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La literatura de fantasía puede servir para formar la conciencia. ¿No lo crees?

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Silvana de Mari: "Hay algo en esta literatura que da consuelo a nuestras angustias"

Redescubrir el género literario de la fantasía como un válido instrumento de formación y de crecimiento para los jóvenes, es el desafío de la escritora Silvana de Mari que presenta su nuevo trabajo destinado a los jóvenes y publicado (en italiano) por la casa editorial GiuntiHania, la strega muta.

Se trata del segundo capítulo de la Trilogía de Hania, una saga de fantasía publicada con la editorial Giunti e inaugurada en 2015 con Prequel Hania, el reino de los tigres blancos y seguido por el primer episodio: Hania, il cavaliere di Luce (2015).

Nacida en Caserta en 1953, Silvana de Mari es cirujana, especializada en cirugía general y en psicología cognitiva. Ha trabajado como médica en Etiopía, una experiencia fundamental también para su futuro como escritora.

Hoy vive en Turín y se ocupa de psicoterapia mientras escribe libros de fantasía para jóvenes con el fin de desarrollar todas las potencialidades de los más jóvenes que se preparan para enfrentar los desafíos de la historia. Le gusta definirse como “una médica que escribe” más que una escritora; se inspira, entre otros, en Dante, Manzoni, Primo Levi, Tolkien y Orwell. “Sobre mi ataúd -dice- quiero dos libros: El Señor de los Anillos y Si esto es un hombre“.

Sus libros han sido traducidos en diversas lenguas y publicados en todo el mundo. El éxito llegó con la novela El último elfo publicada en 2004 por Salani y se ha vuelto un bestseller internacional ganando numerosos premios, entre ellos el Premio Andersen (2004), el Bancarellino (2005), Le Prix Imaginaire (2005) y el premio de la American Library Association al mejor libro para jóvenes en los Estados Unidos (2006).

De Mari es una convencida defensora de la importancia de las narraciones, y de manera particular de la narrativa fantástica, como un válido instrumento de formación y vehículo de aquellos valores necesarios para enfrentar las aventuras de la vida.

El escritor inglés G.K. Chesterton estaba seguro de la fuerza pedagógica de las fábulas y afirmó: “Las fábulas no dan al niño la primera idea de un espíritu malo. Lo que las fábulas le ofrecen al niño es la primera idea clara del posible fracaso del espíritu malo. El niño conoce profundamente al dragón, desde que empieza a imaginar. Lo que la fábula le ofrece es que existe un san Jorge que mata al dragón” (por G.K. Chesterton, The red angel, in Tremendous trifles. Aquí el original en inglés).

Es la seguridad cristiana de que el bien siempre es mejor al mal, a pesar de que la historia parezca a veces decir lo contrario.

Así piensa Silvana de Mari que cree en el valor renovado de la literatura fantástica, durante mucho tiempo considerada secundaria o menor: “Hay algo en esta literatura que da consuelo a nuestras angustias. En el momento en que existe la oscuridad y las grandes antorchas de la fe en el progreso y en la Providencia pierden fuerza contemporáneamente, de alguna parte es necesario buscar animarse. Como dice Tolkien, la literatura fantástica habla de cosas permanentes: no de lámparas eléctricas, sino de relámpagos, y enseña cosas verdaderas: que la oscuridad existe y que puede derrotarse […]. En la fantasía existe la absoluta certeza de que la mirada de un dios benévolo está sobre nosotros y este es el motivo por el cual la fantasía es la narración en donde se habla de la muerte y el discurso es tolerable”.

Como médica, Silvana de Mari señala además la influencia de la narración sobre nuestras emociones, un potencial que, correctamente conducido puede revelarse decisivo en el camino de crecimiento y madurez de los adolescentes.

“Nuestro extraordinario cerebro tiene la capacidad de sentir placer al imaginar, escuchar y también contar una historia que no ha sucedido, y ni siquiera hubiera podido, porque tiene elemento fantásticos que la vuelven externa a la realidad. La narración permite, sin modificar la realidad objetiva que nos rodea, cambiar el equilibrio de nuestros neurotransmisores y, por lo tanto, cambiar nuestras emociones. Una persona sentada leyendo puede estallar en lágrimas o a carcajadas, puede levantarse del sillón llena de alegría, con una valentía de león” (S. de Mari, L’ultimo nemico che sarà sconfitto è la morte, en Aa. Vv., Il Fantastico nella Letteratura per ragazzi, Editorial Runa 2016, p. 9).

La autora colabora con el Proyecto Pioneer y el sábado 29 de octubre presentó en Roma su último libro.

Otro paso adelante en el uso de las narraciones fantásticas con fines pedagógicos fue realizado por el escritor Diego Blanco, autor de Un camino inesperado (Encuentro 2016): un ensayo que revela los mensajes ocultos en la obra maestra de Tolkien, El Señor de los Anillos.

El libro de Diego Blanco tuvo un gran éxito en España gracias también a las presentaciones del autor (escuelas, parroquias, congresos y programas radiofónicos) y a un enfoque que mira unir la fantasía, la formación de la persona y la catequesis.

Era el intento original de Tolkien que escribió sus novelas como una “parábola” escrita en lenguaje mitológico pero con intentos pedagógicos y catequéticos válidos para los jóvenes de ayer y para los de hoy…

Acerquemos a los más jóvenes a este tipo de literatura de fantasía, rica de enseñanzas y valores, que se vuelve un inevitable instrumento de formación de la conciencia, una contribución necesaria ahí donde la familia, la escuela y la sociedad no logran ofrecer a los jóvenes los instrumentos necesarios para crecer con conciencia y responsabilidad en el camino hacia la edad adulta y enfrentar las sombras que acechan el recorrido, escogiendo el bien y rechazando el mal.

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