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Hay más personas desplazadas hoy que en la Segunda Guerra Mundial

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La mayoría son mujeres

La investigadora mexicana Diana Torres, integrante de Iniciativa Ciudadana para la Promoción de la Cultura del Diálogo, A. C., reflexiona en un artículo reciente, publicado en el sitio web Animal Político, sobre el nivel crítico al que ha llegado el desplazamiento forzado de personas en el mundo: 60 millones de personas en 2015, “lo que supera incluso las cifras de desplazados durante la Segunda Guerra Mundial”.

Conflictos reactivados

Según Torres, gran parte de este desplazamiento forzado se encuentra ligado a múltiples conflictos bélicos en diversas zonas del mundo. Por ejemplo tan sólo en los últimos cinco años se han reactivado por lo menos 15 conflictos: ocho en África, tres en Oriente Medio, uno en Europa y tres en Asia, sin tomar en cuenta los países que llevan décadas inmersos en acciones bélicas, como Afganistán y Somalia.

El drama es que muchos desplazados son víctimas colaterales, específicamente mujeres. En el Informe ·Mundo en Guerra, Tendencias Globales 2014” publicado por el ACNUR, se señala que la proporción de niñas y mujeres refugiadas ha aumentado gradualmente en la última década, puesto que del 48 por ciento de mujeres refugiadas en 2011 la cifra ascendió a 50 por ciento en 2015, es decir que una de cada dos personas refugiadas es mujer.

Doblemente víctimas

Con respecto a las niñas, adolescentes y mujeres adultas, el trayecto del desplazamiento forzado es doblemente peligroso, pues están siempre en riesgo de sufrir acoso o abuso sexual por parte de miembros de grupos terroristas o incluso de fuerzas militares encargadas de garantizar su “protección” dentro de los campamentos de refugio.

Es el caso, demasiado frecuente de muchas mujeres provenientes del “Triángulo Norte” de Centroamérica (El Salvador, Guatemala y Honduras), quienes padecen problemas similares en términos de desplazamiento forzado: “en su caso ocasionados por grupos pandilleros, crimen organizado y de manera cada vez más ascendente, por agentes estatales como la policía y el ejército”, según el estudio de Diana Torres.

El Salvador y México

En el último informe presentado por la Mesa de Sociedad Civil Contra el Desplazamiento Forzado por Violencia Generalizada y Crimen Organizado en El Salvador, se confirma que este país cerró el 2015 como “el año más violento de su historia reciente” al incrementarse en 70 por ciento los homicidios en comparación con 2014, igualando prácticamente la cifra de homicidios durante la guerra civil en los 80 del siglo pasado. Según lo dicho por esta Mesa, 52 por ciento de los desplazamientos internos de El Salvador, son emprendidos por mujeres.

Y en México, por citar otro ejemplo, la crisis humanitaria que significa el desplazamiento interno, alcanza ya a 6.4 por ciento de los mexicanos que han abandonado su hogar para huir de la violencia.

Con todo esto, la crisis de desplazamientos forzados en la región se ha vuelto fortísima: desde 2008 se incrementaron casi cinco veces el número de solicitudes de asilo en los Estados Unidos y tres veces más en México.

Trabajos mal remunerados

“Los más afectados por las condiciones de violencia suelen ser niños y mujeres, los primeros en huir”, señala Torres en su estudio. De 2002 a 2012 el número de solicitudes de asilo de mujeres provenientes del “Triángulo Norte” en México por motivos de violencia contra las mujeres, aumentó considerablemente: 2002 (Guatemala 2, Honduras 2 y El Salvador 1); 2012 (Guatemala 18, Honduras 99, El Salvador 61).

“Estas mujeres llegan a México intentando integrarse a las dinámicas económicas de nuestro país generalmente en las ciudades, siendo empleadas como trabajadoras del hogar, trabajadoras agrícolas y muchas otras como sexo servidoras, constituyendo así una población especialmente expuesta a la explotación”, añade el reporte de la investigadora mexicana.

Violencia en las familias

Por lo demás, subraya Diana Torres, existe otro motivo de desplazamiento forzado que apenas si se toca en las investigaciones y por los medios de comunicación por el cual muchas mujeres son desplazadas forzadamente: la violencia intrafamiliar.

“Si bien, no se cuenta con datos precisos sobre cuántas mujeres huyen de sus hogares por agresiones cometidas por sus parejas o familiares, la situación es tan compleja que en 2009 el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos consideró (…)aumentar el alcance del derecho de asilo para ofrecer refugio a mujeres que han sufrido violencia doméstica”, dice Torres y agrega: “No obstante, conseguir la condición de asilada por este medio es particularmente complicado”.

Garantía incumplida

Finalmente, termina diciendo el estudio de la especialista mexicana, “la garantía más importante para los refugiados y los solicitantes de asilo es la ‘no devolución’, ya que su retorno involuntario implicaría un riesgo real a sufrir torturas, tratos inhumanos, degradantes o poner en peligro su vida o libertad”.

Y pide “visibilizar” el hecho que muchas mujeres migrantes son en realidad mujeres refugiadas por su condición de mujeres, quienes viven situaciones de violencia muy particulares y deben ser atendidas de inmediato por las instituciones gubernamentales. “El incorrecto entendimiento de esta situación seguirá generando más mujeres desplazadas y deportadas negadas al derecho a una vida digna o a la vida misma”.

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