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No en defensa de la Iglesia, sino de la historia

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¿Qué pasaría si fueran falsas nuestras creencias sobre la inquisición, Pío XII y la Edad Media?

No siempre la verdad sobre la historia de la Iglesia católica proviene de historiadores, sociólogos o investigadores católicos. Lo que sí es que, cuando es seria, proviene de historiadores, sociólogos e investigadores honestos.

Tal es el caso de Rodney Stark (Jamestown, Dakota del Norte, 1934), conocido sociólogo estadounidense que recién publicó, bajo el sello editorial de Templeton Press (mayo de 2016), un libro que viene a echar abajo siglos de mentira mezclada con ideología: Bearing False Witness. Debunking Centuries of Anti-Catholic History (Dar falso testimonio. Refutando siglos de historia anti-católica).

Siguiendo las huellas de los libros recientes de Philip Jenkins (sobre el nuevo anti-catolicismo como “el último de los prejuicios aceptables” en Estados Unidos) o de Thomas Woods (sobre cómo la Iglesia construyó la civilización Occidental), el texto de Stark –doctorado por la Universidad de Berkeley—refuta, abiertamente, un sinfín de acusaciones contra la Iglesia católica.

En su opinión, esas acusaciones “componen la versión dominante de la historia que actualmente se imparte en instituciones educativas y es objeto de publicaciones y productos culturales de todo tipo”.

Con 38 libros publicados, particularmente sobre temas religiosos, y habiendo ocupado puestos importantes en diversas academias sobre sociología de la religión, destaca el libro de Stark porque su autor no es católico.

«No soy católico romano, y no escribí este libro en defensa de la Iglesia», afirma el autor en la introducción del texto, «lo escribí en defensa de la historia.»

¿Y si no fuera verdad?

La investigación de Stark, quien en 1997 publicó el best-seller The Rise of Christianity, parte del hecho de que “todos lo sabemos muy bien y está establecido en lo que arguyen –hace décadas—los libros de texto, la Inquisición fue uno de los episodios sangrientos más terribles de la historia occidental; el papa Pío XII era anti-semita por lo que, con toda razón, fue llamado ‘el Papa de Hitler’; la Edad Media fue una edad oscura, que detuvo el curso del pensamiento solamente redimido por la Ilustración y las Cruzadas, un ejemplo temprano de la rapacidad de Occidente, así como de su sed de riquezas y de poder.”

Y se centra en la pregunta fundamental: ¿qué pasaría si todas estas creencias fueran falsas?

La investigación de Stark, rigurosa y científicamente realizada, documenta con claridad y expone con agilidad que algunas de las más arraigadas ideas de la historia, que pintan a la Iglesia católica en el extremo de la oscuridad y del anti-progreso, son, de hecho, una colección de mentiras.

Mentiras mezcladas con ideología, egoísmo y odio intelectual al cristianismo y a la Iglesia católica; odio que, en un principio provino del mundo académico, después fue patrimonio de la izquierda radical y que, por acción de los medios de comunicación, ha llegado a convertirse, en Estados Unidos y en todo el mundo occidental, en un “prejuicio aceptable” y aceptado por las mayorías, incluso por los propios católicos.

Pero se trata de un castillo de naipes que el menor soplo derrumba.

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