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Penny Dreadful: la parada de los monstruos

Showtime
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Una serie TV en la estela de Sherlock Holmes y Drácula

Calificación por edades: no recomendada a menores de 17 años

La era victoriana lleva encandilándonos tres siglos, especialmente los aspectos más oscuros de la misma. Dejando a un lado el universo steampunk que trata de aunar posibilismo fantacientífico con el refinamiento estilístico inherente a la estética de la época, antes de que culminase el S. XIX ya era un ídolo de masas el entonces contemporáneo Sherlock Holmes y fascinaba el horror de callejón húmedo y tenebroso o de abadía abandonada y pútrida de personajes también de ficción como Jeckyll & Hyde o Drácula. A largo del S. XX hubo diversas olas de recuperación nostálgica de aquella época a través de la literatura, el cine, el cómic… y ahora que llevamos ya más que estrenado el S. XXI le toca a las series de televisión como nuevo medio de retomar el pasado y [re]crearlo.

La serie que nos ocupa no puede negar su deuda con el cómic (trasladado de manera más que discutible al cine) “The league of extraordinary gentlemen”, traducida al cómic como “La liga de los caballeros extraordinarios” pero en el cine como “La liga de los hombres extraordinarios”, en ambos casos ignorando al único personaje femenino del grupo, quizá porque en las postrimerías del XIX e inicios del XX la corrección política para estas cosas ni estaba ni se la esperaba.

La cuestión es que el guionista Alan Moore (“Watchmen”, “V de Vendetta”, “From Hell”…) dio con la receta de un cocktail perfecto que ahora la serie “Penny Dreadfull” retoma con acierto aunque dado que el creador de la misma, John Logan, insiste en que conocía la existencia del mencionado cómic pero reconoce que nunca lo había leído, la deuda parece evidente que es achacable a un acervo común de obsesiones y pasiones que encuentran un crisol ideal en la época y los personajes que comparten.

¿Cómo no babear de pura emoción folletinesca ante una trama que tiene como telón de fondo las andanzas de personajes como el doctor Frankenstein, el conde Drácula o el crápula Dorian Grey?

El casting además resulta más que acertado. Desde la subyugante Eva Green al sibilino y siempre efectivo Timothy Dalton pasando por un (por fin) bien aprovechado Josh Harnett nos sumergirán en cada entrega en un recorrido que mezcla la realidad histórica que conocemos y la eclosión científica y tecnológica de la época con elementos puramente ficticios procedentes como hemos mencionado de la literatura gótica así como de elementos sobrenaturales que permiten situar a “Penny Dreadful” en la cima del actual género de terror televisivo, en un registro bien distinto de “American Horror Story”, más experimental y variada, pero quizá por ello lastrada por unas limitaciones bien solventadas a base de ofrecer un producto completamente nuevo cada temporada y por supuesto alejada estilísticamente y por esencia de la imprescindible “The walking dead”.

En ese sentido “Penny Dreadful” resulta fiel a esa tradición folletinesca a la que aludíamos desde el propio título, y que homenajea precisamente a esas publicaciones periódicas decominónicas plagadas de historias de miedo que se vendían al precio de un penique, de ahí que el título de la serie pudiera traducirse como “Penique repleto de miedo”. De ahí que envueltos en tramas que gravitan en torno a criaturas procedentes de la tradición británica del género terrorífico se imbriquen tramas que desarrollan dramas personales que van quedando postpuestos (en la mejor tradición telenovelística culebronera) de un capítulo al siguiente en su resolución, una resolución que realmente no debe llegar nunca del todo para poder tener al espectador atrapado.

Y es que los culebrones gustan más cuando una protagonista es asaltada por visiones y posesiones diabólicas, otro ha creado vida, un tercero huye de un tormentoso pasado en los suburbios de las florecientes ciudades norteamericanas y las circunstancias les reúnen en singular grupo para encontrar a la desaparecida hija de un explorador aventurero.

Por si todo esto ya no fuera suficiente aliciente como para despertar mínimamente el interés, hay que recordar que “Penny dreadful” esta producida por Sam Mendes (“American Beauty”, “Skyfall”) y los dos primeros capítulos fueron dirigidos por J.A. Bayona (“El orfanato”, “Lo imposible”). La excelente acogida ha propiciado que la serie haya alcanzado la tercera temporada (con los primeros episodios dirigidos por Paco Cabezas, autor de “Carne de neón” o “Tokarev”) sin ofrecer síntomas de agotamiento. Al contrario, los apellidos de algunos de los protagonistas, como la doctora Seward, ya nos dan pistas de por dónde pueden ir los tiros (o los mordiscos… o los estacazos en el corazón) en próximos episodios.

Por cierto, que siguiendo la estela de “The walking dead” o “Juego de tronos” parece que en “Penny Dreadful” le han tomado el gusto a jugar con las expectativas y las apariencias y no deberíamos considerar completamente muerto a todo aquel a quien en pantalla veamos “despachado”, de manera que quizá no debamos encariñarnos demasiado con algunos personajes pero en caso de que un día les claven una estaca en el pecho tampoco deberíamos alejarnos del lugar alegre y desperocupadamente dando por zanjada la cuestión sin antes preguntarnos “¿le corté la cabeza? ¿metí ajos en su boca? ¿quemé sus restos y esparcí sus cenizas en tierra sagrada?”.

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