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Romper con el pasado y llegar a la universidad en busca de un sueño

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Acceder a la universidad para muchos significa una historia de rupturas y obstáculos

“Mi objetivo siempre fue estudiar para tener un mejor futuro. Esta ayuda del Gobierno nos da una mano a quienes deseamos salir adelante”, expresó a El Comercio de Quito Richard Guaillas, un joven de 22 años de la localidad Loja de Ecuador.

Para Richard y su familia es posible el estudio gracias al Bono de Desarrollo Humano, una ayuda económica que brinda el gobierno ecuatoriano a familias vulnerables y de bajos recursos, que al mismo tiempo permite beneficios para acceder a la universidad con un beca.

Pues el acceso a niveles terciarios no es fácil para muchos jóvenes latinoamericanos. En el medio suelen aparecer algunos obstáculos como los económicos, sociales y hasta geográficos.

También hay muchos ejemplos de jóvenes que tienen el gran desafío de romper con las tradiciones de sus antepasados como forma de progresar y salir de la pobreza, siendo los primeros de sus familias que suben niveles en los escalones de la educación.

Precisamente, es el caso de Richard, cuya no está exenta de dificultades a pesar de los beneficios que le puede ofrecer el gobierno.

Siendo el primero de cuatro hermanos, su madre se dedica a los quehaceres domésticos y fue criado por su padrastro, que se dedica a tareas de agricultura y construcción, indica El Comercio.

El camino más fácil para Richard quizás era seguir el de sus antepasados y conseguir un trabajo en la misma sintonía. Sin embargo, sus sueños iban por otro lado. Richard está cursando la carrera de idiomas en la Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación.  También quiere ser profesor de inglés.

Por otro lado, para mantener su beca necesita tener promedios de calificaciones por encima de la media y deben merodear la excelencia.

“Trato de esforzarme al máximo para que no me quiten la beca (…) En la escuela no recibí inglés, en el colegio tampoco”, expresa.

Para seguir estudiando Richard alquila una habitación en una localidad ecuatoriana y también invierte el subsidio que le brinda el gobierno para alimentos y complementos educativos (Quienes accede a la beca reciben un salario unificado de 360 dólares).

Mayor acceso a la educación superior

Desde la Secretaría de Educación de Ecuador se destaca el avance en la “democratización en el acceso” a niveles de educación terciaria. Tal cual comentó su propia titular, René Ramírez, a El Comercio, “la política de becas que favorece a los grupos históricamente excluidos es la clave”.

En la actualidad, agrega, uno de cada dos ecuatorianos que ingresa a la universidad proviene de una familia en la que ni padre ni padre asistieron a ese nivel educativo. Son aproximadamente 100.000 estudiantes. La probabilidad de ser primera generación que ingresa a la universidad, prosigue El Comercio, fue cuatro veces más alta en el 2014 frente al 2006. La matrícula de los dos quintiles más pobres se ha duplicado.

Como el de Richard hay muchos más a lo largo y ancho del continente. Llegar a la universidad y cumplir los sueños a veces necesita de la ayuda de otros. Pero también en uno está avanzar a pesar de los obstáculos que se presentan, como puede ser el romper con las tradiciones y el pasado.

Foto ilustrativa

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