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¿Qué harías si vieras en el bus a un niño descalzo con heridas en los pies?

Captura Youtube
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“Disculpa, necesitas unas zapatillas”

La solidaridad con los más necesitados es lo que hace grande a la humanidad. Pequeños gestos pueden cambiar la vida de alguien que está pasando por un mal momento. Hace pocos días se vivió en Mendoza (Argentina) un emotivo gesto en un autobús protagonizado por unos jóvenes estudiantes.

Tomás Urraco y Renzo García, dos amigos de 18 años, salían del gimnasio y estaban esperando el autobús. En la parada charlaban sobre su día a día y planes como la siguiente cena de estudiantes con sus compañeros. Esa conversación cambió por completo al subirse en el vehículo. En los primeros asientos vieron a un niño descalzo y con los pies con evidentes heridas.

Esa imagen les impactó y se dirigieron al fondo del autobús en completo silencio. Al joven Renzo se le iluminó el rostro y le dijo a su amigo: “Yo tengo aquí mis zapatillas de gimnasia. Se las podríamos dar aunque estén algo gastadas. Aunque no, mejor le cambio las plantillas por estas nuevas que tengo”. La idea le pareció genial a Tomás, quien no dudó en ofrecer las suyas.

La historia la ha compartido Cintia Castillo Flores en su Facebook. Escuchó la conversación de los amigos, sacó su smartphone y grabó en vídeo el gesto de estos amigos con el niño descalzo.

En el video puede verse cómo Tomás se dirige hacia la parte delantera del autobús y le dice al pequeño: “Disculpa, necesitas unas zapatillas”. El niño lo mira y le responde que sí. “Toma, pruébate estas”, le dice el joven y le pregunta: “¿Necesitas algo?”. El pequeño mueve su cabeza negativamente. Mientras, Tomás desata los cordones, le entrega una zapatilla y le ayuda a ponérsela.

“Se despidió del niño con una palmadita en la cabeza, diciéndole: “No estás sólo, pide siempre ayuda”, relata Cintia Castillo en su post de Facebook.

“Le recalcamos que tenía que pedir ayuda cuando la necesitara, que no estaba solo”, explicó Tomás en el periódico local El Sol. “Lo que más nos movilizó fue pensar que muchas veces uno se queja porque no se puede comprar las zapatillas de moda o alguna otra cosa, pero a ese nene le faltaba todo”, señaló el joven.

“Vengo de una familia trabajadora, nunca me faltó para comer, pero mis padres hacen un gran esfuerzo”, continuó Tomás. Su padre no puede trabajar porque tiene discapacidad renal y su madre es empleada doméstica. Para Renzo la situación también es dura y tiene que trabajar para ayudar en su casa. Pero sus necesidades personales no les impidieron ayudar al pequeño, que hoy tiene un par de zapatillas.

Artículo originalmente publicado por Forum Libertas

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