicho que en la tierra no lo hay si se trata de hablar de medallas y podios. Pero sí hay un premio excelente para las personas honestas, que es el poder dormir con la conciencia tranquila. La paz y la calma son señas de identidad de los honestos.

Además, quien aspira a ser feliz al cien por cien, sabe que su meta no se acaba aquí abajo. La trascendencia nos lleva a considerar que más allá de la muerte hay premio para las personas honestas.

De todos modos, no quiere decir esto que estemos condenados a pasarlo mal en la vida quienes aspiramos a una felicidad total. En muchas ocasiones, la vida nos hace encontrar a personas maravillosas a nuestro alrededor que nos ayudan y nos levantan, personas que nos acompañan en el camino y con quienes desplegamos el tesoro del corazón: la familia, los amigos… De ellos recibimos recompensas, como también de personajes anónimos que un día se cruzan en nuestro camino quién sabe por qué.

¿Vieron la película “Qué bello es vivir”? Cuando uno cree que está en el peor momento de su vida, si ve esta escena final comprenderá que todavía tiene muchos motivos para seguir viviendo y llegar a ser feliz:

 

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.