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10 ingeniosas citas de san Jerónimo

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Su irritante sentido del humor le procuró enemigos en todas partes

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El 30 de septiembre es el día de san Jerónimo, sacerdote y Doctor de la Iglesia. Este santo es célebre por su traducción de la Biblia a la forma de latín más común de su tiempo (la Vulgata). Jerónimo comenzó su ministerio sacerdotal como ermitaño llevando una vida de asceta a las afueras de Antioquía.

Más tarde, Jerónimo viajó a Constantinopla, donde entabló amistad con san Gregorio de Nacianzo, junto a quien estudió las Sagradas Escrituras.

Después de unos cuantos años en Constantinopla, Jerónimo vivió en Roma y recibió el encargo del papa Dámaso I de traducir la Biblia a partir de una serie de textos en latín antiguo.

También es “famoso por ser uno de nuestros santos más cascarrabias”, por hablar sin pelos en la lengua y por crearse enemigos allá donde fuera.

El ascetismo de Jerónimo fue lo que le salvó, según dijo de él un obispo mientras miraba un cuadro en el que aparecía Jerónimo golpeando su pecho con una piedra:

Haces bien llevando esa piedra, pues sin ella la Iglesia nunca te habría canonizado” (Vidas de los santos, por el reverendo Alban Butler).

Aquí hay 10 frases de san Jerónimo que ayudan a valorar la vida de este hombre que nos entregó la Vulgata:

 

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