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Cuando el domingo se celebra en viernes

AFP PHOTO/HAIDER SHAH
UNITED ARAB EMIRATES, Dubai : Asian residents of Dubai baptise their new born at the Gulf emirate's Saint Mary Church 23 December 2005, one day before Christma eve. In contrast to neighboring Saudi Arabia, where Christmas is banned, Dubai's holiday trappings and spirit are much appreciated by the significant expatriate community, which makes up the majority of the emirate's estimated 1.2 million population. AFP PHOTO/HAIDER SHAH



Asian residents of Dubai baptise their new born at the Gulf emirate's Saint Mary Church
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Situación de la Iglesia en el Golfo Pérsico, países todos ellos con gobiernos musulmanes

Los países que rodean el Golfo Pérsico, muy ricos en petróleo, mantienen el Islam como religión oficial. Sin embargo, por el crecimiento demográfico de estos países a causa de la gran entrada de trabajadores y profesionales extranjeros en las industrias y servicios, se tolera la celebración de misas en lugares ocultos al público o en templos sin signos externos de las religiones (por ejemplo, las iglesias no tienen imágenes ni cruces, ni simbología cristiana en el exterior).

En estos países, que tienen el Islam como religión oficial y única, hablar del Dios cristiano está prohibido, y evangelizar a los nativos está penado con cárcel y deportación. Sin embargo, los cristianos dan testimonio personal de vida, que no deja indiferentes a la población nativa local. Es el testimonio de la conducta personal y la unidad familiar de los cristianos.

A las celebraciones cristianas, y de otras religiones, no pueden participar los nativos, que en algunos casos, como Arabia Saudita, son azotados y castigados duramente.

La Iglesia tiene divididos los países del Golfo en dos vicariatos apostólicos: el norte de Arabia (pertenecen Kuwait, Bahréin, Catar y Arabia Saudí) con 730.000 católicos, y sur de Arabia (Emiratos Árabes Unidos, Omán y Yemen) con un millón y medio de fieles, para quienes la práctica religiosa no es, en general, tan restrictiva como en el norte. Al frente del Vicariato del Norte está el obispo y misionero comboniano, Camillo Ballin, y en el Vicariato del Sur está el obispo y fraile capuchino británico, Paul Hinder. 

Arabia Saudita es el país con menos libertad religiosa del mundo y el único en el que no hay ninguna iglesia. Los extranjeros deben ir a las legaciones diplomáticas, por si hay algún clérigo que celebra la Santa Misa.

Los países del Golfo fueron evangelizados por los primeros cristianos, pero a partir del siglo octavo, con la llegada del Islam, desapareció el cristianismo en esas tierras.

Las escasas iglesias existentes en el Golfo, están abarrotadas de asistentes, los cuales deben seguir la Santa Misa muchas veces desde el exterior, a pesar de las amplias dimensiones del templo, como el Saint Mary Catholic Church de Dubai.

Impresionante es la celebración de la Misa del Gallo en Navidad, cuenta el sacerdote español Ferran Canet, abarrotada de gente. Pedir una  nueva iglesia para el culto es difícil conseguir el permiso. Los templos a veces distan muchos kilómetros de desierto uno de otro. La Saint Mary es la parroquia con más feligreses del mundo (300.000), según se cree en Dubai, naturalmente todos extranjeros.

Las dificultades no son solo por la falta de espacio, de iglesias, la falta de sacerdotes, sino la multiplicidad de lenguas y ritos que confluyen entre los cristianos residentes (no inmigrantes, porque no se permite la inmigración, sino solo los permisos de trabajo a personas  y familiares). Los hay que son de rito latino, el rito maronita, melquita o malankar, que celebran en lenguas como el tamil, el árabe, el coreano, todas las lenguas europeas, el cingalés, el tagalo, hindú, pakistaní…

Es impresionante ver la gran variedad de participantes en los sacramentos: los hay de todos los colores, africanos, asiáticos, europeos y americanos del Norte y del Sur, de Ocenía. A  veces parece la plaza de San Pedro de Roma, donde llegan gentes de todas las partes del mundo para asistir a los sacramentos y oír la voz del Papa. Además, en el Golfo no van solo mujeres y ancianos, al contrario, muchos son hombres y la gran mayoría con menos de 45 años.

En el aspecto pastoral, señalan fuentes de ambos vicariatos, la principal preocupación es hacer un seguimiento de los residentes. La norma general es estar entre dos y cinco años trabajando en estos países árabes. Muchos de ellos vienen sin familia, pero como ganan un sueldo bastante superior al de su país, ahorran para volver a su tierra y comprar una casa y conseguir un mayor bienestar para su familia. Esta gran rotación de los residentes extranjeros, es una dificultad, pero también es un reto, porque se les puede proporcionar un mayor conocimiento de la doctrina de la iglesia.

Otro reto pastoral es que los países del Golfo son muy ricos; a los que vienen a trabajar no les falta nada, y de ahí el peligro de materializarse con el clima “business-friendly” (el dios dinero) que impera entre los extranjeros, quienes a veces abandonan las prácticas religiosas. Junto a estos hay muchos que al vivir en un entorno tan distinto y a veces hostil a la religión no musulmana, asisten más y mejor a las celebraciones y a las catequesis.

Una dificultad especial es para las empleadas del hogar, la gran mayoría filipinas, que a veces no pueden asistir a misa porque les exigen muchas horas de trabajo (hasta 10 al día, los siete días de la semana).

Una peculiaridad es que en estos países, dado que el Islam es la religión oficial, el día festivo de la semana es el viernes, no el domingo, que es un día laborable cualquiera. Entonces la fiesta de precepto semanal, en lugar del domingo se celebra los viernes. E incluso hay lugares que la misa del domingo se celebra, además del viernes, otros dos días la semana para que nadie pueda quedarse sin cumplir el precepto semanal. Esto indica la capacidad de adaptación de la Iglesia a las costumbres y fiestas locales en todo el mundo. 

La gran mayoría de trabajadores extranjeros llegan dando por descontado que las religiones no musulmanas están prohibidas en los países del Golfo, y por lo tanto no podrán practicar. Al descubrir que sí pueden, practican en algunos casos incluso más que en sus países de origen.

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