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La Habana despide al cardenal Ortega, clave en la apertura de Cuba

AFP
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El papa Francisco acepta su renuncia por motivos de edad tras 35 años de trabajo en la capital cubana

Este martes se dio a conocer una noticia largamente detenida por parte del papa Francisco, sobre todo por el papel decisivo que jugó el cardenal Jaime Lucas Ortega Alamino en el reciente proceso de apertura de relaciones entre Cuba y Estados Unidos y –a partir de ello—el paulatino y apenas perceptible cambio de la isla caribeña con respecto a la Iglesia católica en particular y a la libertad religiosa en general.

En efecto, el Vaticano informó que el papa Francisco nombró a Juan de la Caridad García Rodríguez, como nuevo arzobispo de La Habana, capital de Cuba. Hasta el momento, García Rodríguez era arzobispo de Camagüey.

A la renuncia del cardenal Ortega, presentada por motivo de límite de edad y aceptada por el Papa, le siguió la aceptación de la renuncia por el mismo motivo, del obispo auxiliar de la arquidiócesis de San Cristóbal de La Habana, Alfredo Víctor Petit Vergel.

El cardenal Ortega Alamino deja la arquidiócesis de La Habana después de 35 años de trabajo en ella. Hace cuatro años habría presentado su renuncia pues cumplirá 80 años el 16 de octubre próximo.

Como arzobispo de La Habana, el cardenal acogió la visita de tres Papas en la isla del Caribe: Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco. Su labor de reconciliación tiene un peso específico en Cuba, pues había estado preso en un campo de trabajos forzados en 1966.

Fue promotor del compromiso laical, de la comunicación de la Iglesia, no obstante los límites a los que ha sido sometida durante la revolución castrista, así como creador y reconstructor de templos católicos en La Habana.

También echó a andar Caritas y mantuvo siempre un alto nivel de interlocución con el Gobierno, a favor de los derechos humanos y religiosos de los cubanos.

Su sucesor, García Rodríguez, es arzobispo de Camagüey –lugar donde nació—desde 2002.

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