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¿Seguro que el Reiki no es religioso?

Shutterstock / wavebreakmedia

Miguel Pastorino - publicado el 28/09/16

Algunas aclaraciones necesarias

Por el desconocimiento que existe frente a prácticas esotéricas y mágicas como el Reiki, estas han penetrado en Hospitales Públicos y en la medicina privada, como si se tratara de terapias complementarias, desconociendo su origen y contenidos.

En muchos casos se presenta como algo que lo cura todo, descuidando los tratamientos médicos que se le indican al paciente. Es claro que no tiene validación científica, al igual que muchas otras terapias importadas de Oriente, y mucho menos lo tienen las pseudoterapias promovidas por la Nueva Era.

El Reiki contradice todos los adelantos científicos en materia médica. Cree encontrar las causas de todo lo malo en desequilibrios energéticos, espirituales y psicosomáticos. En este sentido hay mucho de dogmatismo, falta de seriedad, de discernimiento y honestidad en este tipo de afirmaciones.

Las llamadas “terapias complementarias”, entre las que hoy se incluye el Reiki gozan de buena propaganda, pero no todas son igualmente serias y además no siempre son tan “efectivas” como prometen.

Es verdad que la medicina tradicional no se ha abierto demasiado a nuevos paradigmas en su campo, pero también es verdad que hoy cualquiera se proclama “terapeuta y no se sabe ni de qué disciplina, ni dónde se graduó, ni si es veraz lo que dice.

Con todos los avances científicos y la presencia de nuevas formas de religiosidad desinstitucionalizada, se vuelve difícil la delimitación conceptual, y así, la frontera entre la ciencia, lo mágico, lo paranormal y lo religioso parece diluirse en un magma gnóstico-esotérico.

Muchos se confunden por la gran desinformación que hay al respecto de todo este tema.

La relación entre New Age y Reiki

La moda sociocultural de Nueva Era es el principal distribuidor de Reiki en nuestro país, y la mayoría de sus centros de curación son verdaderos centros de espiritualidad oriental, sincréticos, donde sus practicantes terminan creyendo en la reencarnación, y que forman parte del gran ser universal, impersonal y energético.

Al igual que muchas de las disciplinas promovidas por la New Age, el Reiki va acompañado de una serie de manuales, y materiales teóricos que van adoctrinando en su visión esotérica de la realidad.

Por su propia modalidad se presenta como “no religioso”, cuando todos los temas que toca y sobre los que pretende traer una novedad son medularmente religiosos.

Las personas que lo practican tienen muy buenas intenciones: mejorar su vida y la de los demás, ser canales del “amor” (cósmico y divino), ser instrumentos de “sanación”.

Y muchos otorgan sus sesiones gratuitamente porque la bondad no se cobra, lo cual es un signo de la renovación ética y espiritual que se produce en muchos de estos ambientes. Eso es algo muy positivo.

Pero por otra parte, como todo lo vinculado a la New Age, se está convirtiendo en nuevo negocio religioso para muchos.

Nos estamos plagando de maestros Reiki que cobran hasta dos mil dólares un nivel superior, cursos carísimos que gozan de buena reputación en centros de Fitness.

Si uno mira las propagandas de varios centros en Montevideo, tienen testimonios de lo que el Reiki ha hecho en su vida, su búsqueda espiritual y el Reiki aparece como la respuesta, hasta venden amuletos con signos que atraen energía.

Muchos son los que detrás de la fachada de una simple terapia han encontrado un maestro espiritual que los escucha, una comunidad que los acoge, un ambiente de paz y armonía, una nueva religión que por no ser institucional dicen que no es religión.

En todo caso habría que decir que no es una Iglesia, o una secta, pero alcanza con leer los manuales para ver que una cosmovisión como ésta es una propuesta religiosa con doctrina, culto y espiritualidad.

Es así como podemos ver en un practicante de Reiki los rasgos psicológicos de un “recién convertido”: el fanatismo, el deslumbramiento y la paranoia persecutoria hacia quienes quieren cuestionar “algunos aspectos” de su nuevo descubrimiento. Cuando uno los escucha hablar no hablan de cuestiones terapéuticas sino espirituales.

No hemos de condenar las buenas intenciones de tanta gente que quiere mejorar su calidad de vida, pero si aclarar el mar de confusión que prolifera con estos temas.

Además con los grandes problemas en los que estamos sumergidos, en el angustiante y alienante anonimato en que vivimos, muchos pagan a cualquier precio sentirse importantes, sentirse especiales, siendo un maestro energético o un sanador… Ahora todos quieren ser un gurú.

Un mar de contradicciones

La mayoría de los reikistas dicen no querer remplazar la medicina tradicional, pero afirman sanarlo todo y se consideran la mejor alternativa para curar.

Dicen no carecer de fundamento científico, pero dicen administrar una energía sobrenatural para el beneficio de la salud y apelan a toda clase de elementos esotéricos y «espirituales».

Dicen no ser religión, pero predican una doctrina religiosa y fomentan el pensamiento mágico. En síntesis, el Reiki es una práctica mágica y supersticiosa.

¿Qué tiene que ver con las sectas?

En el estudio de Carmen Almendros y Carmen Rodríguez, de la Universidad Autónoma de Madrid del 2004, se revelaba que muchas de las sectas actuales y gurúes de dudosa reputación, manipuladores de toda clase, a través del Reiki estafaban en España a la gente que, sedienta de espiritualidad o necesitada de mejorar su salud, acuden a ellos con una esperanza mesiánica.

Las consecuencias psicológicas se mostraban devastadoras sobre personas a quienes se les fomentaba la sugestión y el pensamiento mágico, cuando no una relación de dependencia con el «terapeuta».

Los obispos de Estados Unidos

Los obispos norteamericanos son la única conferencia episcopal que ha elaborado un documento específico sobre el Reiki. El documento del 2009, concluye con las siguientes indicaciones:

«La terapia reiki no encuentra apoyo ni en los hallazgos de la ciencia natural ni en la doctrina cristiana. Para un católico, creer en la terapia Reiki plantea problemas irresolubles. En términos del cuidado de la salud física propia o la de los demás emplear una técnica que no tiene apoyo científico (ni siquiera plausibilidad) por lo general no es prudente.

En términos del cuidado de la salud espiritual personal, existen importantes peligros. Para usar el Reiki, uno tendría que aceptar, al menos de forma implícita, conceptos claves de la cosmovisión que subyacen a la teoría reiki, elementos que no pertenecen ni a la fe cristiana ni a la ciencia natural. Sin justificación ni en la fe cristiana ni en la ciencia natural, no obstante, un católico que pone su confianza en el reiki estaría actuando en la esfera de la superstición, tierra de nadie que no es la fe ni la ciencia (9).

La superstición corrompe la adoración personal de Dios, ya que conduce el sentimiento religioso personal y la práctica hacia una dirección equivocada (10). Dado que a veces la gente cae en la superstición por ignorancia, es responsabilidad de todos los que enseñan en el nombre de la Iglesia eliminar tal ignorancia en la medida de lo posible.

Dado que la terapia Reiki no es compatible ni con la doctrina cristiana ni con la evidencia científica, no sería apropiado para las instituciones católicas —como aquellas encargadas del cuidado de salud o los centros de retiro— o para las personas que representan a la Iglesia —como los capellanes católicos— promover o prestar apoyo a la terapia Reiki».

Bibliografía:

– Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso. Jesucristo portador del Agua Viva: Una reflexión cristiana sobre la Nueva Era.

–  Manuel Guerra Gómez. (2004). Diccionario Enciclopédico de las Sectas. Madrid: BAC.

– Boletín Info RIES Nº 132 – Monográfico sobre Reiki. Contenido: Documento traducido al español de los Obispos norteamericanos sobre Reiki y artículos de Luis Santamaría y Roberto A. Federigo.

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