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Serie TV: El Cluedo de Laura

Warner Bros Television Distribution
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Está más cerca de «CSI» que de «Se ha escrito un crimen»… y también ha perdido encanto

NO RECOMENDADA PARA MENORES DE 13 AÑOS – El lenguaje y las escenas de contenido violento o sexual pueden herir la sensibilidad

No era la serie más original, ni la más graciosa pero Los Misterios de Laura (Javier Holgado y Carlo Vila, 2009-2014) era realmente entretenida, lo que no se puede decir de su adaptación norteamericana The Mysteries of Laura (Jeff Rake, 2014). La ficción española funcionaba, porque bebía de algunas series clásicas como Se ha escrito un crimen (Murder, She Wrote, Peter S. Fischer, Richard Levinson y William Link, 1984-1996) y su personaje principal, Laura Lebrel (María Pujalte) recuerda al incansable Colombo, con gabardina incluida.

Tres temporadas en antena y sin vistas a una cuarta, sus seguidores tenían los ojos puestos en la adaptación americana que se emite por el canal NBC, y que ha conseguido más de nueve millones de espectadores en su primera temporada por lo que ya está en marcha una segunda entrega.

Pero la esencia de la ficción española, era la sencillez, tanto de los planteamientos como de sus personajes. Un crimen da paso a una investigación de la que se hace partícipe al público que se convierte también en detective y que se resuelve al más puro estilo de Hércules Poirot, salvando las distancias. El relato se va desarrollando mientras se suceden las continuas ocurrencias de una inspectora poco convencional de aspecto desaliñado, a la que no le gustan las armas de fuego y con una vida personal algo desorganizada.

Su intuición, más que las pruebas científicas, le llevan a resolver todos los enigmas. Los métodos poco convencionales de Laura son la clave del éxito de la serie. En su versión norteamericana han mantenido algunas características del original, Laura está divorciada de un policía que acaba siendo su jefe y ambos son padres de dos hijos gemelos muy traviesos.

Por lo demás, la serie no tiene mayor similitud y pierde la esencia de relato clásico de la ficción española. Los casos ya no se resuelven sólo con la intuición de un sabueso, sino que las pruebas de laboratorio y el trabajo de despacho acaban por descubrir al culpable y el público se convierte en un espectador pasivo de las tramas. No hay lugar para que se hagan quinielas sobre quién es el asesino y el porqué.

Por otra parte el personaje de Laura, una detective que es ama de casa, sin gran gusto por la moda y de un físico que pasa desapercibido se convierte en su versión americana encarnado por Debra Messing en una atractiva pelirroja, que sale muy bien parada cuando luce su cuerpo y que no tiene problemas en sacar y utilizar su arma de fuego en las numerosas escenas de acción de la serie. El humor desaparece o se diluye y deja de ser además una serie de corte familiar.

The Mysteries of Laura está más cerca de CSI (CSI: Crime Scene Investigation, Anthony E. Zuiker, 2000-2015) que de Se ha escrito un crimen. Es una más de una lista interminable de series anodinas que ni entretienen ni despiertan un mínimo interés pero que parece que funcionan. Con esta adaptación no hay espacio para el cluedo que en cada capítulo Laura lebrel y su equipo de investigadores nos proponían. Una pena.

 

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