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Inundaciones: volver a casa con esperanza

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Hubo más de 170.000 evacuados en América del Sur

El número de desplazados por las inundaciones en la región sur de América Latina comenzó a descender. Pero aún persisten los efectos, entre los que se destacan alertas sanitarias y el regreso progresivo a los hogares de la mano de las acciones solidarias.

Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay fueron los países de la región más afectados por las inundaciones de las últimas semanas como consecuencia de la crecida de ríos a raíz de las intensas tormentas generadas por el fenómeno climatológico de “El Niño”.

El regreso a los hogares para los que lo perdieron todo se convirtió en un drama. Sin embargo, también en esperanza gracias a las acciones solidarias, como es el caso de las emprendidas por Cáritas (la segunda red de ayuda humanitaria del mundo y de origen católico), que trabaja  en coordinación con parroquias y los sistemas de emergencia locales para asistir a los afectados.

En ese sentido, se habilitaron cuentas bancarias, se relevan prioridades y se acompaña a los damnificados.

Emergencia sanitaria

Con respecto al servicio de salud, continúan las visitas médicas de rutina y se lleva adelante el monitoreo epidemiológico.

En los países afectados por las inundaciones se disparó una alerta sanitaria por posibles enfermedades trasmitidas por vectores, como es el caso del mosquito  que transmite el dengue, el virus de chikungunya y el zika.

Si bien en algunos países se descartaron casos autóctonos de dengue, como en Uruguay, las autoridades siguen de cerca las posibles amenazas.

En cuanto al zika, que empezó a propagarse en América Latina, el número de casos de microcefalia en recién nacidos llegó a Brasil a 134 hasta el pasado sábado, de los cuales uno murió, según informó el Ministerio de Salud local.

El zika es causado por la picadura del mosquito Aedes Aegypti y es similar al dengue, la fiebre amarilla, el virus del Nilo Occidental y la encefalitis japonesa.

Los afectados suelen desarrollar complicaciones neurológicas, como meningoencefalitis, y autoinmunes, como leucopenia (disminución del nivel normal de leucocitos en la sangre).

Los síntomas por lo general duran unos siete días y suelen confundirse con el dengue. Además de fiebre, se presentan vómitos, diarrea, dolor abdominal y falta de apetito.

Para prevenirlo es recomendable el uso de mosquiteros, además de repelentes, entre otros.

Fenómeno anunciado

La Organización de las Naciones Unidas había advertido desde noviembre de 2015 que en esta ocasión El Niño alcanzaría una fuerza como nunca desde 1950. También alertó sobre la duración del fenómeno, que podría prolongarse hasta el primer trimestre de 2016.

Sin embargo, el papa Francisco en su encíclica sobre la casa común “Laudato Sí” también hizo referencia mucho antes a las consecuencias del cambio climático e hizo énfasis en que el clima es un bien común.

«El cambio climático es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y plantea uno de los principales tres desafíos actuales para la humanidad (25)».

Este tipo de fenómenos va a aumentar, según los expertos en el cambio climático, y los gobiernos deberían tener protocolos de actuación, según exhortó Francisco.

«La falta de reacciones ante estos dramas de nuestros hermanos y hermanas es un signo de la pérdida de aquel sentido de responsabilidad por nuestros semejantes sobre el cual se funda toda sociedad civil» (25).

 

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