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Una personalidad en la vida real, otra en las redes sociales

© Patrik Nygren
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¿Somos los mismos tanto en la vida real como somos en las redes sociales? ¿A quién estamos engañando? ¿Como hacer de las redes sociales recursos útiles para nosotros?

Uno de los mayores avances tecnológicos de la actualidad, que son las redes sociales, ¡también es uno de los mayores peligros que enfrentamos!

No me refiero aquí a los crímenes de injuria y difamación, ni pedofilia, que son crímenes previstos en la ley y que pueden llevar a los que hacen estas cosas a la cárcel.

Aquí en este artículo me refiero a algo mucho más difícil de detectar, mucho más sutil e insidioso. Y no es un crimen contra la ley, pero sí es un crimen contra la verdad: la hipocresía virtual.

¿Cómo podemos ser “hipócritas virtuales”? Simplemente aparentando en las redes sociales aquello que no somos: cursos que no hicimos, cualidades que (aún) no tenemos, mostrar los viajes (que no hicimos), mostrar que nuestras familias son las mejores del mundo (cuando sabemos los desafíos terribles que toda familia enfrenta!) etc.

¿Será que el filósofo brasileño Luiz Felipe Pondé tiene razón, cuando dice que: “Sin hipocresía no hay civilización, y eso es la prueba de que somos desgraciados: necesitamos de la falta de carácter como cimiento de la vida colectiva”?

Con todo el respeto por el filósofo Pondé, prefiero creer que no. Que podemos, con esfuerzo y determinación, un día, tener una sociedad “cimentada” sin hipocresía, en la vida real y en la virtual.

No será fácil conseguir eso. No es fácil colocar una foto en nuestro perfil, que no haya sido escogida entre decenas y decenas de fotos que “no quedaron bien”… Y no es fácil ser sinceros sin ofender a los internautas, prefiriendo muchas veces adular y ser hipócritas.

Otra cosa a recordar es que la red social no es el lugar de “lavar ropa sucia” ni para lamentarse de las interminables contrariedades de la vida. Todos tenemos desafíos enormes en nuestras vidas, pero podemos usar las redes sociales para “socializarnos” positivamente, expresar pensamientos positivos, divulgar alguna cosa importante (comprobando antes las fuentes).

Y, claro, podemos también divertirnos – sin dejar que las redes sociales se vuelvan verdaderas redes que nos atrapen, nos alejen de la vida real, y se vuelvan un vicio. Todo vicio es nocivo.

Que sepamos utilizar siempre las redes sociales con sabiduría, y ellas serán siempre una alegría y de mucha utilidad para todos nosotros.

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