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Corrupción y desigualdad social: el círculo vicioso que carcome al mundo

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Datos del Índice de Percepción de la Corrupción (IPC)

La organización Transparencia Internacional acaba de hacer público el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2016 con un llamado urgente a los países de todo el mundo para “abordar el círculo vicioso de corrupción y desigualdad”, puesto que “la corrupción sistémica y la desigualdad social se refuerzan recíprocamente, y esto provoca decepción en la sociedad hacia su clase política y un contexto propicio para que se impongan los políticos populistas”.

Carácter generalizado

El informe señala que 69 por ciento de los 176 países incluidos en el IPC 2016 obtuvieron una puntuación inferior a 50, en una escala de 0 (percepción de muy altos niveles de corrupción) a 100 (percepción de ínfimos niveles de corrupción), “y esto viene a evidenciar el carácter masivo y generalizado de la corrupción en el sector público a nivel mundial”.

Este año, han sido más los países que descendieron posiciones en el IPC que los que escalaron puestos, y esto alerta sobre la necesidad de tomar medidas urgentes en países como México que de 2015 a 2016 bajó en su calificación 30 puntos para ocupar el lugar 123 de loas 176 países encuestados durante el año que recién terminó.

Desequilibrios e injusticias

“La corrupción y la desigualdad se refuerzan mutuamente, creando un círculo vicioso entre corrupción, reparto desigual del poder en la sociedad y desigualdad en la distribución de la riqueza”, señala la exposición de motivos del IPC 2016 de Transparencia Internacional, poniendo énfasis en que el suceso de los Papeles de Panamá mostró que “para los ricos y poderosos sigue siendo demasiado sencillo aprovechar la opacidad del sistema financiero global para enriquecerse, en perjuicio del bien común”.

La puntuación del IPC correspondiente a un país o territorio indica el grado de corrupción en el sector público, según la percepción de empresarios y analistas de ese lugar. Y la escala en el nivel superior de 100 puntos, que significa percepción de ausencia de corrupción, y en el límite inferior de 0 puntos, que significa una percepción de muy corrupto.

Los menos corruptos

El país con menor IPC en el mundo es Dinamarca (con 90 puntos), seguido de Nueva Zelanda (con los mismos 90 puntos pero con una mayor desviación estándar de las encuestas con respecto a Dinamarca; Finlandia (89), Suecia (88), Suiza (86), Noruega (5), Singapur (84), Países Bajos (83), Canadá (82) y Alemania (81).

Cabe señalar que Dinamarca ocupó también la cúspide del IPC en 2015, pero con 91 puntos, seguido de Finlandia, Suecia, Nueva Zelanda y Noruega, prácticamente los mismos que en 2016, pero con el salto de Nueva Zelanda del cuarto al segundo lugar mundial de menor corrupción.

Los más corruptos

En la parte inferior de la tabla, que representa a los países con percepción de más corruptos se encuentra Somalia (10 puntos), seguido por Sudán del Sur (11), Corea del Norte (12), Siria (13), Yemen, Sudan y Libia (14), Afganistán (15), Guinea-Bissau (16) y Venezuela (17).

En la parte inferior de la tabla de 2015 también se encontraba Somalia, pero con apenas 8 puntos (ha subido a 10). También Corea del Norte se encontraba en 8 puntos (ha subido a 12), mientras que Afganistán subió de 11 a 15 puntos y Sudán del Sur bajó de 15 puntos de IPC que tenía en 2015 a los 11 que obtuvo en 2016. Venezuela no ha variado en estos dos años analizados por Transparencia Internacional (17 puntos sobre 100).

¿Qué se puede hacer?

El Informe de este año señala que no basta con realizar ajustes técnicos a leyes específicas contra la corrupción. “Se necesita implementar con urgencia reformas sistémicas profundas que puedan contrarrestar el creciente desequilibrio de poder y riqueza, empoderando a los ciudadanos para que pongan freno a la impunidad generalizada por la corrupción, exijan que los poderosos rindan cuentas y realmente tengan voz en las decisiones que afectan su vida diaria”.

Para los analistas de Transparencia Internacional, “estas reformas deben incluir la divulgación, a través de registros públicos, de quiénes son los verdaderos titulares de sociedades, así como sanciones para los profesionales que facilitan estas operaciones y son cómplices en el movimiento de flujos de dinero corrupto de manera transfronteriza”.

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